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Julio 9 de 2007

El Señor de la Guerra
Por: ABP-Euskal Herria/Kolonbia.

En el marco de la Ley de Justicia y Paz se inició esta semana en Colombia el proceso judicial contra Rodrigo Tovar Pupo, más conocido como Jorge 40. Comandante del denominado Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, su nombre está asociado con el período más trágico y sangriento de la historia reciente de nuestra región Caribe.

De simple colaborador de las autodefensas en sus primeras etapas de formación, Tovar Pupo pasó a ser su jefe máximo en los departamentos del Cesar, Magdalena, Guajira y Atlántico, donde llegó a construir un verdadero para-estado. A punta de sembrar el terror en sus zonas de influencia, por medio de asesinatos selectivos y masacres entre la población civil, la maquinaria de guerra bajo sus órdenes dejó de ser una "defensa" contra la insurgencia para convertirse en una poderosa y lucrativa empresa política y económica.

Empresa que, apalancada en la extorsión de las armas, se hizo a inmensas extensiones de tierras despojadas a los campesinos junto a su ganado, a cuantiosos recursos públicos sustraídos a las alcaldías y, además, financió las campañas electorales de varios congresistas. “Jorge 40”fue, ciertamente, durante toda la década que estuvo activo en las AUC, un auténtico señor de la guerra y un factor real de poder como quizÁs nadie lo ha llegado a ser en la Costa Caribe. No es gratuito, entonces, la enorme expectativa y ansiedad que despertó en el país el inicio de sus audiencias en las oficinas de la Fiscalía en nuestra ciudad.

Cientos de familiares de las miles de víctimas de su accionar se han dado cita en los estrados judiciales para tratar de conocer, de viva voz del comandante, el lugar donde sus parientes fueron enterrados, la razón de una muerte o sencillamente cómo y cuándo les va a restituir sus bienes. Como es apenas natural, las audiencias no han sido fáciles para quienes en ellas participan. La rabia y la indignación de los familiares de las víctimas han salido a relucir al escuchar la versión que ha dado “Jorge 40” de muchos hechos de los cuales ellos mismos fueron testigos presénciales.

Incluso, su lenguaje y los términos utilizados para referirse a varios de esos hechos han sido objeto de fuertes críticas por llevar implícitos una justificación de lo que en realidad no dejaron de ser delitos atroces. Las primeras audiencias han convocado básicamente a numerosos habitantes de municipios y corregimientos del Magdalena, departamento donde mayor presencia tuvieron las huestes de 'Jorge 40 y donde cometieron la mayor parte de sus delitos. Para muchos, hasta ahora las jornadas han sido fuente de frustración porque poco se ha avanzado en el esclarecimiento de los hechos, y para otros, porque el cambio de metodología de las audiencias no favorecería ese objetivo que todos persiguen.
Independiente de esas circunstancias, explicables entre quienes sufrieron en carne propia la violencia de las AUC, Tovar Pupo ha afirmado varias cosas que no pueden pasar inadvertidas. Como, por ejemplo, que el proceso de desmovilización del Bloque Norte fue precipitado e improvisado por parte del Gobierno y que este no quiso recibir el listado completo de los bienes y tierras que iban a entregar.

Ello lo habría llevado a decir el día de la desmovilización que "esta ley no invita a una paz real", refiriéndose a la Ley de Justicia y Paz. Que lo diga precisamente una de las personas sobre las cuales descansa en gran parte el Éxito de todo el proceso de reconciliación y reparación es motivo de preocupación.

Como lo es tambiÉn su afirmación de que no sabe con certeza si todos sus hombres se desmovilizaron efectivamente. A juzgar por las bandas que aÚn operan en algunas ciudades y municipios de la región, deben ser muchos los que no lo hicieron. A pesar de que todavͬa es poco lo revelado por “Jorge 40” en las audiencias, se empiezan a conocer algunos hechos que esperaban ser esclarecidos de tiempo atrás, como la suerte de una comisión de la Fiscalía en el Cesar. Y asͬ como ese hecho, son muchos los que la región y el país aguardan que se esclarezcan con las confesiones de “Jorge 40”. Y no sólo los relativos al asesinato de líderes y dirigentes sindicales, sino tambiÉn los relativos a la financiación de diversas campañas a las alcaldías de municipios y capitales de nuestros departamentos.

Para no ir tan lejos, no olvidemos la denuncia del ex alcalde Bernardo Hoyos, según la cual “Jorge 40” habría aportado $ 2.500 millones a la campaña a la alcaldía de Guillermo Hoenigsberg por intermedio de un fallecido socio de la firma métodos y Sistemas, que maneja una de las concesiones mÁs onerosas del Distrito. Son, muchos los crímenes y delitos que aÚn tienen que ser esclarecidos, para lo cual el testimonio de 'Jorge 40′ es fundamental. Solo esperamos que diga toda la verdad en ellos, que es la condición básica que fijó la Ley de Justicia y Paz para poder acceder a sus beneficios. Pero, tambiÉn, para que los colombianos conozcamos la verdadera dimensión de la captura del Estado por parte de los paramilitares y empecemos su inaplazable desmonte.