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  Diciembre 16 de 2007

Cuál es el proyecto bolivariano y por qué es hoy vigente en Nuestra America
Por: ABP Colombia

Hablar del Bolívar que hoy se levanta en Nuestra América, es hablar del profundo anhelo de las masas empobrecidas del continente de culminar su proyecto; que cobra vigencia en el rigor de la arremetida neoliberal que socava  las economías nacionales y por ende la dignidad y la libre determinación de los pueblos.

Para mencionar el proyecto bolivariano parece indispensable determinar el conjunto de ideas que lo trazan, sin embargo es difícil establecer una estructura  perfectamente coherente del pensamiento de Bolívar, pues no constituye un cuerpo teórico del que se pueda extraer una fórmula exacta a partir de la cual se pueda resolver esta u otra circunstancia particular de la historia.

Su pensamiento es el resultado concreto de su quehacer forjado inicialmente en la necesidad histórica de su contexto de liberar de la corona española los territorios subyugados por varios cientos de años luego en la necesidad de hacer repúblicas sobre las ruinas materiales y culturales del proceso.  Necesidades ambas, nutridas además por las ideas de los ilustrados que inoculan en el espíritu de la época el imperativo de “pensar por nosotros mismos”.

Por eso lo que nosotros llamamos el ideario bolivariano que traza un proyecto para América es forjado no sólo en las ideas republicanas de su tiempo, sino en el padecimiento ocasionado por el yugo y  las particularidades concretas de los habitantes y territorios del continente, que atraviesan  cada una de las etapas de su trasegar revolucionario.

De este modo Bolívar recoge la experiencia de precursores de la independencia como Miranda y descubre que a la necesidad de la liberación hay que sumar la consolidación de una identidad americana que basada en la necesidad de recuperar la dignidad y vengar el oprobio, debe desembocar en una unificación de fuerzas que permita derrotar (en un primer momento) militarmente al enemigo español.  

Como ejemplo tomamos que  para la concreción de la primera independencia apela a la unificación de fuerzas y recursos granadinos y venezolanos,  exhortando en el discurso de Cartagena que precede la Campaña Admirable a “penetrarse del sublime entusiasmo de ser los libertadores de sus hermanos cautivos”. La unificación de fuerzas, conduce indefectiblemente entonces, a la creación de un ejército compuesto de negros, indios, campesinos; un ejército de marginales que erigiéndose como ejército popular, en cada una de las batallas de liberación, empieza configurar  la conciencia de su papel imponderable en la consecución y defensa de la libertad.

Así, la libertad en boga en los círculos de intelectuales de la época desciende a la necesidad concreta de las repúblicas americanas en gestación y pasada de concepto a experiencia se redefine en este contexto y se vincula estrechamente con la necesidad concreta  de la unificación de fuerzas, que en el desarrollo del proyecto de consolidación de las repúblicas nacientes, trasciende el mero hecho táctico para vencer y se convierte en premisa política fundamental para construir repúblicas, que satisfagan las particularidades concretas de los hombres y mujeres que asumiendo la responsabilidad de su liberación con su sacrificio, sangre y victoria exigen un proyecto que les contemple, porque la conquista de la libertad marcha de la mano de la conquista de la felicidad de los ciudadanos.

Por lo que el proyecto siendo consecuente con la idea de la liberación por y para el pueblo en su más amplio espectro, se traza en el marco de la justicia, la equidad y la autenticidad derivada de la diversidad cultural, (como lo expone en el discurso de angostura) con un acumulado estratégico que ha recogido en la experiencia de lucha por la independencia,   no la simple unificación de fuerzas sino la unidad como arma que detenga el paso a nuevos yugos o mejor a nuevos imperios que se atrevan a arremeter contra estos pueblos una vez liberados y como garantía de ese sistema justo de libertades y derechos.
El Congreso anfictiónico de 1826 responde a este acumulado y al análisis de la correlación de fuerzas entre los nuevos mundos; en la convocatoria al Congreso dice Bolívar: “después de quince años de sacrificios consagrados a la libertad de América, por obtener el sistema de garantías que, en paz y guerra, sea el escudo de nuestro nuevo destino, es tiempo ya de que los intereses y las relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas, antes colonias españolas, tengan una base fundamental que eternice, si es posible, la duración de estos gobiernos”. Pero vale mencionar que antes de este  Congreso ya había Bolívar empujado a un importante paso en el camino de la aplicación de la unidad como estrategia para fortalecer en todos los aspectos a las repúblicas recién nacidas, la creación de la Gran Colombia.
La unidad como punto nodal de su estrategia para fortalecer construir repúblicas fuertes y justas atentó contra los intereses mezquinos y particularistas de la oligarquía criolla, santanderista, que había participado del proyecto independentista para consolidar su poder de clase y perpetuar el modelo de oprobio, injusticia  y explotación aplicado otrora por el imperio español. Tanto la Gran Colombia, como los acuerdos alcanzados en el Congreso anfictiónico se fueron al traste.
No es nuestro interés aquí  exponer en detalle este proceso lo que queremos decir con este breve esbozo de ideas es que el proyecto de Bolívar era un proyecto que apelaba a la necesidad popular de reafirmar su dignidad, que apuntó a la conquista de la independencia del imperialismo para  erigir republicas solidarias que consecuentes con la libertad conquistada fueran auténticamente soberanas, capaces de organizarse y dirigirse a sí mismas en la vía de la felicidad de todos sus ciudadanos. Una felicidad con unas exigencias imponderables, como la educación, el bienestar, la autodeterminación y la democracia.

El proyecto de Bolívar como vemos es el proyecto inconcluso del  pueblo Nuestro americano tratando de romper las cadenas del yugo del imperialismo que impone ALCAS, instala bases militares en Colombia y Haití, planea invasiones allí donde refulge con más brillo Bolívar como en Venezuela, que negocia con las oligarquías nacionales el agua, el carbón, los árboles, el aire, la vida, que inocula odio y relieva las fronteras para impedir ver nuestros rostros y necesidades en los de nuestros hermanos.

Es el proyecto que se manifiesta no sólo en su vigencia, como elemento fundamental del desenvolvimiento de nuestra historia, si no en el accionar concreto de organizaciones indígenas, campesinas, obreras, estudiantiles, de mujeres, de gobiernos como el de Hugo Chávez Frías y movimientos insurgentes como las FARC Ejército del Pueblo. 

Dos Fuerzas Vitales en Nuestra América

Queremos resaltar por su significación los dos últimos casos, el de la república Bolivariana de Venezuela y el de  las FARC EP organización político militar de Colombia; significación que consideramos descansa en que:

  1. Las dos se definen en sus principios y accionar como bolivarianos, apuntando hacia la unidad, solidaridad y lucha de los pueblos  de Nuestra América.
  2. Las dos son formas legítimas del clamor popular que responden justamente a la historia de intervencionismo norteamericano, a la historia de miseria, socavamiento, explotación de nuestros pueblos.
  3. Las dos proponen el socialismo como necesidad para los pueblos de América latina y como única respuesta posible a la barbarie del capitalismo.
  4. Las dos constituyen una fuerza importante que  puede hacer frente al imperialismo.

 

Venezuela

El proceso revolucionario encabezado por Hugo Chávez en la republica Bolivariana de Venezuela plantea el ideario bolivariano como faro para reorganizar un Estado destruido en su economía y en materia de bienestar social por la oligarquía nacional.  De este modo el gobierno de Chávez  instaura  misiones sociales inspiradas en ideas tales como “la educación como base de las repúblicas” ó como la de “un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción” a esto responde la misión Robinson y la misión Sucre que plantean planes concretos de alfabetización popular e ingreso a la educación media y superior.

Recoge la necesidad de devolver la dignidad a los naturales subyugados y recuperar la identidad amerindia, lenguas y costumbres con la misión Guicaipuro. Y otras misiones que apuntan a crear las condiciones mínimas de la consolidación de la mayor felicidad al mayor número de ciudadanos con misiones médicas, de mujeres, etc. Estas misiones aparecen como alternativas a los sistemas de educación, salud etc., privatizados, que aún subsisten en Venezuela.

Ha planteado algunas reformas en materia económica como u proceso de nacionalización del petróleo cuyas divisas han sido la fuente principal de las misiones que mencionamos; la activación del agro con la ley de tierras, promoviendo una distribución equitativa. La activación de la industria pesquera, sin descuidar la situación concreta del los pescadores y las poblaciones marginales costeras.
 
En la perspectiva del internacionalismo solidario, Chávez ha planteado la necesidad de generar propuestas de unificación económica como un banco latinoamericano, el ALBA en oposición al ALCA; propuestas como crear un suministro latinoamericano de petróleo que permita superar la dependencia de estos países del imperio y dar con ello un primer paso en la idea bolivariana de la soberanía nacional, protegiendo además la industria nacional.

El proceso de Venezuela ha puesto en el debate desde la recuperación de la memoria y el legado de Bolívar, la necesidad de la concreción de la unidad de nuestros países como un bloque hemisférico anti hegemónico con una posible moneda,  pero no unidad meramente económica como la de la  Unión Europea, sino con la participación activa de los pueblos que deben en la línea del libertador ser los principales beneficiados en la aplicación de estas estrategias.

Emulando propuestas concretas de consolidación de las repúblicas nacientes, como el Congreso Anfictiónico que mencionamos al principio, ha abierto espacios de discusión para que los dirigentes populares, izquierdas, los movimientos populares y progresistas del Continente, debatan sobre el estado y perspectiva de las luchas. Es necesario decir, que a este espacio aún le falta ampliarse, le ha faltado discutir consecuentemente con las organizaciones marxistas, leninistas que allí acuden, la tesis sobre todas las formas de lucha y ha restringido equivocadamente  a los movimientos populares armados su participación.

La figura de Chávez ha recogido el sentimiento antiimperialista de las masas populares no sólo de su país y no ha bajado sus banderas en este sentido, ha mantenido un discurso fuerte y beligerante a este nivel.

Como dice Narciso Isa Conde, “la revolución de Venezuela tiene la virtud de devolverle actualidad a la revolución antiimperialista, al proyecto anti neoliberal, a las perspectivas de tránsito hacia el socialismo, porque no sólo es una propuesta sino que es ya un ejercicio de gobierno, un ejercicio de poder con múltiples contradicciones, limitaciones pero es eso, es una nueva experiencia, un nuevo ensayo, un proyecto que impacta, que atrae que levanta la subjetividad, que invita a romper la sumisión y que tiene efecto hasta en algunas esferas gobernantes para ciertas políticas de Estado; sus efectos mayores son potenciar la subjetividad revolucionaria en el continente, porque la revolución perdió actualidad con el colapso de los países del este, con la desintegración de la URSS”.

De este modo el pensamiento de Bolívar desborda  las fronteras Venezolanas y  resucita a otros héroes nacionales, llegando a lugares como Bolivia, Argentina y el Uruguay que junto con Brasil son claves para  la concreción de la Unidad suramericana, que si bien, estos gobiernos no son lo que  los pueblos que los eligieron esperaban, reflejan su deseo, su clamor y en general un despertar popular latinoamericano.

Colombia

En Colombia a diferencia de Venezuela es imposible que actualmente el pensamiento bolivariano se consolide en un ejercicio abierto de gobierno (aunque ya de hecho hay una experiencia de ejercicio del poder en esta vía) es prohibido, ilegal y “terrorista”; pues el poder oficial se encuentra en manos justamente desde el deceso  de Bolívar de esa oligarquía santanderista, divisionista y asesina que atentó contra su vida en 1828 y que ha interpuesto desde entonces, a cualquier iniciativa y reclamo popular la violencia más brutal.

El gobierno actual en cabeza de Álvaro Uribe Vélez es fiel  representante de ese santanderismo y ha sido caracterizado por el movimiento social colombiano como fascista, las razones de tal caracterización son las que la historia ha legado en la experiencia de los pueblos,  la implementación del ejército nacional, para masacrar y torturar con la máscara del paramilitarismo; la atomización del movimiento social a través del establecimiento de redes de informantes, con jugosas sumas en un país donde el nivel de pobreza toca a más del 65% de la población; la manipulación extrema de los medios de comunicación, generando un clima absoluto de desinformación y de señalamiento a todas las organizaciones sociales; el debilitamiento de la corte constitucional, la nueva ley de justicia y paz  y la política de seguridad democrática que en general  mina los más elementales derechos de los ciudadanos.

El terrorismo de Estado alentado y financiado por el imperio gringo que no ha cesado  y que ahora se recrudece  ha generado diversas formas de organización, obligando a miles de hombres y mujeres a librar y a mantenerse fieramente en la lucha  por la obtención de un país más humano, equitativo y soberano que son en lo esencial principios bolivarianos.

El ELN, el extinto EPL, Las Fuerzas Revolucionarias de Colombia FARC EP y otras fuerzas insurgentes que han desfilado por la historia de Colombia, son el resultado de esa necesidad popular de crear alternativas de poder y siendo imposible librar esa lucha desde la legalidad como lo demostró el caso de la Unión Patriótica con mas de 4 mil  muertos en  los  últimos 10 años y el asesinato a indígenas, campesinos, estudiantes, dirigentes de de izquierda etc., han dado el debate y forjado otra posibilidad en la clandestinidad, en medio de los más duros ataques mediáticos y militares. Y si bien, esa propuesta de la insurgencia de poder popular o tránsito hacia el mismo es bolivariana, hay que decir que en Colombia Simón Bolívar es clandestino.   

Las FARC-EP que queremos resaltar aquí especialmente por la definición de sus principios en el marxismo, el leninismo y el bolivarismo, tienen como objetivo la toma del poder, para fundar en Colombia un proyecto socialista, pero han propuesto a todos los colombianos progresistas que quieran una Nueva Colombia como la llaman, con un sistema justo de igualdades y derechos, con un mínimo de bienestar social, a consolidar un Movimiento Bolivariano que apunte a ello a través de una plataforma de 10 puntos para consolidar   un gobierno de reconciliación y reconstrucción nacional.

Esta plataforma contempla entre otras, más inversión en  programas sociales, en  investigación científica, presenta alternativas para conservar los recursos naturales, la explotación del petróleo, créditos para los campesinos, y la hermandad con las naciones vecinas.

El Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia que se lanzó en el 2002, en el marco de los diálogos del Caguán, es propuesto por las FARC - EP en respuesta al clamor popular de diálogo, de instauración aunque sea minimamente de cierto sistema de bienestar social  y resolución política y negociada del conflicto que desangra al país por varias décadas. Este clamor se evidenció en la increíble afluencia de todos los sectores ante la iniciativa del Caguán. Es un movimiento que se plantea desde su inicio como clandestino por las razones que hemos expuesto y como bolivariano porque acoge todas las tendencias políticas e ideológicas que no se opongan a los intereses populares.
 
La propuesta de las FARC EP sumada a su carácter marxista, leninista y a la fuerza militar ganada en una lucha de más de 40 años se ha constituído en una amenaza contundente no sólo contra la oligarquía santanderista de Colombia sino directamente contra el imperialismo que hoy más que nunca y consecuente con el proyecto capitalista de expansión ha arremetido con más vigor a través de la motivación y apoyo económico y militar de planes como el Plan Colombia y el Plan Patriota, que  no está dirigidos exclusivamente contra Colombia sino contra toda la región y en particular contra el proceso de revolución en que se ha embarcado Venezuela. No en vano, en  las zonas de fronteras se han construido batallones  incrementando la presencia de militares – paramilitares que generan un crudo ambiente de hostilización no sólo contrainsurgente sino en contra de la revolución bolivariana.

El bolívar que camina en Colombia y en Venezuela apunta a un mismo objetivo, la conquista de la soberanía y la instauración de un poder popular; sus diferentes formas de manifestarse corresponden como vimos a dos particularidades que hacen parte de una misma historia, la de Nuestra América. Las dos propuestas cada una en su justa dimensión son armadas y por eso se han hecho fundamentales en la lucha antiimperial que debe librar el continente. Bajo esta condición, las dos pueden confrontar objetivamente y en una no tan abrumadora correlación de fuerzas una intervención militar del imperio en estos países. No simplemente porque sean armadas, sino porque  han ganado de una parte, la experiencia de guerrillas  móviles y por otra parte, el apoyo y organización del pueblo.

Las dos han puesto en el debate de la izquierda la actualidad de la tesis de todas las formas de lucha y  la necesidad de que las izquierdas y el pueblo en general no permita que el monopolio de las armas lo tenga justamente el enemigo de sus intereses, que no escatima en recursos bélicos para aniquilar literalmente cualquier posibilidad de recuperación de la soberanía popular.

Otras Propuestas:

Hay evidentemente en Nuestra América una oleada transformadora, un resurgir: la revolución bolivariana,  la firmeza de la revolución cubana, su perdurabilidad,  pese a lo que ocurrido en el mundo, la valerosa lucha de las FARC EP, la consolidación de movimientos populares los desvíos que se están dando en el electorado en algunos países del continente hacia posiciones de izquierda y centro izquierda. Hablamos de lo que indica el pueblo con estas elecciones no hacemos referencia a lo que pueda representar algunas de las candidaturas o de las fuerzas que son beneficiarias de ese crecimiento de la conciencia, porque hay traiciones y  renegaciones de posiciones.

Hay como señala Narciso Isa Conde presidente de la Coordinadora Continental bolivariana “a contracorriente del dominio norteamericano de la globalización neoliberal y de sus efectos terribles, devastadores un crecimiento de la conciencia de la rebeldía social, hay una conversión progresiva de los pueblos originarios en sujeto político; aparecen grandes movilizaciones de los indígenas en diferentes puntos del mapa de Nuestra América, crecen los movimientos sociales”.

Bolívar refulge de la mano de otros héroes de Nuestra América: Martí, el Che Guevara, Camaño, Tupac Amarú, San Martín, Fidel, Emiliano Zapata, Manuel Marulanda, Lautaro, Shafik Handal, Petión, salvador Allende, Guicaipuro, el Cacique Ucpar; refulge de la mano de otros pensadores como Mariátegui, Camilo Torres, Nelson Wernek Sodré, Alen Castro, Jacobo Arenas y tantos otros que atraviesan la memoria e identidad de Nuestros pueblos.

Hay entonces un acumulado y un legado particular de cada nación, que se encuentra en los principios bolivarianos de unidad, solidaridad y soberanía y que se manifiesta en el quehacer de miles de organizaciones de izquierda y progresistas de todos los sectores sociales. La Coordinadora Continental Bolivariana intenta articular este trabajo de todas las organizaciones de Nuestra América bajo la idea de anfictionía del libertador, adhesiona individuos a través de Núcleos Bolivarianos por Nuestra América y suma a las organizaciones e individuos de fuera del continente  a través de núcleos solidarios. Recoge todas las formas de lucha que apunten hacia la construcción de Nuestra América, unida, fuerte, popular y soberana. En la vía de esta idea la Coordinadora tiene como presidentes a Felipe Quispe de Bolivia, a Narciso Isa Conde de República Dominicana, Manuel Marulanda Vélez de Colombia, James Petras de EEUU, a Pedro Casadilga del Brasil, a Víctor Polay Campos  de Perú, A Francis Caamaño también de república Dominicana, a  Patricio Echegaray de Argentina. De organizaciones como el partido comunista argentino, las FARC EP, el movimiento indígena Pachakuti, del MRTA, etc. Sumando en su seno las organizaciones que representan estos dirigentes y tantas otras que en sus regiones todos los días labran la posibilidad de consolidar los anhelos del pueblo y el proyecto inconcluso del libertador. 

En esta circunstancia de la historia y ante el fuego emancipador de Nuestra América el enemigo yanki  en la aplicación de una estrategia geopolítica de recolonización del continente ha instalado tropas en Haití, la frontera de este país con república Dominicana está prácticamente bajo el comando sur del Pentágono,  mantiene la base de Guantánamo en Cuba y la de Soto Cano en Honduras, instaló pequeñas bases en Arauba, Curazao, Ecuador (Manta) y el Salvador (Comalapa), todo articulado a los componentes militares  del Plan Colombia, el Plan Patriota, la iniciativa Andina.

Gobiernos del continente como el de Lula, Kishner, Tabaré Vásquez y otros  traicionando el espíritu popular han aportado hombres de sus ejércitos a las tropas de ocupación del suelo. Gobiernos tradicionalmente traidores como el de Colombia extraditan luchadores populares como Simón Trinidad y Sonia y asesinan todos los días a hombres y mujeres que disienten del régimen.