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Junio 19 de 2007
Ante el fascismo cipayo, existe el otro país: El de la dignidad.
Jaime A. Moreno/Colombia
No se comprende la tropical realidad colombiana de hoy, si no se ausculta por fuera de la retórica y anodina descripción que de si misma hacen las elites benefactoras de semejante calamidad social, económica, política y ecológica en que transcurre el diario vivir de los 36 millones de pobres y de nuevos pobres, cruzada por el lodazal de tumbas de miles de inocentes asesinados, victimas del plan estatal e imperial, “de quitarle el agua al pez”, del cual sus diseñadores hoy en la picota publica intentan escabullirse al mostrar el genocidio como un hecho aislado y sin autores intelectuales . Esos mismos sicópatas señores de la muerte, con la complicidad histórica de los medios de desinformación masiva, a la vez que in visibilizan a las victimas, niegan por calculo político el conflicto social, político y militar surgido del sistema anti democrático, autoritario y absolutista en que vivimos desde hace mas de 150 años.
La defensa de que Colombia en el papel es un estado social de derecho en contra de la tozuda realidad sirve para comprender que clase de seres humanos la gobiernan, y la imposibilidad que subyace para pensar en cambios democráticos y pacíficos que beneficien a los más pobres para distensionar la sociedad. Para la elite económica y política son inimaginables las reformas, la redistribución del ingreso, los impuestos progresivos, la justicia social; se castiga como delito que el pueblo pida universalizar servicios de educación, salud, vivienda, saneamiento básico, acceso a la propiedad, defensa de los recursos naturales etc.
Para esta caverna gobernante que asesina, denigra, judicializa y destierra sistemáticamente a sus opositores, es natural la existencia de la miseria, la pauperización de los salarios, el desplazamiento de los productores de comida a la ciudad marginal, el analfabetismo y la desesperación. La guerra que promueven contra el pueblo es un atributo más del paisaje; el servilismo, el utilitarismo, la enajenación y la explotación capitalista esclavista subyacente contribuye a que solo se haga política electoral desde el poder constituido y para reproducir el poder constituido del régimen mediante la compra y venta de conciencias y voluntades, de ahí que los pobres solo puedan ser electores. Los derechos plasmados en la constitución son una mascara o carta de presentación que hacen del país, para aparecer como civilizados.
La seguridad democrática: Mentira, impunidad, tortura, bolillo, cárcel, gases, bayoneta y fusil.
La llamada política de seguridad democrática, -la doctrina de las mafias Uribistas-, solo funciona para hacerle el trabajo sucio a los EEUU y sobrevivir como gobernantes, mantener las visas de entrada y gastar a chorros sus fortunas hechas sobre el saqueo al trabajo y a los recursos naturales colombianos; por lo tanto, su telón de Aquiles es la seguridad interna. Todo se piensa y se calcula en función de la obsesiva seguridad interna, patología que les hace ver e inventarse enemigos por todas partes. De ahí que sean los maestros de maestros en aplicar la guerra preventiva. Esta les garantiza las inversiones, la tasa de ganancia, la rentabilidad financiera y ampara la fuga de capitales: “El país no es para vivirlo sino para saquearlo”. Desde los cuarteles, las tarimas y los pulpitos y el mas media Atosigan y anestesian inefablemente para controlar al pueblo y hacerle soñar “ser como ellos” , y detrás de esa enajenación amparada en la droga y el alcohol, la religión, la televisión basura, atemorizan e inmovilizan a millones.
Us 19 millones diarios es el costo que pagamos los colombianos por mantener a gusto a estos señores de la muerte, ¿cuantas vidas del pueblo se apagan diariamente con este dinero? Entretanto, Simón Bolívar, el libertador, que aun cabalga destellante pero silencioso en estas tierras, la oligarquía criolla lo momificó en monumentos y nombres de plazas de ciudades sin memoria vital; intentan asegurarse de que permanezca sumergido, inmóvil sin vida propia. Les produce espanto su obra y su vigencia histórica, porque les incomoda los hombres libres e iguales, los ciudadanos de primera clase; porque los mismos que traicionan y asesinan hoy son los mismos que lo traicionaron y asesinaron ayer.
Colombia un país sin ciudadanos.
En Colombia el régimen impide que se produzcan ciudadanos o personas que se parezcan a ciudadanos, que sientan que pertenecen a algún lugar que los trata con un poquito de amor. La gran obra de sucesivos gobiernos oligárquicos es romper lazos de cuna, y promover el desarraigo y la diáspora a todo tipo de profesionales y trabajadores como política de estado. Por donde se intente echar raíces el camino esta saturado de espinas, incluso hacer empresa es una odisea, solo conocemos la palabra no: Esta prohibido, no es suyo, no le pertenece, no es para usted, no puede tocar, no se puede tener, no se puede mirar, es propiedad privada. Ni a dependencias publicas o privadas; incluyendo universidades etc., Se puede ingresar sin cita previa, o llevas un departe de alguien de mas arriba; la lógica privada colapso lo publico, y si por error entras en el campo a cualquier finca, lote, hacienda, lo mas seguro es que te peguen un tiro.
Si intentas defender un derecho por la vía judicial, la pelea contra cualquier entidad publica o privada desde siempre ya esta perdida, no hay nada que hacer, la ley es para la posición dominante, es vertical. Se aplica el concepto de que “todos sus argumentos son usados en su contra”. Por ejemplo, cuando un trabajador accede a un crédito de vivienda todo conspira contra el para mantener su vivienda si sus ingresos provienen exclusivamente de su trabajo honrado, precisamente por ser honrado indefectiblemente la pierde . Por ello, para sobreaguar la vida, casi por obligación es necesario asumir la lógica de las mafias.
En las instituciones publicas proliferan los adlátere descerebrados que solo repiten lo que dicen sus jefes, pulula lo mas atrasado de la sociedad. Su perfil es anticomunista, sin conocer qué es el comunismo; contraguerrillero, sin saber porque hay guerrilleros, de alma paramilitar, porque el que ostenta es un hombre de bien, así sea iletrado; de estirpe mafioso que le guste la coima el dinero fácil, el glamour para trabajar en llave con las distintas mafias empotradas por todas partes. Y si alguien se cuela con intenciones de servir a la gente, o es guerrillero infiltrado o esta loco o es peligroso hasta que logran su salida. Es la patria Boba donde se vuelve muy precaria la interlocución inteligente.
Como no hay ciudadanos no se puede hablar sin temor de los escuchas, delatores o sapos en cualquier lugar publico, el ambiente atemoriza, doblega, sofoca, impide, inmoviliza, alimenta la tristeza, la melancolía y el dolor; llena de nostalgia y extrañamiento de su propio espacio y condición hasta sentir culpa por la propia existencia. El régimen que niega la responsabilidad de lo social excluye y expulsa a miles, minuto a minuto, a los mejores hombres y mujeres del país, para salvar sus vidas o huirle al hambre. La tragedia es una forma de vida, a esto lo denominan pomposamente democracia, la mas antigua y estable de América. Sus apologistas sostienen que aquí no se han necesitado golpes militares, acciones desestabilizadoras ya que todo se controla como un relojito, solo que desde la lógica de la premodernidad.
La oposición y la construcción de una imagen virtual.
Por lo tanto, el sistema esta diseñado para que en estos hermosos parajes no lo habiten hombres en paz, “este es un lugar propicio tan solo para el sacrificio, aquí tienes que ser el ultimo en comer, el ultimo en dormir, el ultimo en soñar y el primero en morir“, parodiando a un verso salvadoreño. La libertad negativa o el espacio donde los hombres puede materializar su libertad positiva es tan rígido y antidemocrático, que tensiona altamente a la sociedad e incuba muchas explosiones sociales como preludio a una gran revolución social que seguramente cobrara deudas históricas.
La asociación desde la base, el sindicalismo, la organización popular, la lucha social, la oposición política real al sistema están penalizadas y proscritas: la condena casi siempre es la muerte. En consecuencia la lucha armada es una forma legítima de defensa y existencia, el régimen es responsable de que en Colombia sea vigente.
En las protestas que no pueden acallar, permiten marchas uniformaditas que recorren máximo dos kilómetros para que se concentren a lo máximo una hora, mas tiempo es subvertir el orden; y desde adentro, como por encanto salen los “radicales” que en cuestión de minutos las disuelven dejando a los lideres con los micrófonos enunciando constancias de que fue un éxito la movilización.
La oposición legal parlamentaria es una bellísima escultura que adorna el paisaje como la niña más mimada, a ella le pego porque la quiero, ella sabe que solo debe ir a donde yo quiero que vaya, porque sin ella me muero, sin ella es imposible mantener la gobernabilidad, la legitimidad y la farsa que intenta representar a todos con sus extremos. Nadie mas cabe en el circo, nosotros, “la oposición”; y los marginales de afuera. A los que no se sienten representados en unos u otros solo les cabe el gran peso de la “ley”.
La combinación de las formas de lucha va del régimen contra el pueblo: y es legal; de arriba hacia abajo; pero la gran herejía, el gran Satán es que el pueblo la aplique contra el régimen: Los curas en sus pulpitos, los clanes de las universidades privadas , los pastores de distintas confesiones religiosas, con sus cientos de emisoras y canales de televisión, justificando, despotricando y promoviendo la legalidad de la muerte de los “facinerosos” a un grado extremo de paroxismo y depravación.
Sobre esa misma lógica se entiende para unos y confunde para otros que sectores reformistas del PDA, Polo Democrático Alternativo, los mismos que avalaron la reelección de Uribe Vélez, por la bicoca de dos millones de dólares, aduciendo cándidamente que lo iban a derrotar en las urnas, estén mas preocupados por condenar las formas de lucha del pueblo y mantenerse por secula seculorun en sus cúrales y en elecciones que en hacer oposición al régimen. Hoy no se entiende, que en esta hecatombe narco asesina se sigan avalando proyectitos inanes, vacuos, coadyuvando por defaul a sostener a la camarilla en el poder y continúen legislando, dejando constancias de que “nos opusimos a ese proyectito”, cuando de lo que se trata , por el momento histórico que vivimos y la correlación de fuerzas existente, es de confrontar al régimen para deshacernos de esta tragedia, sustrayéndose por lo menos dignamente del debate en ese asqueroso parlamento de sanguinarios asesinos para ilegitimar el fascismo y promover la pedagogía política que visualice a los autores intelectuales: Hitler, Franco, Mussoline, Somosa, Pinochet etc. resultaron redimidos ante tan fallidos seres humanos. Sin medirlo contribuyen al tapen, tapen, que todos nos quemamos porque pertenecer al congreso genera “status” individual, sin importarles que sean relleno histórico.
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La dialéctica de lo marginal y la lucha ideológica antichavista.
Lo que este por fuera del establecimiento es considerado marginal, sin que interese que en la dialéctica de lo marginal están las grandes Mayorías: el pueblo colombiano, la nueva granada.
Que cosa tan paradójica y paradigmática de este particular paisito del tercer mundo, en la marginalidad esta lo esencial, es decir, lo esencial en Colombia es marginal, y el marginalismo de la supervivencia o sobre vivencia no lo conocen sino muy escasísimos investigadores políticos y sociales: las grandes mayorías son marginales, las grandes luchas son marginales, los sueños de todos son marginales, los grandes héroes e iconos vienen de la marginalidad, la existencia de Colombia como nación solo es posible dentro de su marginalidad; la educación, la salud, la seguridad social son marginales; por esta razón es difícil explicar a Colombia en su conjunto porque a su vez en su conjunto es marginal.
De ahí, que abdicar a la nacionalidad colombiana no significa sino liberación y nostalgia, porque se abdica de algo inexistente o contrario a los sueños, porque las mayorías marginales no tienen nada que ver con la Colombia oficial, esquizofrénica y genocida, pero luchamos como los Irakies y los Palestinos por tener una patria. ¿Será acaso que tenemos una gran enfermedad de buscar lo que no sabemos qué es, ni a qué sabe?
La segregación, la marginalidad son una forma política en que nacimos y en que vivimos pero que no aceptamos; desde luego, hay que reconocer, que los prejuicios pequeño burgueses de una notable franja de la población de extracción media y baja, empobrecida, alienada y enajenada incapaz de asumir su posición y condición de clase, incluyendo a la lánguida pero dañina fauna de autonombrados “izquierdistas democráticos” de practicas derechistas, les sirve como mampara en su odio contra el enemigo interno, postulado de la guerra fría que en estas tierras no ha cesado: El que no es Uribista y lo que él representa es un guerrillero disfrazado. Formato usado para denigrar y desestabilizar a presidente Hugo Chávez y la revolución Bolivariana. Dentro del lenguaje no diplomático, es un comunistoide al que hay que tumbar, amigo de la guerrilla y mal ejemplo “ejemplo” para la “estabilidad” colombiana, cuando lo único estable es la acumulación de los ricos y el empobrecimiento de las masas.
En consecuencia, a las organizaciones populares, a los intelectuales consecuentes, y a los luchadores populares, se les prohíbe temerariamente enlazarse con el pueblo y la revolución Bolivariana, porque sobre ellos se yergue la tortura y la pena de muerte, como le sucedió al inolvidable hombre del pueblo Jaime Gómez, asesor de Piedad Córdoba, cuyo crimen sigue impune, mientras las elites colombianas en la cámara de comercio Colombo Venezolana se atosigan en silencio pero con frenesí con sus acuerdos comerciales que dejan inmensas ganancias a la oligarquía lacaya.
Nos corresponde como preludio a la caída de Mesías, fhurer, el padrino, narco paraco, genocida etc. epítetos que provienen del ímpetu de las masas que hoy crece e involucra a cientos de miles de jóvenes, mujeres, niños, indígenas, campesinos en la lucha; entender y esclarecer el momento histórico y educar, orientar para no perdernos en la trampa electorera y anestesiadora que les servirá para que la oligarquía se deshaga de su bochornoso jefe y nos imponga los nuevos viejos lacayos al servicio del imperio. Hoy hacen cola, la misma cloaca de vampiros y sus amigos pero con distinto ropaje para impedir que nazca la opción del nuevo poder popular para una Colombia digna que se moviliza por todos los rincones del país.
Necesitamos hacer catarsis y repensarnos en lo político e ideológico para identificar a los enemigos que se visten de mil maneras para aligerar el camino a seguir y no perdernos en los vericuetos de las pequeñas reformas para que nada cambie. José Marti, el poeta de la revolución cubana decía “en lo político, lo real es lo que no se ve”, hoy afortunadamente estamos en la época del desenmascaramiento de los unos y los otros, inclusive de los del “gracias a dios, y que dios lo bendiga”. El pueblo a pesar de algunos de sus “dirigentes”, está decidiendo el camino a seguir.
“Colombia una democracia genocida”, sacerdote jesuita Javier Giraldo.
Memorias del fuego, capitulo ser como ellos de, Eduardo galeano
Los impuestos, inestabilidad laboral, aumento de cuotas, cambio en las reglas de juego del contrato, calamidad domestica sin cobertura social, altas tasas de interés, disminución de los salarios, inflación, salud etc. y los infaltables buitres de abogados que no dudan en quitar viviendas y en enredar pleitos.
Definición del espacio donde se reproduce la sociedad, superestructura, reglas, leyes. Isaías Bérlin.
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