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Diciembre 22 de 2007
Semanario EL Espectador al servicio del Fascismo en Colombia
La Gran prensa, la de las oligarquías, es el instrumento fundamental del estado de injusticia social perpetuo de nuestros pueblos y en el caso de Colombia, es cómplice de los más abominables crimenes. En la ABP nos encontramos en el debate sobre los mecanismos para contrarrestar a los mercenarios de la pluma, contra ellos debemos afilar el fusil de la denuncia y la palabra y afinar los medios alternativos de los que disponemos. El Semanario El Espectador se encuentra en la lista de estos mercenarios de la palabra como antesala de los crimenes que se cometen diarimente en Colombia, como lo refleja la siguiente carta firmada por numerosas organizaciones sociales y de Derechos Humanos del mundo
Señor
Jorge Cardona
Editor
El Espectador
Bogotá, Colombia
Estimado editor:
Con mucha preocupación registramos la publicación en el Espectador del artículo "Santos: La guerra que está ganando… y la otra" (Plinio Apuleyo Mendoza, sábado 15 de diciembre) en el que señala a las organizaciones de derechos humanos, nacionales e internacionales, Justicia y Paz, el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, la Red Europea de Hermandad con Colombia, el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, Minga, Peace Brigadas Internacional de ser instrumentos de la guerra de las FARC. Dicho falso señalamiento, pone en peligro el ejercicio de la actividad legítima de defensa de los derechos humanos, en un clima en el que quienes se dedican a esta labor son objeto de repetidos ataques por todos los actores armados.
La comunidad internacional comparte nuestra preocupación. En carta del 1 de noviembre de 2007, 11 senadores estadounidenses solicitaron al presidente Uribe abstenerse de hacer señalamientos a los defensores de derechos humanos y a los sindicalistas, y en comunicación del 17 de julio de 2007, 36 congresistas reaccionaron enérgicamente frente al ataque sistemático las organizaciones de derechos humanos. Más recientemente, el pasado 7 de diciembre, 30 congresistas pidieron al presidente Uribe protección a los sindicalistas colombianos e investigación de los crímenes contra la actividad sindical. Por su parte la alta comisionada de Naciones Unidas para los derechos humanos, Louise Arbour, el pasado septiembre reconoció "los valientes esfuerzos de los defensores y organizaciones de derechos humanos, así como del Movimiento de Víctimas, quienes corriendo riesgos personales considerables, abogan por el mejoramiento de la situación de derechos humanos en Colombia y marcan una diferencia real en la vida diaria de muchos de sus conciudadanos".
La construcción del Estado de Derecho implica la defensa de los derechos humanos y como parte de ese trabajo los defensores colombianos encuentran como foco de preocupación los asesinatos de civiles (ejecuciones extrajudiciales) cometidos por parte de la Fuerza Pública. Este año, organizaciones colombianas presentaron diversos casos a través de su documentación y denuncia en un informe en octubre ("Ejecuciones Extrajudiciales directamente atribuibles a la Fuerza Pública en Colombia", julio 2006 a junio 2007). Dicha labor, no constituye una "guerra jurídica" contra el Estado, sino más bien, acciones que llevan a la edificación del Estado de Derecho.
Es deber del Estado Colombiano proteger a los defensores de derechos humanos, llevar las investigaciones y castigar a los perpetradores de crímenes de lesa humanidad, como ejecuciones extrajudiciales, la masacre de febrero de 2005 en San José de Apartadó y el asesinato de sindicalistas en Arauca a los que hace alusión el señor Apuleyo en su artículo, sin importar quiénes sean los responsables.
Desconocemos la fuente de las afirmaciones que el señor Apuleyo hace en su artículo sobre las organizaciones defensoras de derechos humanos y esperamos una rectificación que contrarreste la tergiversación de información sobre la legitimidad de las organizaciones mencionadas en su artículo ante la opinión pública. Finalmente, solicitamos al Ministro de Defensa distanciarse públicamente de los señalamientos e indicar inequívocamente el respeto y acatamiento de los derechos humanos.
Atentamente,
Acción Permanente por la Paz
Center for International Policy
Chicagoans for a Peaceful Colombia
Chicago Metropolitan Sanctuary Alliance
Chicago Religious Leadership Network on Latin America
Colombia Human Rights Committee
Colombia Peace Project
Colombia Vive
Conference of Major Superiors of Men (CMSM)
Drug Policy Project, Institute for Policy Studies
8th Day Center for Justice
Fellowship of Reconciliation
Human Rights First
International Labor Rights Forum
Presbyterian Peace Fellowship
Quixote Center/Quest for Peace
Red Italiana de Solidaridad Colombia Vive
Refugees International
Robert F. Kennedy Memorial Center for Human Rights
US Labor Education in the Americas Project (USLEAP)
United Steel Workers, AFL-CIO
Washington Office on Latin America
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