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  Noviembre 16 de 2007

Chávez, el intercambio,  y la desazón oligárquica Colombiana
Por: Jaime A moreno ABP Colombia

El dolor colectivo que siente la clase dirigente colombiana por los oficios  que ha asumido el presidente Chávez  en el intercambio Humanitario IH,  y la dinámica política que contiene al apresurar convergencias estratégicas históricas  entre el Bolivarianismo de allá con el Bolivarianismo de acá,  ha traspasado con lujo de detalles los cálculos políticos que la oligarquía colombiana estaba dispuesta a ceder en lo que a ella compete, para liberarse de semejante fiasco en que los ha metido la lucha creadora revolucionaria colombiana.

Desde luego, buscan  aprovechar la coyuntura del nuevo plan con que  el imperio y la oligarquía Venezolana intentan quitarse de encima a Hugo Chávez, semejante zoom Politikon para impedir que se profundicen las reformas y les devuelva  las tan anheladas aguas mansas para seguir saqueando sin sobre saltos.

Superar el álgido momento del proceso venezolano, requerirá de buen temple y decisión para reconocer que la lucha de clases es inevitable cuando de por medio existen los intereses históricos que se pretenden modificar y que ningún  beneficio a los excluidos se lograra por las buenas, de ello hay que aprender de la historia y de la teoría de la revolución.

Es evidente que la propuesta hecha por Álvaro Uribe Vélez a Piedad Córdoba para que se convirtiera en facilitadora  del IH, no fue calculada en su magnitud, y seguramente no fue consultada con el sanedrín  de la elite colombiana, sino fue un acto mas de embriaguez de poder del minifhurer colombiano, que a su juicio y por razones personales para disminuir la presión  del acoso de la narco parapolitica, que lo esta hundiendo al mismo foso de podredumbre de su extraña naturaleza; calculó que  era mejor sacarlo allende las fronteras colombianos, creyendo que puede seguir tomando del pelo a quien sea.

El director de la revista Semana se duele porque es inaudito que Iván Márquez y sus compañeros, sean recibidos con entusiasmo, respeto y  como lo que son: Representantes de una parte de Colombia; o que la senadora Piedad Córdoba a quien ridiculizan incansablemente, salga en fotos y reciba un ramo de flores por parte de las FARC-EP;

Que la columnista Maria Isabel Rueda,  connotada agente del establecimiento  reconozca que era preferible el  despeje de los municipios de Florida y Pradera a la afrenta de  elevar a la categoría de ”pares  de estado” a la insurgencia,  muestra la doble moral de dichos agentes “periodistas” que representan el eje de opinión del establecimiento,  quienes nunca le han reconocido calidades de estadista al  presidente comandante Hugo  Chávez a quien  descalifican,  irrespetan, satanizan y no  soportan desde ninguna perspectiva; o a decir del Tiempo, el único diario de circulación nacional, para vergüenza del régimen, se  traga los acontecimientos con Chávez de mediador,  por la sola premisa muy loable para ellos de que Venezuela es el primer mercado de productos con valor agregado de Colombia,  cuya  factura ronda los 3500 millones de dólares para este año, lo que genera 350.000 puestos de trabajo directos y que por ello hay que trabajar con “mesura”, y que ojala la “cosa” del IH se resuelva pronto para evitar lo que tanto temen, que al movimiento insurgente le reconozcan su status de fuerza beligerante o  se devele  la falacia de que son  terroristas, cuento que no se lo comen ni  los desprestigiados halcones neoconservadores y neoliberales y sus sirvientes colombianos.

Les incomoda  que las FARC-EP, coloquen en la agenda la negociación política del conflicto colombiano desde Venezuela y se resquebraje  el mito de cuarenta años de mentiras para deslegitimar  la lucha armada, que califica a sus oponentes políticos como rufianes, terroristas, dinosaurios sin propuesta política; Según su cantaleta, elaborada desde diversos y sincronizados escenarios para anestesiar mentes y construir bazofias  virtuales. Cuando precisamente, lo que han tratado de ocultar ensangrentando al país es  la propuesta política Socialista y Bolivariana del movimiento insurgente,  única fuerza de oposición real al sistema.

Las alianzas entre verdaderos revolucionarios

Curiosamente cada vez es más difícil hacer análisis por separado entre Colombia y Venezuela, es como si desde ya  fuéramos un mismo gran  país, como lo soñó Simón Bolívar, el libertador, que hierve aquí y allá. Visto desde Colombia,  Venezuela es una gran provincia insurgente que ruge y se agiganta, es un David que se convierte en Goliat; Y visto desde Venezuela, Colombia es una cabeza de mil formas, que parece una gran fabrica de exclusión humana, que dispara personas  a la diáspora en busca de amparo,  pero que lucha  en silencio, como un león dormido,  con un reguero  de muertos del pueblo por doquier;  que  insurge con fuerza a pesar de tanta adversidad  y que la revolución Bolivariana precisa de su experiencia con suma urgencia para afrontar las batallas por venir. De ahí que cualquier hoja que se mueva en un bosque venezolano, genera un vendaval en las cordilleras colombianas. Es un hermoso e ineludible juntos para siempre.

Lejos van quedando en la memoria, los supuestos afectos entre algunos sectores reaccionarios del PDA, con el Timonel Venezolano, unos y otros por los hechos concretos y la ideología inmanente van por caminos contrarios; Isaías Baduel representa el alter ego de lo que los supuestos “demócratas de centro” colombianos dicen representar.

Tienden a estar agazapados como hienas a la espera de la mejor oportunidad para caerle a la presa y   chupar y chupar mientras el proceso va por donde ellos quieren, pero se desnudan y dejan ver su rostro al común de la gente, cuando se van a tocar intereses hegemónicos en Venezuela.

La disminución de la jornada laboral de 8 a 6 horas  indigna a las oligarquías y sus adlátere pequeños burgueses, porque significa atenuar la carga  al trabajador del yugo de la explotación de la plusvalía,  que en concreto significa disminuir el 15% de las ganancias de los empresarios.

Les preocupa que se elimine la autonomía del Banco Central, verdadero entuerto en que se delega a 8 personajes supuestamente elegidos por una voluntad extraterrestre los destinos de las finanzas y la economía del país, cuando por experiencia estos “sabios”, como ocurre en Colombia, representan los intereses del capitalismo corporativista mundial, y funcionan para sostener la estabilidad macroeconómica que viabilice los grandes negocios de las multinacionales  y los capitales golondrinas   y entretanto se comporten como talanqueras  contra  los gobiernos comprometidos en superar las injusticias y la pobreza.

O les inquieta los cambios para sustituir  los presupuestos de los gobiernos municipales y entregarlos a las nuevas formas de representación política que intenta deshacerse de la corrupción mediante la democracia directa; o, reniegan de que la revolución Bolivariana se dote de instrumentos legales de excepción  para defenderse de las hordas de golpistas y conspiradores y poner a los medios de difamación en cintura. Estas y otras reformas desatan los odios de unos y otros, aquí y allá y desenmascaran su verdadera cara.

El proceso lógico-histórico, evidencia que el proceso avanza, de pronto no a la velocidad que se necesita pero si a la velocidad que se puede.

La fuerza de los hechos configura y reacomoda dialécticamente los nuevos escenarios donde la política de alianza va restableciendo el nuevo mapa de la relación amigo enemigo tan bien caracterizada por la ciencia política. ¿Se podrán imaginar el escenario en donde la resistencia revolucionaria colombiana no haya contenido e inmovilizado al gigantesco ejército Colombiano; lo que hubiese pasado con la joven revolución Bolivariana conociendo la sanguinaria y pro imperialista oligarquía colombiana? 

Hoy con más luces se entiende esa realidad, y es ahí donde apunta tanta desazón oligárquica quien  bien comprende a donde va el agua al molino.

De tal manera, que consolidar el avance de la revolución en Venezuela pasa por  incluir, visibilizar y potenciar los avances sociales que cubran a los trabajadores colombianos. Allí, ellos serán el baluarte estratégico para las nuevas batallas por la democracia y el socialismo en ambos países,  porque de Cúcuta hacia el oriente,  existe otro pedacito de Colombia: la primera gran diáspora colombiana en el mundo.

Cerca de cuatro millones de personas, se  emancipan de las cadenas de esclavitud de la cuarta republica de Adecos y Copeyanos, y que hoy cumplen con el doble rol de que lo bueno que les pase a ellos lo querrán para los compatriotas de su Colombia oprimida, angustiada, martirizada, sufrida, asesinada  pero luchadora y digna.

 Para  el asombro de los que fomentaron  el  exilio por  hambre y  ausencia de oportunidades; los mismos  exiliados de tantos años,  tienen a la revolución Bolivariana como su guía y a Chávez como su comandante; conformando silenciosamente un gran potencial político de impacto binacional que actuara con sinergia entre la posibilidad y la realidad, par filosófico que ineluctable afianza la búsqueda de la liberación Binacional, la  felicidad, la justicia y   las raíces.

En tal sentido vastos sectores populares colombianos, se inmiscuirá en el proceso de los cambios tanto en Venezuela como en Colombia y realimentara el  crecimiento en conciencia política que  coincidirá con el  movimiento insurgente colombiano, FARC-EP, ELN en la lucha por defender la revolución Bolivariana como suya y en apoyo de la revolución colombiana.

Desde luego, el Intercambio Humanitario se vuelve algo propio de aquí y allá, despierta al león dormido, no sólo como un acto de encuentro con lo humano, con lo racional, con lo inteligente, sino como un acto de acercamiento a lo político histórico, a  su patria chica, su tierra, sus sueños. Es el desate de las pasiones que da el reencuentro consigo mismo en libertad al comprender que no sólo se tienen derechos formales sino la imperiosa urgencia de materializarlos para  recobrar la dignidad. En ello, se visibiliza lo que no se miraba, se posibilita el  reencuentro con el sueño de Bolívar, de una América Latina mestiza, generosa y solidaria con los demás pueblos de la periferia y con quien quiera respetarla.

Escribía hace unos meses: “Que el papel protagónico de los colombianos en Venezuela aparecerá en toda su dimensión cuando no sólo desde las comunidades se participe en la construcción de procesos de desarrollo interno y autónomos de generación de riqueza y sociabilidad, sino cuando en las capas de la sociedad venezolana los colombianos  se   inserten con plenos derechos (políticos, económicos y sociales); cuando desaparezca la mezquina fobia, basada en la ignorancia que queda en muchas instancias del proceso, en quienes aún no comprenden que las fronteras artificiales de estos pueblos fueron tejidas por las oligarquías de ambos lados obedeciendo mandatos del imperio (tan vieja como útil le ha sido a éste la consigna “Divide y reinarás”).

Ello sólo se superará verdaderamente con cambios de fondo, de raíz, de las circunstancias, para hacerlos posibles primero y permanentes después, cambios radicales que engrandezcan a los pueblos; en suma, con más, no con menos, revolución”.
Aspecto en que se avanza y  proseguía:

“El gran pueblo latino americano y el de la patria de Bolívar, cuyo genio abrigó siempre esperanzas de proteger de la voracidad imperial las recién liberadas colonias españolas en América (frustradas por ambiciones de grupo, también alimentadas por las metrópolis), mediante la federación, (unión, alianza o pacto entre distintos) de sus pueblos y gobiernos, la unidad esencial de idiomas y culturas y por sus riquezas, ­_ sienten de nuevo que tan alta misión retoma el perdido hilo de la historia de la primera independencia:

En Venezuela, Colombia y en América latina, el pueblo entiende que pasó de espectador a actor de la historia y que la división de sus filas atraerá y facilitará la labor de sus enemigos, siempre al acecho de oportunidades para hacer correr en la mantequilla el filo caliente de su cuchillo. No hay mayor peligro para la vida y la libertad nacientes que la división de sus huestes. José Acevedo y Gómez, (“tribuno del pueblo”) el 20 de julio de 1810 (día del grito de independencia en santa fe, hoy Bogotá), sentenciaba la reacción de la corona española ante el suceso: “si desaprovecháis estos momentos de efervescencia y calor, en menos de 24 horas seréis tratados como insurgentes; mirad los grilletes que os esperan”. En efecto, después de proclamada la liberación de las colonias, el general morillo, vino a prolongar la guerra por la independencia de España, que sólo culminó con las batallas de  Bomboná y Pichincha, que liberaron en definitiva al Ecuador, (1822),dirigida por Antonio José de Sucre, mariscal Bolivariano, en  camino a la batalla ganada de ayacucho, en tanto Bolívar triunfaba en Junín(1824), habiendo iniciado en Venezuela y Colombia (cuya independencia se consolidó con las batallas de Boyacá y Carabobo), pasando por la rendición de la fortaleza realista de el callao (Perú) (1821). Se puede evitar repetir una lección similar de reconquista, como la dada por la historia de entonces, si la claridad y solidaridad de los pueblos no se dejara arrebatar sus conquistas y adelanta hacia otras.”

El temor que invade las estructuras oligárquicas seguramente se arropara con nuevos y pérfidos inamovibles contra el  IH, que intentaran veladamente distorsionar los esfuerzos del presidente Chávez para inmovilizar su gestión. Que no por ello, se va a detener. Porque como el mismo lo dice, su labor va más allá de la parafernalia instrumental.  En política, esta tocando el piso de sus enemigos y recomponiendo la política en función del sueño Bolivariana y restableciendo la mirada en sus verdaderos amigos, los  que ponen el pecho  día a día  por la construcción de la patria grande.

En suma, los señorítos de Bogota, sienten el coletazo del error estratégico Uribista, perciben  que se  les esta moviendo el piso, o colocando en entredicho de un zarpazo todos sus privilegios históricos. Para ellos es una hecatombe, palabreja de moda en el ardid del poder genocida, y no me refiero solamente  al mismo Uribe, que desde el trono, no percibe que la base política que lo sostiene se está golpeando con la pared y que definitivamente su reelección no va mas, hablo del establecimiento  y su política asesina de la seguridad democrática.

Porque el IH por fuera de control es un galimatías, que según su estilo,  debía hacerse de espaldas a la opinión publica nacional e internacional,  porque en Colombia tienen acostumbrado al pueblito, a que su participación en política debe circunscribirse a los momentos electorales con el único deber de votar por los candidatos escogidos por ellos mismos.