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Febrero 26 de 2008

El Presidente Uribe el más enconado enemigo de la Revolución Bolivariana en la región
Por: Iván Márquez/Integrante del Secretariado de las FARC EP

La presencia de tropas estadounidenses en territorio colombiano muy cerca de la frontera con Venezuela, la violación subrepticia del espacio aéreo limítrofe por aviones espías de Colombia y Norteamérica, el fortalecimiento mecanizado y antiaéreo de las guarniciones fronterizas, la creación de nuevos batallones de alta montaña en la línea andina perijareña, la existencia mimetizada de un aeropuerto para la operación de aeronaves de guerra en un tramo de la vía Santa Marta-Riohacha, y el dispositivo paramilitar a lo largo del corredor fronterizo, deben encender de rojo las alarmas en el gobierno bolivariano, el bravo pueblo y los descendientes de Galán, el comunero.

Siempre lo hemos expresado: Uribe es el enemigo más enconado y peligroso de la Revolución Bolivariana en la región. Protocolario y ladino en las relaciones bilaterales, pero debajo del poncho paisa, el artero puñal.

Por los días de la crisis generada por el secuestro de Ro (r) Rito Alejo del Río y el jefe narcoparamilitar Vicente Castaño. Allí se tomó la decisión de crear un Bloque paramilitar de Frontera con 400 hombres, los más experimentados asesinos de esa organización. Su objetivo, el magnicidio del presidente venezolano Hugo Chávez.

Que nadie lo dude: Uribe Vélez es un perro de presa que sólo espera la orden de Washington para atacar.

Desesperadamente la Casa Blanca busca pretextos para apoderarse de los pozos petroleros y aplastar la revolución que ha marcado el retorno de Bolívar al continente con su espada y su pensamiento, que es bandera de libertad. Teme que su ejemplo encienda la pradera de pueblos. Esa es la causa de sus desvelos.

La existencia de la guerrilla bolivariana desplegada en todo el territorio de Colombia, no solo en los departamentos de frontera, es una de las tantas excusas para mostrar los dientes. Hasta pretenden, a través de una asquerosa campaña mediática, vincular al gobierno Chávez con el narcotráfico para justificar ante el mundo sus protervos propósitos intervencionistas. Ya el informe Waller, con el trasfondo de simulacros navales capitaneados por el Comando Sur, ha fijado un plazo hasta antes del 2006, para “el cambio” en Venezuela.

Es hora de movilizar conciencias en nuestros dos pueblos, que en realidad es uno solo desde la Campaña Admirable, fundido hasta el alma con todos los pueblos de Nuestra América que luchan por dignidad.
El pueblo de Bolívar reunido, en pie de lucha, debe advertir al gobierno de los Estados Unidos que si ha de desplegarse una guerra en este territorio sagrado, deberá ser contra el expolio y la pobreza, por la independencia y la materialización del pensamiento del Padre de estas naciones.
Aquí no hay espacio para una guerra de rapiña imperialista. Y el pueblo de Colombia -la del Libertador-, que es infinitamente superior a los filibusteros del nuevo siglo y a cipayos como Uribe, sabrá colocar en su sitio a todo aquel que pretenda apagar la esperanza bolivariana que titila en los hombres y mujeres de este continente y el Caribe.

La unidad de los pueblos es el anhelo de Bolívar que hoy retumba más que nunca por todos los puntos cardinales de esta extensión llamada a convertirse en esperanza del universo.
Granadinos y venezolanos: debemos tener presente siempre, lo que una vez le dijo el Libertador al catire Páez: "Se me olvidó decir a usted que hemos pensado fundir juntos dos o tres mitades de los departamentos de Boyacá, Zulia y Barinas, para que no haya más frontera de Venezuela ni de Nueva Granada, porque esta división es la que nos está matando y, por lo mismo, debemos destruírla".

El camino ya está trazado. Debemos emprender la marcha, sin más demoras, hacia nuestro destino.

Montañas de Colombia, Octubre de 2005