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  Diciembre 24 de 2007

Ernesto Yamhure, una herramienta barata del Uribismo
Por: Dick Emanuelsson/ Periodista sueco en Latinoamérica desde el 1980

Yamhure va a la fija cuando me ataca, porque sabe que no le va a pasar nada con la reinante impunidad en Colombia.
El hecho es que lo pillé cuando estaba fotografiando a sus compatriotas exiliados en Suecia, que ejercían el derecho universal de realizar una pacífica protesta. Protesta que es permitida en Estocolmo pero que sería castigada con la muerte en Colombia.

Las abiertas amenazas de Yamhure a un corresponsal extranjero como yo, permitidas por el periódico El Espectador, dejan muy en claro a la opinión pública internacional lo que pasa con los periodistas y ciudadanos del común en Colombia que se atreven a protestar o a denunciar lo que sucede con el gobierno del presidente Uribe.

La histeria y paranoia de los círculos gubernamentales en Colombia es en su esencia contra la democracia. Usan los uribistas una combinación entre la modalidad del líder nazi Goebbels; "si escupes suficientemente una piedra al final se moja" y el anticomunismo de los manuales del senador estadounidense Joseph McCarthy.

Es esa táctica la que ha utilizado el AGENTE 000, ex jefe de la inteligencia militar (bajo la fachada de "Primer Secretario") de la embajada colombiana en Estocolmo, Ernesto Yamhure, para lograr su estrategia en los países nórdicos, de silenciar a la oposición colombiana y todos aquellas personas y organismos que cuestionan la política de guerra de Uribe.

El mismo día en que El Espectador avala una nueva amenaza de muerte a este periodista por parte del señor Yamhure [1], el diario enloda la memoria de su propio exdirector, Guillermo Cano Isaza, asesinado por el Cartel de Medellín.

Cano fue asesinado porque no se doblegaba por las amenazas de Escobar y siguió exigiendo el derecho a la libre expresión y por eso lo mataron. Fue demasiado "atrevido".

Lo curioso es que ahora se descubre que "personajes muy amigos" de José Obdulio Gaviria –primo de Pablo Escobar Gaviria y asesor político de Uribe- a través de su hermano, sacaron la chequera que pagó a los sicarios de Cano.

"Mugriento recadero del secretariado"

El pasado sábado, el 15 de diciembre, El Espectador dio otra vez espacio al señor Yamhure para que este escribiera que yo soy un "coordinador de agitación mediática a favor de las Farc en Europa y ‘embajador’ de esa banda terrorista".

Y resulta que ni vivo ni trabajo en Europa desde el 2000 sino en Latinoamérica, continente que cubro en tiempo completo como periodista. Y resulta bastante divertida la siguiente contradicción de Yamhure:

"Esta semana supimos cómo un grupo de sindicalistas daneses anunciaron la entrega de dos mil dólares a las Farc. Esta operación ilegal, por supuesto, estuvo coordinada e instigada por Emanuelsson, tal y como me lo pudo confirmar una fuente de altísima credibilidad".

¡Qué capacidad la mía, encontrarme en Latino América y a la vez coordinando las donaciones a la guerrilla de las Farc de sindicalistas del otro lado del planeta!

"Él no es un periodista. Es un mugriento recadero del secretariado (máximo órgano de las FARC-EP). Se disfraza de reportero que publica sus notas en pasquines y en medios electrónicos que no cuentan con los recursos para cancelarle unos honorarios".

¡No me diga! ¿Pasquines? Mis reportajes sobre la mayoría de los países latinoamericanos, que cubro desde 1980 para el diario sueco FLAMMAN (fundado en 1904) son de contenido social y político.

También colaboro con el semanario Liberación y MANA (Malmö, Suecia), Argenpress (Buenos Aires), Punto Final de Chile, el diario Dagbladet Arbejderen (Dinamarca), el semanario LO-Tidningen, de la central obrera sueca, LO, con un tiraje de casi 100.000 ejemplares y de vez en cuando me publican también en Rebelión (España) y el centro del "Eje del Mal", la agencia de noticias independiente ANNCOL, a la que tanto temen, pero todos los días leen, Uribe, Yamhure, los militares, los paramilitares colombianos y sus secuaces. No en vano la han tratado de sacar a perpetuidad del ciberespacio, pero ella sigue ahí, firme como un roble.

¿No hay "agentes encubiertos"?

"Lastimosamente, nuestra política exterior no prevé el uso de agentes encubiertos capaces de detectar a los terroristas que conspiren contra el Estado en ultramar. Qué bueno sería que, en efecto, se pudiera identificar a los agitadores de la catadura de Emanuelsson para poder capturarlos cuando intenten ingresar a Colombia."

Quien estaba actuando como agente encubierto en el cargo de Primer Secretario de la embajada de Colombia en Estocolmo era el señor Yamhure. Por eso fue tan grave que lo sorprendiera tomando fotografías de los exiliados colombianos. Esa labor es ilegal en países donde existan verdaderas democracias y respeto por los derechos de las personas a protestar. También, nadie se traga el cuento que en Colombia no tengan "agentes encubiertos", cuando hay 3,5 millones de sapos, según el Ministerio de Defensa, en donde el presidente Uribe tiene un organismo personal que se llama DAS (Departamento Administrativo de Seguridad) que es la Policía Política Secreta y en donde su mano derecha, el ex jefe del DAS, Jorge Noguera, entregaba listas con nombres de sindicalistas que serían asesinados por los agentes-matones al servicio del estado, o sea, los paramilitares o ahora llamados "bandas emergentes" para que no salpiquen a sus jefes y principal benefactor, el presidente Uribe.

Confesión de parte: Yamhure confirma la coordinación de la inteligencia

Dice el AGENTE 000 Yamhure, que "Emanuelsson era uno de los conjurados" cuando llegó al puerto de Estocolmo el buque de la marina colombiana "Gloria", en julio de 2005.

"Se tuvo conocimiento por parte de un miembro de la colonia colombiana, que los forajidos planeaban tomarse por asalto la nave".

Pues el mismo Agente 000 confirma que tenía un informante, "un miembro de la colonia colombiana", por tanto él coordinaba la inteligencia desde la embajada a través de "La Red de 100.000 amigos de Colombia en el exterior", una de las primeras decisiones de la administración uribista cuando asumió la presidencia en agosto del 2002. Las acusaciones sobre "la toma del Gloria" sólo se pueden explicar por la desesperación de Yamhure en donde está "con el trasero pelado".

El hecho es que lo pillé cuando estaba fotografiando a sus compatriotas exiliados en Suecia, que ejercían el derecho universal de realizar una pacífica protesta. Protesta que es permitida en Estocolmo pero que sería castigada con la muerte en Colombia.

"Opiniones de Yamhure son personales"

Dice Yamhure que a su lado estaba "una importante funcionaria del gobierno sueco que sabía de las intenciones de los terroristas". Pero resulta, que las amenazas y mentiras publicadas el 15 de diciembre en El Espectador fueron objeto de una confrontación entre la cancillería sueca y el embajador de Colombia en Estocolmo, en donde el diplomático de Colombia en el Reino sueco se lavó las manos diciendo que las "opiniones de Yamhure son personales". Es decir; ni siquiera su viejo patrón defiende a Yamhure de sus peligrosísimas acusaciones contra mí, el eurodiputado Jens Holm, la colonia colombiana en exilio (la Asociación Jaime Pardo Leal) y la Red Colombiana en Suecia.

Yamhure me acusa de ser la araña de todo lo malo y que mi jefe personal es el "comandante Raúl Reyes". Intenta mezclar cifras y datos para confundir y crear incertidumbre en todos los sectores que de una u otra manera me conocen por todo mi trabajo periodístico a través de largos años, y en donde se encuentran miles de artículos, textos y reportajes sobre Colombia y América Latina.

Amenaza con cárcel

Y para culminar su criminal actividad, me amenaza diciendo:

"Todavía está a tiempo para desmovilizarse, delatar a sus camaradas, acogerse a la ley de justicia y paz y pagar su condena en alguno de los centros de reclusión a los que serán remitidos los jefes de las Auc."

Con razón que la embajada colombiana en Estocolmo no quiere saber públicamente de un personaje siniestro como Yamhure, pues detrás de él pueden estar no sólo el DAS, las AUC, el E-5, sino también una cantidad de psicópatas que creen que asesinar a opositores o periodistas que sólo cumplen con su profesión, considerándolos como "guerrilleros vestidos de civil", se "hace a la Patria un favor".

He cubierto el conflicto colombiano durante 27 años y creía que había entendido las razones de su carácter armado. Cuando la muerte casi penetra la piel de uno, es donde uno se da cuenta de la dimensión de éste. Las abiertas amenazas de Yamhure a un corresponsal extranjero como yo, permitidas por el periódico El Espectador, dejan muy en claro a la opinión pública internacional lo que pasa con los periodistas y ciudadanos del común en Colombia que se atreven a protestar o a denunciar lo que sucede con el gobierno del presidente Uribe.

¿Podré ir a Colombia para seguir cubriendo las noticias so pena de caer asesinado por las balas asesinas de los que piensan y actúan como Yamhure?

Ahora entiendo a los campesinos de Cundinamarca en la década del sesenta, cuando vieron las cabezas que los terratenientes habían colocado como trofeos de aquellos campesinos que se atrevieron a gritar la palabra "¡Reforma Agraria!". Fueron ellos, los de Marquetalía, los miles de campesinos perseguidos, los que estaban en la lucha legal por una nueva y mejor Colombia. Fueron ellos los que se armaron en justa defensa de sus vidas. Así nacieron las FARC, según los mismos historiadores colombianos. Ahora, más que nunca, lo entiendo.

Autocensura o te mueres

Hay poquísimos periodistas colombianos que se atreven a relatar y describir la realidad en el país. La mayoría son víctimas de su propia autocensura, un tema que tocó uno de esos excelentes periodistas colombianos: Alfredo Molano Bravo.

En una crónica del 7 de noviembre de 2005, puntualizó, basándose en una investigación especial del Comité para la Protección de Periodistas (http://www.cpj.org), organización independiente que tiene sede en Nueva York y que vela por la libertad de prensa en el mundo, y que fue presentado por Chip Mitchell:

"Entrevistas con decenas de periodistas demuestran cómo los medios y los reporteros en todo el país se autocensuran… En ciertas ocasiones una noticia verificada se elimina, en otros casos, los periodistas que investigan son asesinados o detenidos o se ven forzados a huir".

Molano subraya que "la afirmación no es, por supuesto, del agrado del Gobierno, aunque Uribe en su tonito acostumbrado la ratifica al pedir a los medios "autocontrol". El escritor colombiano cita otro ejemplo, esta vez del vicepresidente Francisco Santos que, aunque es tanto copropietario del diario El Tiempo como su ex director, no vacila en sus exigencias a los comunicadores sociales:

"A raíz de un ataque de las Farc contra el Ejército, el vicepresidente afirmó que los medios habían ‘creado una caja de resonancia a los hechos terroristas que, sin duda, fueron más efectivos que la misma utilización de explosivos’. La irresponsable declaración es idéntica en esencia a la que hizo en relación con mis columnas de opinión Carlos Castaño (q.e.p.d.) en la revista Semana hace unos años: "Molano nos ha hecho más daño que la misma guerrilla". Fue una de las causas que me obligaron al exilio", advierte Molano.

Y si comparamos esas declaraciones; Uribe, Santos, Castaño con las del Agente 000, Ernesto Yamhure en El Espectador, podemos decir que Yamhure me amenaza abiertamente.

¿Por qué autocensura? Porque, como escribe Molano, "treinta periodistas acreditados han caído en la última década y la gran mayoría de crímenes permanecen en la más absoluta impunidad".

Es decir, Yamhure va a la fija cuando me ataca, porque sabe que no le va a pasar nada con la reinante impunidad en Colombia.

"La Policía y el Ejército redactan las notas informativas"

¿Y por que amenazan? Porque, como cita Molano, lo que se busca borrar es "el abuso contra los derechos humanos, el conflicto armado, la corrupción política, el narcotráfico, y las vinculaciones de funcionarios con grupos armados ilegales’. La naturaleza de lo que se quiere esconder habla del origen y sentido de los crímenes y presiones que impone la mordaza "voluntaria".

¿Y la libertad de expresión?

"Pesa sobre la libertad de expresión un hecho que –sobre todo en este gobierno– debería alertar al país: el control creciente de la información sobre orden público por parte del Ejecutivo. Son la Policía y el Ejército las instituciones que en el fondo redactan las notas informativas", menciona Molano y cita Jorge Otero del semanario Cuarta Opinión de Montería, pregunta: "Si atacan la Brigada XI, ¿tenemos que callarnos la boca porque según el Gobierno nacional eso nunca sucedió?

Y el otro ejemplo es quizás aún más contundente:

"Adonai Cárdenas de El País de Cali dice sobre los 12 muertos de Buenaventura (4/19/05):

Los periodistas se enteraron rápidamente de lo que los paramilitares habían hecho, "todo el barrio sabía lo que había pasado, pero no podíamos publicarlo por miedo… sólo se puede publicar lo que informa la Policía".

Y eso es la prensa escrita que hoy en Colombia ha perdido muchos lectores. Pero la televisión tiene un peso mucho más fuerte pero esta bajo un control total, sostiene Ignacio Gómez, de Noticias Uno:

"Cada día es más extensa la red de emisoras regionales que tienen el Ejército nacional y la Policía"; cubren casi todo el país y opinan –armas a discreción sobre lo divino y lo humano".

Y concluye Molano:

"Naturalmente, desde su más puro interés gremial. La militarización no es sólo territorial; se amplía y profundiza en la arteria más sensible de la democracia, la libertad de expresión."

Ernesto Yamhure es sólo un instrumento en ese mundo de mentiras y medias verdades de los medios colombianos. Es una herramienta barata de Uribe. Y eso en su contexto pueden los lectores verlo.

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