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  Noviembre 27 de 2007

Uribe es un pérfido
Por Martín Villareal ABP Colombia

Digno representante del santanderísmo, Álvaro Uribe Vélez, presidente ilegítimo de los colombianos, ha sido en extremo consecuente con su clase de potentados terratenientes, con los cacaos empresariales y con la mafia paramilitar.

Ha complacido nuevamente las demandas del Departamento de Estado norteamericano que se resumen en dos cosas, para el caso reciente de las gestiones que realizaba el presidente Hugo Chávez y la senadora colombiana Piedad Córdoba:

Impedir la victoria del presidente venezolano en un terreno ajeno a los Estados Unidos, el de la mediación realmente humanitaria. Recordemos que Estados Unidos ha empleado en múltiples ocasiones el cuento de las “ayudas humanitarias” o “intervenciones humanitarias” que no han pasado de ser en realidad tropas de invasión, prestamos financieros que condenan las economias locales, transnacionales, dependencia política… en resumen recolonización neoliberal.

Impedir que los muchachos de Manuel, que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejercito del Pueblo, tengan la oportunidad nuevamente de mostrarse como lo que son: una organización político – militar, respetuosa del Derecho de Gentes, consagrado en la herencia bolivariana, y por sobre todo una real alternativa de poder en Colombia, una fuerza beligerante.

En la lógica del imperio y de sus lacayos oligarcas no podía caber la idea de que dos fuerzas bolivarianas del continente: la de Chávez y la de Marulanda, se hermanaran para el logro de un acuerdo humanitario de amplio reclamo y aceptación nacional e internacional y que seguramente contrastaría con la pérfida obstinación uribista de la derrota militar de una guerrilla acrisolada en más de 40 años de combate popular contra la injusticia.

Por eso fue que Uribe y el militarismo deciden con saña traicionar la confianza y buena fe del mandatario venezolano y de sacarles a él y a Piedad Córdoba de la magnánima labor de mediación para el logro del intercambio de rehenes.

Pero esto no es una derrota para el amplio movimiento por el Intercambio, es un escollo ligado nítidamente a la permanencia de Uribe en el poder y que ahora aparece completamente claro para la comunidad internacional.

Estamos obligados a seguir persistiendo, al final el reconocimiento de nuestra verdad y la satisfacción de ver concretado el intercambio serán nuestras gloriosas coronas.