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  octubre 31 de 2007

Señales, temores  y desafíos después de las elecciones de octubre en Colombia
Jaime A. Moreno/ABP Colombia

Lo claro y contundente de estas elecciones del 28 de octubre es que el país ha entrado en una nueva etapa de confrontación entre clases, no puede ser secreto que las fibras tocadas por el todo político incluyendo las movilizaciones; sin inmiscuirme en las minucias electorales que si bien habría que mirarlas con buen juicio no son tan determinantes en este análisis de urgencia, que contiene el mensaje electoral y lo circunscrito a el, como la indignación y las explosiones sociales  que produce los fraudes electorales; Renovadas lecturas de los hechos, presagian nuevas tormentas y  acontecimientos  inéditos en la política colombiana. En síntesis, hubo un sustancial reacomodo en la correlación de fuerzas existente entre clases y fuerzas antagónicas que  prenden nuevas alarmas en el establecimiento y cuyas posibles respuestas no deben tomarse a la ligera ni ser subestimadas. Por el contrario, se requiere de un análisis más  cuidadoso.

Bogota, Cali, Medellín, Armenia, Cúcuta y otras muchas poblaciones desinflaron el sueño oligárquico e imperial  de meter a todo el país en la guerra  para destruir al movimiento insurgente por la vía militar, fomentado con agravios desenfrenados y argumentos carentes de realismo político e histórico a tal nivel de irracionalidad, que los mismos azuzadores de la guerra desconocen la existencia del  conflicto interno, por calculo político recurren a cantinflear. El mandato subyacente es  no más a la política de tierra arrasada y  abramos  camino a la negociación política del conflicto social, político y militar: Se destaca que ningún alcalde elegido tenia como propósito  en su campaña acompañar al genocida y su pandilla  en su guerra integral, se  reflejo el cansancio hacia ese discurso morboso,  ensangrentado y contra natura  de la seguridad democrática.

Ahora bien, el análisis que tiene sentido hacer en este momento y que ningún analista del sistema va a hacer públicamente,  es lo que muestran estas elecciones en términos de la lucha social y las reivindicaciones populares.

 ¿Será que  desde la perspectiva de los excluidos,  alguna puerta se  comenzara a abrir en beneficio de los pobres?

La oligarquía colombiana por las buenas jamás devolverá algo de lo que le corresponde al pueblo, pero desde la lucha social un alba comienza a gestarse a pesar de tantas limitaciones y auto limitaciones: El régimen perdió su mayor tesoro coyuntural, la carta fascista directa: Aunque es solo  una de sus cartas: hacer del engaño, la muerte, la trampa, la mendacidad, la felonía, la desvergüenza, el cinismo, el cretinismo y el autoritarismo ramplón,  como  forma  normal de hacer la  política, configurada sobre  el idealismo  anticientífico, ha quedado en entredicho; Su base conceptual elaborada por el cavernícola  José Obdulio Gaviria y sus secuaces,  de creer  que el pueblo colombiano nació con genes de  borrego y de idiota; esta ideología de la imbecilidad política comenzara  a morir lentamente para ser reemplazada por otra igual de cruel pero con cara mas amable: así que seguirá  la política de las limosnas para los pobres enfilados en la contrainsurgencia: familias en acción, guarda “bosques o sapos”, las recompensas  por traicionar y   romper las cadenas de afectos y lealtades entre los hombres dignos;  seguirán las  leyes que benefician al capital, los  grandes negociados continuaran en contubernio con la  jauría de hienas y lobos asesinos disfrazados de empresarios y multinacionales, así que de urgencia elaboraran políticas  mas sutiles con la misma medicina pero en distinto papel de regalo.  Indudablemente se sienten advertidos.

Un largísimo amanecer.

Pareciera que un vasto sector de la población  se estuvieran escapando de la anestesia de la Horrible noche de la infamia Uribista y sus lugartenientes; el pueblo va desvelando el engendro creado por el imperio y el establecimiento;  El crecimiento en  conciencia  política va  liberando  de tantas ataduras creadas, ya al Mesías se le percibe  con mayor  desconfianza y  con mayor desprecio.

Lo concreto en política es que el sueño de Uribe III murió. No habrá reelección por segunda vez, esa carta les es muy riesgosa y seguramente ante el espanto de que su tranquilidad basada en la fuerza comienza a resquebrajarse, la sempiterna plutocracia criolla con la ayuda de los EEUU tomaran mediadas profilácticas para sopesar los posibles acontecimientos que subyacen a una sociedad que intenta liberarse de tantas cadenas. Lo paradójico del asunto es que el establecimiento y el imperio no tendrán claro que hacer con el Ubérrimo herido, que  envalentonado en su propia soberbia, cometa acciones por fuera del limite tolerable a sus intereses de clase,  lo obliguen  a renunciar  o declararlo interdicto y le pongan un reemplazo, seguramente con francisco Santos, el vicepresidente,  que estará muy presto a mostrar sus espuelas para seguir su “seguridad democrática” pero con risitas.

Lo evidente de las elecciones para  gobierno municipal y regional es  que los cuadros del  poder oligárquico andan dispersos  en distintas opciones políticas  sin reconocimiento nacional. La constelación de partidos políticos uribistas y pro sistémicos no son la garantía  suficiente para ganar las elecciones presidenciales Venideras. Es sintomático que a tres años del nuevo proceso electoral desde ya este en el debate las elecciones presidenciales como si se realizaran mañana, esto tiene una explicación y unos afanes: y es que los tiempos de los pueblos se acortan y los tiempos de las oligarquías se han alargado sin compasión y hoy están en entredicho por una consideración importante que preocupa a la elite colombiana:

El presidencialismo sin contrapoderes, o los desequilibrios del absolutismo.

 El régimen Colombiano es súper presidencialista y desde ahí, solo desde ahí,   se ha  dirigido  la política hegemónica  en los últimos 150 años.  Han hilvanado una fructífera dictadura formal que se promueve   como democrática, pero que al entrar en ella solo se encuentra su putrefacto contrario, su negatividad. El presidente Colombiano tradicionalmente elegido  con el capital de los empresarios propietarios de todo,  para su asunción debe comprometerse como clase a defender sus privilegios durante  décadas, por lo cual lo dotan  de poderes absolutos. Este poder  constituido omnímodamente para impedir la expresión del constituyente primario, se ha  transferido formalmente de nombre a nombre decenio a decenio, como un poder monárquico y absolutista, donde  el constituyente primario es  tenido en cuenta solo cuando los intereses de las capas medias y bajas coinciden con el interés oligárquico.

 Desde  allí se hacen las leyes a la medida de las circunstancias; Se viola la constitución las veces que sea necesario, Se nombran amigos en los organismos de control y en las otras esferas del poder publico: cortes, fiscalia; Se nombran a dedo magistrados y fiscales etc.; Se dispone de la fuerza publica amaestrada en la doctrina de la seguridad nacional a diestra y siniestra para cometer sinnúmero de fechorías; Se compra al congreso como cuerpo, así existan bastiones de oposición, solo vistos como números que al final sirven para legalizan lo que dicen las “mayorías”; se macarthiza a cualquier opositor y se cometen crímenes de estado supuestamente necesarios para la estabilidad y al gobernabilidad; Se asesina a los lideres de las organizaciones sociales y a los opositores sin que voz alguna se oponga, se desplaza a millones de sus casas y tierras,  se les usurpan las tierras a los pequeños campesinos, se encarcela como ha sucedido en los últimos cuatro años a  150000 mil personas calificadas de lo que se les ocurra para sacarlas de circulación dizque para quitarle el “agua al pez”, pueblo a la revolución, sin que desde la famosa democracia alguien se oponga; Se compran partidos políticos, sindicatos, Ongs,  y se cooptan dirigentes; Se ferea lo publico a espaldas del pueblo; Se permite que tropas extranjeras entren y mancillen la dignidad Colombiana, etc. etc.
La elección de presidente es tan crucial para los intereses oligárquicos, que muchos desprevenidos  no se alcanzan a  imaginar,  a lo que recurrirán para   impedir que una fuerza política con  propósitos contrarios ose disputarles el poder.

 De miras a la elección del nuevo presidente ya sea por terminación del mandato anticipado o por cumplimiento del periodo,  lo evidente es que el establecimiento tiene un poderoso adversario compitiendo bajo sus mismas reglas de juego,  sobre el cual desde ya  se yerguen toda clase de complots incluso para acabar con su vida sin que este haya anunciado sus intenciones presidenciales.

La acometida impetuosa al delito político.

Desde ya es un hecho vehemente  que  el establecimiento como  no ha podido usar el delito político para beneficiar  a los narco paramilitares, intentara impedir que este logro de la humanidad beneficie a los que se han declarado en rebeldía en armas contra del estado para sustituirlo por otro poder legitimado por el pueblo.

 Todas las constituciones modernas y avanzadas  del mundo lo contemplan, se colige   que es un imposible filosófico y político no contemplar el derecho  que tienen  los pueblos cuando no están representados en sus gobernantes y estos no facilitan la opción democrática de ser removidos, al  uso  de la fuerza contra tamaños abuso del poder constituido. Esta realidad  explica la guerra colombiana.

Todos los intereses estamentales conspiran contra Carlos Gaviria y el PDA avanzado.

La arremetida contra Carlos Gaviria, impecable defensor de los principios sucedáneos al delito  político, el derecho a rebelarse y que la corte suprema de justicia acoge  para negarle ese derecho que atenúa las penas a los paramilitares, sobre el entendido de que estos nunca se han organizado para  combatir al sistema, sino que por el contrario, son fuerzas asesinas  a su servicio; desata las pasiones y las iras del fascismo en contra de la Corte Suprema de Justicia, para deslegitimarla como juez natural de los criminales mafiosos y sus amigos.
 Defender  esta posición universal es un delito para la caverna criolla acostumbrada a gobernar sobre cadáveres, por ello, se intenta involucrar a Carlos Gaviria como defensor de los guerrilleros, para justificar su satanización y quitarlo del camino a como de lugar; Seguramente y lastimosamente al interior del PDA, las fuerzas de derecha coincidirán en esa perspectiva y alegaran la inconveniencia de que Carlos Gaviria sea candidato presidencial. Esa es la clave del asunto. Quieren mantenernos  400 años atrás en la historia de la humanidad. Es típico de la guerra sucia, de la guerra mediática y de los gobernantes  premodernos medievales que tenemos.

Con Uribe o sin Uribe, Carlos Gaviria en estas elecciones se agiganto, es un referente nacional, porque se esta convirtiendo en el estandarte incorruptible de un proyecto de país consecuente y coherente con la idea de una nación civilizada y soberana.
Carlos Gaviria es la joya de la corona del pueblo, es la esperanza de millones por lo que el representa, es un símbolo de  la decencia de nuestro  pueblo,  el pueblo tiene claro  que a él nadie lo puede comprar.

Por ello hay que protegerlo y rodearlo con todas las fuerzas amorosas en cada uno de sus movimientos, de sus desplazamientos, de sus comidas, de sus acercamientos con el pueblo, de sus montadas en avión, porque sus enemigos externos e internos  no hayan como deshacerse de el. Es lastimoso y angustiante que esta Colombia que nos toco vivir,  los genocidas de oficio no dudara por un instante en asesinarle para quitarle las alas a los sueños. Su posición enhiesta, altiva, transparente  y honesta  al servicio de las ideas democráticas es  suficiente para temer por su honorable existencia. Por ello no se le debe dejar solo en ningún debate,  ni en ninguna defensa ante las calumnias venideras, seguramente lo querrán cansar por fatiga, por estrés, por múltiples infamias para disminuir sus energías.

Vendrán nuevas épocas de decantación ideológica y política que en el proceso electoral venidero  mostraran su verdadera raigambre. Hoy por lo menos, tenemos claro que la disputa electoral que se avecina no es por cuotas de poder marginal; esta en juego la idea de  construir  de una nueva sociedad basada en nuestras propias potencias y posibilidades y en la condición de insumisos irredentos y amorosos con los nobles ideales que el pueblo siempre ha sabido apreciar.

El recuerdo de  Jaime Pardo Leal, de Bernardo Jaramillo,  de Luís Carlos Galán, de Carlos Pizarro León Gomes, jóvenes promesas asesinadas por la misma mafia, y de los miles de luchadores por la paz caídos en la larga noche de la infamia,  esta en la figura de Carlos Gaviria. Desafortunadamente, así existan decenas de Carlos Gaviria en estas exuberantes tierras, no es remplazable rápidamente en el azaroso  mundo de la política actual. Ninguna persona del PDA, tiene la fuerza moral, política e ideológica y los conocimientos profundos de la filosofía humanista libertaria ligada a la ética de fines, capaz de reemplazarlo en esta coyuntura. A su honrosa y larga vida maestro.