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Junio 18 de 2007

¿EN DÓNDE ESTÁ EL MOVIMIENTO SOCIAL Y POPULAR HOY EN COLOMBIA?
Por Jer. Fundaciòn Iniciativa Popular Colombia

Intentemos una reflexión sobre el quehacer político organizativo de los sectores y las expresiones populares en el país.


Comencemos con el segundo encuentro nacional de organizaciones sociales y populares “por la vivienda digna” celebrado el pasado 18 y 19 de mayo en Popayán. Que como la consigna lo dice, tuvo gran sustento y énfasis en la vivienda. Pero que cuando se habla de vivienda se habla de tierra y territorio. Que cuando se habla de vivienda se habla de servicios básicos domiciliarios, aunque justo sería decir: “Derechos básicos de familia”. Y así en general, se discute todo aquél peso impositivo que el sistema capitalista nos impone.

3800 viviendas proyectadas para igual número de familias provenientes de las zonas rurales en su mayoría y  con el desplazamiento y el desarraigo sobre sus hombros y en su memoria. Logro que ha sido fruto de la lucha día y noche durante los últimos 15 años de estos sectores populares articulados bajo la corporación Codesco, allí mismo en Popayán, cuna de una de las aristocracias más rancias y godas heredadas de la invasión Europea. Quiere esto decir que cada pedazo de tierra y cada ladrillo que se coloca allí, lleva la sangre impresa de los asesinados, los desaparecidos y los torturados en la búsqueda del reconocimiento a esta necesidad humana.
De modo que todas las organizaciones asistentes al evento han reconocido como ejemplar y exitoso este plan de vivienda; pero igual surgen inquietudes y experiencias de las cuales hay que aprender. Por ejemplo, ¿qué metodología popular hay que utilizar para que la “autogestión” no esté mediada por el sistema financiero especulativo o la intermediación de ciertas Ongs?

De igual manera con sumo interés y afecto se desarrollaron las discusiones en la comisión de organizaciones sociales y populares. Hubo presencia de indígenas, campesinos, colectivos afros, obreros y trabajadores informales (que equivale a decir desempleados), estudiantes, mujeres, jóvenes, desplazados, líderes y dirigentes populares de varias regiones de Colombia.

Como uno de los temas centrales no podía faltar la coyuntura actual: el Paro Nacional, la situación actual del movimiento social y popular, el momento y las perspectivas del Pda, la parapolítica, el gobierno y las instituciones, etc.

Observamos determinantes y enriquecedores debates que ilustran el avance en la apropiación de la información y la evaluación por parte de estos sectores populares. Así que si bien sigue siendo alevosa la guerra mediática, lo que reflejan estas discusiones es que se está construyendo una importante contra lectura a la información irradiada por los medios tradicionales.

Que hay un ascenso en la producción y circulación de medios de comunicación popular y un esfuerzo constante por parte de dirigentes, líderes y agitadores, para conocer y  analizar el contexto local, nacional e internacional.
Seguramente los colectivos organizadores y promotores del evento harán llegar sus conclusiones a la mayor brevedad posible, por ello no me detendré en comentarlas; pero sí es importante recalcar en la interesante postura que se adoptó frente a mecanismos y espacios como el de “Yerbabuena” (contra todos los males).

Yerbabuena surge como propuesta discutida en el primer evento y es un instrumento de comunicación popular que publica y comunica las iniciativas sociales de los diferentes sectores a lo largo y ancho del país. Pero hoy en día y como resultado de las discusiones y propuesta en el segundo evento Yerbabuena se vislumbra como un puente popular y social que permite y facilita encuentros, coherencias y coincidencias. Precisamente en un momento de alzamiento y fogosidad del movimiento estudiantil universitario, del estudiantado juvenil, del magisterio nacional, de las ocupaciones indígenas y las movilizaciones populares contra el TLC,  las privatizaciones y el sobre costo en las tarifas de los servicios públicos domiciliarios, las movilizaciones de los desplazados y víctimas del Estado y  la parapolítica, las audiencias públicas contra el genocidio de las multinacionales, sin nombrar otras marchas e iniciativas sociales y sindicales.

Luego entonces la respuesta a la pregunta  de a  dónde está el movimiento social y popular hoy en Colombia es la que intentamos describir. Está ahí trabajando y empujando movilizaciones tan inmensas y contundentes como las tres llevadas a cabo en el mismo mes de mayo.

Lo que no se ve es la incidencia y el reconocimiento de las mismas. Las expresiones sociales y populares no han podido construir fuerza política coherente y constante que les permita opinar, interlocutar y proponer.

Pues si bien los colectivos y expresiones populares están ahí trabajando con esmero y buena voluntad, caen en la mayoría de las veces bajo los intereses mezquinos de las campañas electoreras o se dejan invisivilizar de Ongs que ganan mucha plata bajo su discurso pero que manipulan su avance y su real demanda.

Los sectores populares están ahí, pero mecánicamente. Lo cual nos hace ver atomizados e insuficientes. Claro, no podemos desconocer otros factores influyentes, como el terror paraestatal, las traiciones y equívocos de ciertos dirigentes de izquierda, etc., pero la gran evidencia es que no hay un discurso político que enamore y convenza. No hay una corriente organizativa que genere confianza, esperanza y credibilidad. Por lo tanto, se trabaja más con espontaneidad y en la búsqueda de referentes y guías; que no se encuentran y que además no los hay.

Y un movimiento popular, por masivo que sea, sino no tiene cause y horizonte, termina por oxigenar y afianzar las oprobiosas y corruptas estructuras que los generan. No hay verdades reveladas, pero los caminos no sólo se hacen andando, necesitan instrumentos, coordinación y planeación si se trata de llegar a algún lado.

En este sentido, tiene que construirse un mecanismo que confedere todos estos esfuerzos, acciones y movilizaciones. Que vaya más allá de las experiencias de los Comandos de Paro, de las Mesas de Resistencias, de los encuentros y las declaraciones nacionales. Para que no se vuelva a repetir lo de 1977, que lo que ganamos en la lucha, en la pelea callejera, lo perdimos en la mesa de negociación.

Las expresiones populares y sociales tienen que avanzar hacia la consolidación de un permanente espacio de planeación, reflexión y critica que permita coordinar sentires y pensares para un  accionar revolucionario conjunto Porque el reconocimiento y las demandas no se imploran, sino que se ganan al calor de la lucha y en el trasegar del camino.