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  Noviembre 23 de 2007

Perspectivas para una solución política en Colombia

Por: Otto Braun/Comunista alemán/Documento recomendado por ABP Alemania

150.000 presos políticos, 70.000 asesinados en los últimos 20 años por escuadrones de la muerte, 4 millones de deplazados, niños que viven en las alcantarillas y mueren de hambre, un gobierno en el que hasta el presidente está vinculado con los narcotraficantes, paramilitares además de haber institucionalizado el paramilitarismo, investigaciones contra 80 diputados de las dos Cámaras por éstas vinculaciones – Colombia es un país que reduce al absurdo la retórica de las sociedades capitalistas de ser democráticos.

La miseria social está tan grave en este país que desde hace 43 años existe una lucha armada contra esta injusticia. Una lucha nacida para defender a los participantes de las protestas sociales que estaban reivindicando los derechos sociales para la mayoría de la población – para tener alimentación, casa, empleo, educación como parte integral de la declaración de los derechos humanos hecha en París. La oligarquía ha respondido a esta protesta con acciones crueles asesinando a campesinos, proletarios, a todos los que estaban en contra de la distribución actual de las riquezas del país. No obstante frente a la reacción oligárquica el movimiento insurgente siempre ha intentado buscar una solución política a éste conflicto.

Así el Movimiento 19 de abril (M-19) a mitad de los años 80 ha ocupado el palacio de justicia en Bogotá y la respuesta del Estado Colombiano fué la de liquidar a los guerilleros y civiles, muchos de ellos continuan aún desaparacidos.

A finales de los años 80 con los acuerdos de paz entre las FARC y el presidente Betancourt nació la idea de fundar el partido de izquierda Unión Patriótica como organismo para un diálogo y una solución política. El posterior asesinato de más de 5.000 dirigentes militantes miembros de éste partido fué la respuesta clara de parte de la oligarquía y de su estado exterminando la única voz opositora a nivel político que estaba reivindicando una nueva distribución de las riquezas del país como parte integral de una solución política.

Después de este exterminio político, actualmente el Polo Democrático Alternativo (PDA) ha llegado a la luz como nuevo organismo político para buscar una solución política incluyendo y reivindicando el reconocimiento del conflicto interno – contra la retórica del gobierno de una lucha contra el terrorismo –, un intercambio humanitario y la justicia social.

Aunque la fuerza electoral del PDA no es muy grande, este nuevo partido ha podido elevar la mayoría de los votantes en las últimas elecciones en ciudades grandes como en Bogotá. Sin embargo el gobierno actual ha marcado un escenario de zozobra acusando el PDA de combinar todas las formas de lucha y por ende de ser un proyecto guerillero, bosquejando la guerilla al poder en Bogotá como Hanibal ante las puertas de Roma. A través de la prensa el presidente Uribe como su vicepresidente Santos han llevado ésta imágen de que es un peligro para la seguridad interna del estado, provocando una sospecha muy oscura de una reacción oligárquica como se ha sufrido con el exterminio de la Unión Patriotica en los años 80 y 90.

Esta oligarquía – con la ayuda de los EEUU para tener un bastión en la confrontación de la “guerra fría” – desde el asesinato de Gaitán en 1948 ha demostrado siempre su voluntad de no hacer partícipe a la mayoría de la población de las riquezas del país. Todas sus reacciones estuvieron siempre crueles, matando a todos los que estan en oposición a la expresión política cardenal de éste país: la conservación de la propiedad de más del 70 por ciento de la tierra por parte de los terratenientes – un 1,5 por ciento de la población – y la conservación de la explotación sin límites jurídicos por parte de las empresas capitalistas.

Por estos hechos históricos y actuales hay que estar muy preocupado cuando líderes políticos como el presidente y el vicepresidente están empezando de nuevo a marcar un enlace entre la guerilla y el PDA porque esta puede ser la preparación retórica para la inmediata activación de los escuadrones de la muerte, puede ser la gran argumentación para un nuevo exterminio. Ya los paramilitares que “oficialmente estan desmovilizados” con su continuación organizativa a través de las Águilas Negras han empezado a amenazar nuevamente a los dirigentes sindicales a partir de una Conferencia hace unos meses en la capital ecuatoriana de Quito entre los sindicalistas y otros dirigentes políticos – incluso – dirigentes de la guerilla que hicieron su presencia allí.

Por esto hay que decir muy claramente: después de 43 años de lucha armada – con los años anteriores, después del asesinato de Gaitán son casi 60 años – la voluntad de continuar la lucha por parte de los oprimidos está naturalmente atenuada. Es la voluntad de paz que hoy se dirige, la paz está como orden del dia. Y por ésta voluntad una gran parte de la población ha votado por el PDA porque tienen confianza en el PDA de poder costruir ésta paz.

La construcción de la paz en Colombia – para no ser la paz de los cementerios o una paz como se ha obtenido después de una lucha de 30 años con más de 3.000 muertos en Irlanda – debe tener como partes integrantes el reconocimiento del conflicto interno, una nueva distribucción de las riquezas del país y el intercambio humanitario. Este último puede tener también un papel como primer paso en el camino para la costrucción de la paz.

Pero la paz se puede construir sólo cuando la parte contraria está dispuesta también de buscarla y construirla. Una mirada a las afueras de Bogotá, en las regiones del Magdalena Medio por ejemplo, hace entender que la voluntad por parte de la oligarquía de continuar ésta guerra no está verdaderamente refractada. En ésta zona siguen robando todavía la tierra a los campesinos para explotar las materias primas. En ésta zona los capos paramilitares actualmente encarcelados en Itaguí como Ernesto Baez y Julián Bolivar estan comandando todavía la política financiando a los líderes políticos mas importantes de la zona. Aqui la ley 75 no es solo una ley para amnistiar a los paramilitares y legalizar sus botines. Esta ley sirve también para garantizar la influencia de estas estructuras oscuras haciendo entender que el paramilitarismo – el histórico como el actual – es un viejo instrumento de la oligarquía para perpetuarse en el poder.

Después de la caída del muro de Berlín, la burguesía con su aliado oligárquico en los paises controlados como Colombia ve la posibilidad de llevar la explotación a nivel mundial, volviendo a maneras de explotación como las existidas hace más de 150 años aprovechando la oportunidad de éste momento histórico porque falta el opositor del sistema.

Por esta “reconquista” y reestructuración capitalista, los poderes económicos están formando sus propios terrenos hemogénicos: en Europa la Unión Europea como bloqueo económico con sus propios mercados de fuerza obrera en las zonas reconquistadas en los paises ex-socialistas, en América está afianzando sus intereses con ayuda de las oligarquías nacionales y los paramilitares extrayendo de éstos territorios las riquezas, como lo viene haciendo en todos los países del continente a través de los Tratados de Libre Comercio (TLC).

Para realizar éste proyecto continental han desarrollado los diferentes planes para derrocar cualquier resistencia como el Plan Lasso, Plan Colombia y Patriota, Iniciativa Regional Andina. Es por la realización de este proyecto que los paramilitares quieren exterminar toda la oposición escondiendo las masacres a través de la retórica de la “guerra contra el terrorismo”. Y por eso no está muy claro, si la oligarquia colombiana como la burguesía mundial quiere realmente la paz que incluya la participación a las riquezas de la mayoría de la población. Es más probable que la oligarquía vuelve a los métodos sanguinarios de su estado terrorista.

La voluntad de la guerilla con sus propuestas del intercambio y de la solución política al conflicto es acertada porque conincide con el deseo popular actual. Pero aún es válido este orden del dia, hay que estar preparado como fuerzas revolucionarias por el momento cuando la oligarquía se decida abiertamente por la guerra.

La libertad de los presos politicos, la paz y una vida digna para todos en el país no se construye sólo con la voluntad de la insurgencia. Es la fuerza revolucionaria, son las luchas sociales que obligan a la oligarquía de sentarse a la mesa de negociaciones. En cuanto esté grande esta fuerza, cuando estén fuertes estas luchas tanto más antes está dispuesta la oligarquía a negociar, liberando a los presos políticos y distribuyendo las riquezas a todos.

Hoy la oligarquía está puesta a la defensiva por causas internas como las luchas populares y sus reinvendicaciones sociales y a nivel latinoamericano como las propuestas del presidente Chávez por un acuerdo humanitario y la construcción de una América de los pueblos con la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

Pero al mismo tiempo siente un apoyo muy fuerte por parte de la llamada comunidad internacional para prolongar la guerra porque esta oligarquía es la única fuerza colombiana que puede garantizar a las empresas multinacionales sus ganancias exorbitantes. La retórica por parte de Uribe y de todos los líderes políticos de los paises capitalistas fuertes de la guerra contra el terrorismo es sólo una parte de sus encubrimientos que sirven para continuar la explotación. En Iraq no estuvo Al-Qaeda antes de la invasión yanqui.

Las fuerzas revolucionarias en Europa como en los Estados Unidos actualmente estan muy débiles. No obstante pueden tener un papel importante en el conflicto colombiano cuando empiezan a movilizarse en contra del apoyo económico y militar por parte de sus paises.

Por esto no es necesario de recurrir a posiciones ideales como terminar la guerra como fue en Nicaragua en los años 80 o a miradas románticas de una vida digna y pura de los indígenas como ha sido en Chiapas. Tampoco seran suficientes. Hay que decir que estas violaciones de los derechos humanos sirven a las empresas multinacionales de nuestros paises para explotar sin límites a la población colombiana.

Hay que decir que las masacres a los sindicalistas estan aumentando las ganancias de éstas empresas. Hay que decir que la guerra actual en Colombia tiene como única razón la conservación de la distribución de las riquezas. Hay que decir que ésta guerra no se hace para defender la democracia. Hay que decir que las mismas fuerzas políticas y económicas están dispuestas a empezar las mismas violaciones en nuestros paises. Y hay que decir de investigar contra todos los que se aprovechan de los crímines – a los políticos y a los managers, en todos los países.

Destruyendo la retórica de ser democrático, bloqueando el apoyo político, económico y militar, provocando investigaciones contra las élites políticas y económicas podemos construir la solidaridad internacional, una solidaridad recíproca que sirva tanto a la izquierda colombiana como a la izquierda en nuestros paises.

Viva la solidaridad internacional!
Hasta la victoria siempre!

Otto Braun es un comunista alemán que bajo el pseudónimo “Achim Guduan” ha publicado varios articulos en la revista comunista “Initial” (www.geocities.com/initialnet)