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Septiembre 11 de 2007
Latinoamérica, Colombia, y la “izquierda” que abdicó y renegó de la libertad, la igualdad y la justicia social
Por: Jaime A Moreno/ABP Colombia
En el ultimo periodo del capitalismo corporativista feroz e insaciable, ante la turbulencia de los agites sociales particularmente en América Latina, las elites se reacomodan circunstancialmente ante la saturación de los pueblos con la receta neoliberal y neoconservadora que despojó la infraestructura publica y social construida en centenarias luchas sociales: la seguridad social, las pensiones, la educación, la salud, la recreación, la investigación, las carreteras para convertirla en un monumental negocio privado, dejando a su paso una estela de pobreza y miseria por doquier.
La condición de lo humano se ha pauperizado hasta el nivel de cosificar las personas, se tiende a borrar la frontera entre las personas y las cosas; las cosas son personas y las personas cosas con valor de uso y con valor de cambio. (¿Cómo amaneció el dólar?; ¡Adriana valdría más con una cirugía de nariz!)
Los que sucumbieron al paradigma revolucionario y se corrieron hacia posiciones de derecha, ante el colapso de la URSS, el supuesto fin de la historia del arrepentido Francis Fukuyama, intentando parecerse a la izquierda europea, valga decir: social democracia colonialista, han contribuido a llenar los bolsillos de la gran oligarquía del mundo y hoy pretenden ser redentores de semejante desastre con la misma pero variada receta neoliberal.
Los pueblos latinoamericanos no necesitan del concurso de las vedette de los “comunistas hormonales”, respeta y admira a los demócratas y revolucionarios coherentes y exigen transitar por caminos diferentes para participar en forma directa en las decisiones, mientras las elites desnacionalizadas juegan la carta de permitir que los peones de su ajedrez sean los contenedores de las movilizaciones sociales mientras afilan sus dardos en su intención de acabar con los Estados Nación, último escollo de su orgía libertaria posesiva, para acrecentar su tasa de ganancia y convertir a los presidentes de los países en funcionarios del gran capital transnacional, mediante procedimientos y formalidades fraudulentas.
El nuevo esquema del capitalismo en América Latina, en su interacción con la aldea corporativista global para los negocios, esta intentado representar sus intereses de clase, por la fuerza de las circunstancias con políticos confiables para sus negocios, con ascendencia popular en donde las condiciones lo faciliten: Lula, Tabare, Kirchner, Bachelet “favorecidos por la esperanza popular”, mientras aplican la medicina de siempre al impulsar sus vasallos en México, Perú y Colombia, ante la carencia de políticos para el recambio. “Impusieron” mediante el fraude a Felipe Calderón, a Alan García, y al fascista necrófilo: Álvaro Uribe Vélez, en dos sucesivos fraudes a sangre y fuego.
Los imperialismos europeo americano miran con estupor que Fidel, Chávez, Evo, y Correa configuren y consoliden un nuevo proyecto político atractivo para otros pueblos de la región y del mundo; donde el socialismo, la defensa de los recursos naturales y la soberanía, sean los instrumentos para refundar AL, bajo la égida de la justicia social, el comercio justo fundado en principios de solidaridad y complementariedad, el internacionalismo proletario, el desarrollo de las fuerzas productivas internas, catapultando la alternativa Bolivariana de las Américas, ALBA, como modelo a seguir por los pueblos sojuzgados de la tierra.
El progresismo renegado.
La medicina de Los gobiernos “progresistas” burgueses diseñada para atajar el descontento popular carece de significación histórica y base económica sustentable para que afronte los ingentes problemas de la ausencia de oportunidades y de exclusión integral que produce el hegemonismo capitalista. El recetario aplicado ni siquiera es tenuemente reformista es: neoliberal vergonzante. Su propuesta recae en hacer crecer el PIB (producto interno Bruto), por encima del 5% ligado al coloniaje de la inversión foránea improductiva y especuladora de los capitales golondrina. Según sus apóstoles, con ello mágicamente resuelven los problemas sociales y se logra la estabilidad. Es evidente que el único interés es el flujo de ganancias de la periferia al centro y mantener la gobernabilidad para seguir esquilmado la fuerza de trabajo.
Sus reformas cosméticas apuntan a la diversificación del comercio con América Latina, China, India, Sudáfrica, el este asiático y uno que otro negocio con otros países del orbe. Dinámica natural del capitalismo en la búsqueda de nuevos negocios que sirve a nuestros híbridos gobernantes para mostrarse como soberanos y distantes de la esfera norteamericana, como gran logro.
Al carecer de voluntad política para hacer reformas estructurales que reacomoden la relación capital trabajo en beneficio de quien crea la riqueza, se opta por el existencialismo publico marginal como un salvavidas pretendiendo desmovilizar la protesta.
Es conocido que el crecimiento del PIB sin política distributivas o redistributivas solo contribuye a la concentración de la riqueza y al aumento exponencial de la pobreza como los sostiene, Joseph Stigliz, en “El malestar de la globalización” : sin crecimiento del mercado y consumo interno a su vez factible con mejores salarios y mayor nivel de empleo; su estrategia solo beneficia al sector exportador, beneficiario de la flexibilización laboral o atraco laboral, convertido en esclavitud en las promocionadas zonas francas o de maquila; sector que reúne a los grandes propietarios de medios de producción local en maridaje con las transnacionales, con utilidades enviadas al exterior. Para nada diferenciados de las multinacionales.
Lula por ejemplo tiene feliz a la gran oligarquía: Los especuladores financieros; nunca antes habían ganado tanto dinero; sustrajo la función del estado como instrumento regulador que impida la orgía del lucro fácil, y facilitó las condiciones para la destrucción de la amazonia; entregó la soberanía alimentaria al disponer de las mejores tierras productoras de alimentos, para llenar los tanques de suntuosos vehículos con biocombustibles, en desmedro de los millones de hambrientos deseosos de llenar sus estómagos para salvar sus vidas, como Fidel lo advierte. Sus medidas ya contribuyen a la subida de los precios de los alimentos a nivel mundial. El trigo, maíz, soya entre otros, ello solo reafirma que su proyecto de hambre cero es una monumental farsa, de ahí que sus promotores consecuentes con ese proyecto lo hayan abandonado, Frei Betto, su coordinador, entre otros, al darse cuenta que era un paliativo politiquero.
Los peligros de no desenmascarar a los farsantes del doble discurso.
Es pertinente entender que las nuevas frustraciones que dejaran los actuales gobiernos “progresistas” de América latina, generaran nuevas tensiones sociales, los pueblos miraran al Alba como una salvación; entretanto subirán de tono las conspiraciones imperiales y elitescas para quitarse del camino a como de lugar uno a uno a los Gobiernos de los países comprometidos con el Alba.
Por ello la retórica anti Bolivariano, antisocialista, envuelta en mil formas, además de confundir, limita el espacio para la reflexión inteligente. Es bien sabido que La Casa Blanca, el Pentágono no asumirá como natural una América latina por fuera de su esfera, por tal razón la lucha ideológica se impone a profundidad si queremos emanciparnos del yugo imperial y sus adláteres. La contradicción fundamental, capitalismo salvaje versus justicia social como imperativos.
Los vacíos políticos de oficio, el conflicto y la revolución en Colombia
La importancia de Colombia en la futura correlación de fuerzas entre contrarios reales en el proceso latinoamericano es clave para entender como nosotros a pesar de la carga histórica de la lucha interna por desterrar la exclusión, estamos asechados por las políticas imperiales que tienen como epicentro a nuestro país, de ahí que el régimen absolutista oligárquico solo se haya sostenido por el apoyo norteamericano y europeo a toda la bazofia humana existente en nuestro país, para beneficiarse ellos mismos. En el entendido que la guerra en Colombia hace mucho tiempo dejo de ser interna, para convertirse en una confrontación directa contra los EEUU, Israel y contra el capitalismo mundial.
El imperio trabaja con sus instrumentos locales día a día para impedir que el pueblo identifique a sus verdaderos enemigos y sus auxiliadores, Por ello hay que desentrañar el papel de personajes como el señor Lucho Garzón, alcalde de Bogota, (amigo de Lula), peón del ajedrez del momento y aspirante a suceder al señor Uribe por el partido que sea, como estrategia del plan B del sistema (la nueva cara, capitulo Colombia, de Latinoamérica “progresista”), en representación del viejo país.
El mal momento vivido por Garzón con la visita y el rol del presidente Chávez en las gestiones del intercambio Humanitario (canje), fueron evidentes. No quiere cruzarse ni inmiscuirse con las ideas y los proyectos trascendentes de la izquierda que intenta transformar la realidad de dependencia y sumisión latinoamericana, y que el “cándidamente” dice ser parte, para negar que está en la otra orilla.
Las característica de este administrador de la ciudad, extensivo a muchos otros individuos que gravitan sobre lo marginal, es creerse que está en la cúspide como personaje, seguramente se ve así mismo como una especie de deidad porque la oligarquía lo ensalza, utiliza y lo llama a compartir a manteles para que se parezca a ellos, y cierta Pléyada de reaccionarios izquierdozos, ongs, etc. lo apoyan porque supuestamente representa una tercera vía al estilo de Tony Blair ex primer ministro laborista ingles invasor de Irak.
De cuna triste y escasa sobrevivió con esfuerzo junto a otros más débiles, mientras era cooptado por el sistema dada su precaria formación teórica. Pues carece de proyecto político, ideas, pensamiento materialista, método científico, cultura filosofo - política.
Su lenguaje es primigenio, elemental, coloquial, de doble intención muy acostumbrado a los monosílabos altisonantes, cortantes y chabacanos para que nadie ose auscultar su ausencia de conocimiento y se conozca su analfabetismo funcional. Guarda como su gran trofeo y carta de presentación ante sus jefes, haber dicho en pleno golpe militar contra el comandante Chávez “que a él no lo querían ni en su casa”, usando el mismo clisé que usa la oligarquía para defenestrar a sus opositores, su desparpajo no paro ahí, con la enfermedad de Fidel este filosofo de la idiotez se atrevió a señalarlo como senil, cacreco, dinosaurio etc. irrespetando la historia de la humanidad. Dejo conocer su sutil estirpe reaccionaria y servil. Un oligarca culto jamás haría semejantes comentarios en público, así piense igual.
¿Que significativo de los Garzones, los Petros, los Navarros, los Cuestas, los García Peñas y tantos otros, implicara si nuevamente son elegidos por sus maquinarias politiqueras bajo las toldas del PDA?, ¿a qué cambios aspiraríamos?
Sabemos que no les produce vergüenza hacer el ridículo, y moverse en lo banal, lo cursi, en el circulo ideológico y vicioso anticomunista para impedir que haya asomo de la idea socialista o bolivariana; siquiera de la democracia burguesa o clásica al estilo de la esbozada por Norberto Bobbio.
Comprenden que son fichas para postergar los cambios, aunque tienen claro que con un eventual reconocimiento del movimiento insurgente como fuerza beligerante no les quedara otro camino que arroparse en las toldas del Uribismo facho y asesino, por ello coquetean a todo lado, pero con vehemencia satanizan la lucha armada, la lucha social.
No ocultan su malestar contra Carlos Gaviria Díaz, presidente del PDA, Polo Democrático Alternativo, por sus convicciones de demócrata liberal comprometido con los pobres y a quien la idea del socialismo no está por fuera de su ideario de justicia social y por su independencia filosófica y política del poder constituido.
Así como en la degradación social colombiana promovida por el establecimiento se pueden conseguir un millón de sapos y criminales; unos cuantos centenares de politiqueros de oficio, pagos y entrenados en el encanto de la pequeña burguesía para que se atraviesen en la conciencia del pueblo acompañados por permanente sobredosis de alcohol y propaganda religiosa, único “alimento” de consumo masivo al alcance de los mas pobres; no son suficientes, para impedir que siga caminando, paradójicamente el proyecto socialista, anticapitalista, y humanista con profundas raíces históricas que cambiara el mapa político latinoamericano, y que está bien detectado por el imperio y el régimen.
Si no fuese así, que sentido tiene la conformación del ejercito mas asesino y numeroso y mejor entrenado de América latina, el plan Colombia, la hipócrita lucha contra las drogas, el plan patriota, el asesinato de los canjeables, los asesinatos selectivos, la compra de tanto travestido político, tanto vende patria, tanto gusano.
En los procesos sociales cuando avanza el carro de la inclusión social, muchos defeccionan como en el caso venezolano al constatar que los cambios no son cosméticos, mientras tanto, muchos demócratas y revolucionarios en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile constatan que en sus gobiernos no están interesados en cambios significativos. Por tal razón, esclarecer tal verdad implica profundizar en el conocimiento para defendernos del imperio y sus secuaces.
Los logros en conciencia política del pueblo latinoamericano es síntoma de que queremos un mundo radicalmente distinto al del capitalismo; y en ese sentido visualizar la guerra colombiana como lo que es: una guerra que tiene conexiones profundas con los anhelos de los pueblos oprimidos de la tierra.
La lucha armada no ha sido una respuesta ideológica per se, porque se le dio la gana a algunos revolucionarios irse al monte, es la respuesta como ultima instancia al laboratorio criminal imperial contra el pueblo colombiano que ha luchado en los últimos años por cosas elementales: el derecho a la vida, el derecho a hacer oposición, el derecho a la dignidad y tener patria, el derecho a estar incluido del gozo de los exuberantes recursos naturales del país, y del trabajo producido por los proletarios. etc., hoy, por la fuerza de los hechos, la torpeza de la elite colombiana, su mezquindad y su delirio por conservar sus impresentables privilegios, está convirtiendo a este país en un escenario de disputa global contra el capitalismo y que llena de responsabilidades adicionales a sus luchadores.
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