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junio 30 de 2007
Uribe es Culpable
Por. Gabriela Beltrán ABP Colombia
En alocución Álvaro Uribe Vélez (AUV) niega cualquier responsabilidad del Estado en la muerte de los 11 diputados acusando a las FARC EP de asesinarlos. Uribe solicitó apoyo internacional para establecer un mecanismo de recuperación de los cadáveres a partir de los cuales se podrían determinar las causas y circunstancias de la muerte.
Sin embargo, las FARC EP en el comunicado en que informa sobre el hecho, dice a las familias afectadas que hará todo cuanto esté a su alcance para entregar los despojos mortales, con lo que resaltamos que, antes de que lo planteara Uribe o Insulza o los representantes del gobierno francés o la Human Rights Watch que se manifestaron a lo largo del día de ayer, las FARC mismas plantearon luego de sus condolencias, su disposición para facilitar a las familias la recuperación pronta de los cuerpos de los diputados.
Raúl Reyes - miembro del secretariado de las FARC- ha reafirmado esta disposición posterior al comunicado publicado en ANNCOL que dio a conocer los hechos. Reyes reitera la necesidad del despeje de dos municipios para concretar el intercambio humanitario al que se unen esperanzadas voces no solo en el territorio nacional.
No obstante, Uribe que ha volcado al país en una grave crisis institucional por su marcado tinte paramilitar, no da muchas esperanzas a las familias y a todos los que quieren impedir el rescate a sangre y fuego.
Uribe no goza de mayor credibilidad; multitudinarias marchas se realizan en todo el país en contra de su política militar y privatizadora. indígenas, campesinos, estudiantes, y los demás sectores han cuestionado su legitimidad sin contar con los que han exigido su renuncia por narcoparamilitar.
El último intento de AUV en el tema del intercambio, produjo dado su carácter repentino y unilateral, una enorme desconfianza y graves incógnitas que aún no se sabe si se relacionan o no con los recientes hechos.
La responsabilidad que pesa en el gobierno sobre este hecho es inocultable dado su empeño en implementar una política guerrerista; aún hoy, pese a toda su retórica sobre la democracia y la paz, Uribe no admite que en Colombia existe un grave conflicto social y armado que ha sumido el país en una de las crisis humanitarias más dramáticas del planeta.
En efecto, las FARC y otras organizaciones populares señalan a Uribe y a su gobierno como culpables de los acontecimientos por su reiterada obstinación y oídos sordos al clamor de las familias y los mismos retenidos y le exhortan a dar inicio sin triquiñuelas, a un proceso de intercambio que sea un primer paso para alcanzar la paz.
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