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Julio 6 de 2007

El Manoseo de Uribe
Por: Gabriela Beltrán ABP Colombia

Si bien una multitudinaria marcha cubrió las calles de Bogotá, esta se encontraba dividida desigualmente en cuanto a las razones que la motivaban.

Para los familiares de los retenidos por las FARC EP  y la gran mayoría del país, la marcha tenía como fin exigir un acuerdo humanitario y el cese del conflicto armado.

Para el Estado, la marcha serviría para avalar el rescate de los prisioneros a sangre y fuego y dar un aire de legitimidad a la consabida resolución de Uribe de no propiciar ningún acuerdo con las FARC, además de “exterminarlas”.

Colombia fue nuevamente el escenario de la tragicomedia de las astucias, las ingenuidades y las equivocaciones. El gobierno y sus asesores apoyados en los grandes medios de comunicación y en un descarado manoseo de las buenas intenciones de los marchantes, voltearon el discurso y sentimiento real de la marcha proveyéndola del contenido guerrerista que ha caracterizado el mandato de AUV.

El tiempo, el espectador, RCN y Caracol entre otros, dieron un  estruendoso cubrimiento a los que ellos llamaron “la marcha histórica que paralizó el país”; cubrimiento que contrastó violentamente con  su tradicional omisión de las también multitudinarias marchas realizadas a lo largo del año, en contra del proceso con los paramilitares, por la devolución de los muertos asesinados por ejército - paramilitares, por la renuncia de Uribe, por las reformas privatizadoras que cierran escuelas y hospitales,  por el incremento sin nombre de la miseria; en fin por el terrorismo de Estado.

Las familias  de los retenidos, manifestaron a pesar de las ediciones manipuladas de tales medios, que era imprescindible que se despejaran los municipios de Pradera y Florida porque ello garantiza condiciones de seguridad mínima  para la entrega de los retenidos.

La hermana de Ingrid Betancourt  declaró indignación por la manipulación por parte del Estado de esta marcha y por la complicidad de la iglesia que con el artificio de la misa por los ex diputados muertos, ratificó la política del gobierno de no ceder ni proponer alternativas para el intercambio.

Por otra parte, la devolución de los cadáveres por parte de las FARC EP, que también fue una de las exigencias escuchadas en la marcha, se encuentra empantanada.

Los operativos militares en el sur occidente del país no cesan, siendo no el cese pero si el aminoramiento de estos, la condición de la insurgencia para entregar los cuerpos de los diputados.

Esta condición reclamada por las FARC  y la veeduría de quienes se han ofrecido en la comunidad internacional facilitaría la investigación para determinar las circunstancias en que murieron los diputados.

En este punto la incertidumbre crece, con la negación por parte de Uribe a un intercambio y la intensificación de las operaciones militares en la zona donde posiblemente se hallan los cuerpos  sin vida de los ex diputados se empieza a también a dudar de que el gobierno pretenda que los cuerpos sean devueltos.