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Noviembre 15 de 2007
La actitud miserable de Lula
Por: Henry Boisrolin/Haití
El presidente de Brasil, Luis Inacio “Lula” da Silva, acaba de posponer su visita a Haití y República Dominicana. La razón: “ambos países fueron muy dañados por el paso de la tormenta (Noel) y están muy ocupados en reparar los daños para recibirme”. Así, el gobierno brasileño anuló desde el martes 13 de noviembre de 2007 los preparativos de la misma.
Sin duda, todo ser humano dotado de un poco de sensibilidad humana en cualquier parte del planeta si hubiera que establecer un juicio acerca de la razón proporcionada por “Lula” para posponer su visita, éste sería de condena por su total falta de comprensión y solidaridad. Y si, al mismo tiempo, pudiera recordar que desde junio de 2004 existe en Haití una fuerza militar enviada por la ONU y comandada por Brasil para – según la ONU y el propio ¨Lula” – establecer la PAZ y proporcionar AYUDA HUMANITARIA, entendería que la conducta adoptada por el presidente de Brasil no sólo se revela incongruente, sino también cínica y miserable.
En este contexto, más allá de los relatos engañosos, los encubrimientos y rodeos acerca de lo que sería la naturaleza de la crisis haitiana que siempre utilizan esos señores gobernantes para justificar la presencia de la MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití), hay, de hecho, una realidad de la cual sus discursos se desmoronan cada vez más, y con mayor claridad y velocidad. Y ante la resistencia popular haitiana, mil veces negada y distorsionada no sólo por los imperialistas como Georges W. Bush sino también por algunos “sub-imperialistas” como ¨Lula” en su pretensión de recolonizar Haití, el retiro de la MINUSTAH es cada vez más ineluctable.
Y a esta altura del desarrollo de la tragedia haitiana, es menester señalar que es esta resistencia que hará entender a ¨Lula” como así también a los otros que lo acompañan en esa nefasta aventura de atropello a la dignidad, soberanía y autodeterminación del pueblo haitiano, que sumergirse en la complejidad de una crisis, sobre todo con mentiras, no es lo mismo que comprenderla. Es simplemente un cínico ejercicio de mistificación que aporta sólo dolor y destrucción, y fracasará.
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