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  Octubre 15 de 2007

Plan México: el negocio del billón de dólares
Por: Laura Carlsen Traducido para la ABP por Isaías Guzmán/Venezuela

El zar antidroga de los EEUU John Walters saltó a la guerra de las drogas en México esta semana para preparar los cimientos del negocio de un billón de dólares; un paquete de ayuda  contra narcóticos que será anunciado públicamente los próximos días.

Las ultimas estadísticas propuestas para mostrar que el precio callejero de la cocaína se ha doblado en algunas ciudades y además que la pureza ha bajado, indican  por otro lado, que la demanda está siendo restringida. Según Walters, los Estados Unidos y México están ganando la guerra en contra de las drogas y “el desafío real es continuarla”.
 
Walters presentó el adelanto de un documento secreto que será el fundamento del “paquete” en los próximos años. Según los reportes de prensa, el plan incluye objetivos en las áreas de recolección y préstamo,  de investigaciones de inteligencia e intersección en los puertos de entrada, monitoreo aéreo e intervención, investigación y  procesamiento legal que dará la medida contra el lavado de dinero con colaboración con México.

Si eso suena raro es por que lo es.  Casi no se han dado detalles acerca del negocio. Hasta ahora, al público solo se le ha dicho que el dinero será para los equipos de inteligencia,  para la intercepción de teléfonos y programas de entrenamiento militares y policiales. Palabras raras como fumigación, armas y agentes extranjeros han sido sacadas de las declaraciones del público. Aunque lo más probable es que no fueron sacadas del paquete en si.  Por su parte, las fumigaciones han sido un desastre social y ambiental además de ser ineficaces en Colombia dejando a su paso ríos muertos, tierras devastadas, y contribuyendo al desplazamiento de miles de campesinos.

Existe ya de hecho cierto de flujo armamento norteamericano en México lo que  ha generado pequeños problemas entre las dos naciones. El gobierno Mexicano ha protestado por el transporte de armas ilegales no controlado desde los EEUU a México, y la sugerencia de más armamento  alimentó el miedo de la militarización que tiene la sociedad Mexicana.  

Estos miedos han escalado gramaticalmente con la participación activa del ejército Mexicano  en la guerra en contra de las drogas en la administración de Calderón. Ambos,  los oficiales estadinenses y mexicanos  han dado grandes y largas explicaciones que el plan mexicano contra-narcóticos no será una repetición de la desastrosa acción del Plan Colombia.

Han enfatizado que el Plan México no incluirá tropas de los EEUU. Lo concerniente en México en este punto ha corrido tan alto que la ministra de relaciones Extranjeras Patricia Espinosa ha hecho declaraciones públicas repetidamente negando que  la presencia de tropas norte americanas  forma parte del nuevo paquete.

Además, no es probable que se envíen tropas americanas a México dadas las sensibilidades políticas; la presencia de tropas es una parte relativamente menor al problema contrastándolo  con el modelo del Plan Colombia. (Recordando que  hasta el Plan Colombia mantuvo un tope estricto en la presencia militar directa).

Lo cierto es que la presencia de los EEUU en México ocurrirá, a expensas de los trabajadores norteamericanos y las desgracias de los ciudadanos mexicanos. Los agentes de la DEA ya han  pedido oficinas en dos ciudades mexicanas y es poco probable que todas las propuestas de entrenamiento tengan lugar  en los Estados Unidos.

Pero la amenaza real de México está situada en la parte que propone que el gobierno estadounidense será el fundador y el co-diseñador de la piedra primordial de la estrategia de seguridad nacional de la nación.  Incluso ya se proclama el estar trabajando con México para construir un comando central que coordine el trabajo de agencias internas y que facilite la coordinación binacional.

No es coincidencia que el nuevo plan se concentre en las medidas en México,  a pesar de los obvios factores donde el mercado americano maneja el tráfico de drogas y que las drogas ilegales no podrían llegar a las calles,  si no existiera el crimen organizado y  la complicidad de agentes del gobierno en los Estados Unidos

Pero es mejor negocio intentar remover la basura de su vecino que la  propia. Aunque el problema de drogas de México es mucho mas lucrativo que la basura (la oficina  general de contabilidad reportó recientemente que  el negocio es de $23 billones anuales), el Plan México, ofrecerá contratos muy lucrativos a compañías de equipos militares y de inteligencia  de los Estados Unidos, asimismo, contratos de mantenimiento y entrenamiento, y servicios relacionados. En un artículo reciente en el Washington Post, Misha Glenny cita un reporte de GAO sobre el Plan Colombia que encuentra que el 70% del dinero recaudado nunca sale de los Estados Unidos.

El negocio multi-millonario de las drogas podrá ser una bonanza para la Boeing,  pero  no para los  contribuyentes, que son los que pagan la cuenta.

A pesar de los anuncios  de Walters, una  pila tremenda de evidencia existe para mostrar el fracaso consistente en el modelo de apoyo triangulado de la guerra en contra de las drogas que se basa primeramente en las refuerzos militares y policiales, cuando el modelo se vuelve internacional, se convierte aun más problemática, alimentando el conflicto mientras que las investigaciones sociales se mueren de hambre.

Este acercamiento político se ve como un acercamiento riesgoso,  que revela más bien, una política capciosa que busca su aplicación en otros países, especialmente los que están tan cerca geográfica y económicamente como México. Un acercamiento correcto  involucraría la creación de mecanismo de cooperación e inteligencia compartida con cada nación responsable por sus propias políticas de seguridad y enfocándose en el problema de su propio territorio dentro su propio pueblo.
 
Laura Carlsen (lcarlsen@ciponline.org) es la directora de  los programas sobre las políticas de las Ameritas en México DF.  Donde ha sido una escritora y analista política por  dos décadas.