Noviembre 3 de 2007
En Colombia “el poder político está vinculado al paramilitarismo”
Entrevista al cineasta peruano Javier Corcuera
Por Haydeé Cano / ABP México
El conflicto que vive Colombia desde hace 50 años preocupa cada día a más personas. El director peruano Javier Corcuera es una de ellas. Tenía noticias de la violencia ejercida por los paramilitares contra las comunidades afrocolombianas del Chocó y por eso recibió con entusiasmo la propuesta de participar en la película Invisibles, que relata cinco historias relacionadas con “conflictos de los que no se habla o se informa mal”.
La historia que dirigió Javier Corcuera para la película Invisibles se llama La voz de las piedras y fue filmada en la comunidad El Encanto. En la historia se aborda el tema del desplazamiento interno provocado por la guerra y la situación de las poblaciones acosadas por el paramilitarismo.
En entrevista para la Agencia Bolivariana de Prensa, Javier Corcuera nos dijo que para filmar La voz de las piedras él y su equipo tuvieron que disfrazarse de médicos y simular una campaña de vacunación, pues en Colombia hay “un control de la información muy fuerte” y un ocultamiento –por parte de los medios de comunicación y del gobierno– de lo que realmente ocurre en ese país. Presentamos a continuación algunas opiniones de nuestro entrevistado:
- El presidente Álvaro Uribe niega que en Colombia exista un conflicto, ¿qué es lo que sucede en Colombia?
En Colombia hay una guerra desde hace 50 años, una guerra muy dura, un país dividido. Es una guerra que causa mucho dolor. Una guerra que además está estancada —no se ve un camino de negociación ni de paz— y atrapadas en medio de esta guerra están las comunidades como El Encanto. Por eso es tan importante su propuesta de sociedad, la alternativa que ellos proponen porque, en medio del conflicto, creo que es un pequeño trocito de esperanza.
- ¿Qué nos puedes decir del paramilitarismo en Colombia?
Bueno, primero que ya no es secreto que el poder político está vinculado al paramilitarismo y que la estrategia de los paramilitares, el ejército colombiano y las clases dominantes en Colombia ha conseguido que Colombia sea el segundo país del mundo con más desplazados por una guerra.
Realmente es dramático lo que ha sucedido en Colombia y es terrible la hipocresía con la que se vive eso. Porque Uribe se pasea por el mundo como un amigo de la democracia, Europa recibe a Uribe como un demócrata. Estados Unidos evidentemente lo apoya, pero no sólo Estados Unidos, los países europeos siguen vendiendo armas a Colombia a pesar de que hay un conflicto interno y no se condiciona ningún tipo de ayuda a materia de derechos humanos. Es increíble.
- ¿Quiénes son víctimas del paramilitarismo y del propio ejército colombiano?
Fundamentalmente los campesinos. Los líderes sociales. Por ejemplo, en la película hay una chica, Alejandra —que es la que acompaña a Luz, la chica de la comunidad—, ella trabaja en los barrios periféricos de Bogotá organizando a las mujeres desplazadas, y al poco tiempo de terminar la película, le hicieron un atentado y ahora, hace muy poquito, intentaron secuestrarla. Así viven los líderes sociales en Colombia.
- Y los defensores de Derechos Humanos , ¿cuál es su situación?
Pues se juegan la vida. Hay muchos líderes sociales asesinados en Colombia, pero también personas vinculadas a organizaciones de Derechos Humanos que, al denunciar y estar ahí diciendo lo que sucede, han sido asesinadas o desaparecidas.
- ¿Qué importancia tiene, en estas circunstancias, realizar cine documental?
Yo creo que lo interesante de hacer documentales, igual que algún tipo de cine de ficción, independiente, es que se mueve todavía al margen un poco de la industria, y esa marginalidad lo hace un espacio de reflexión más libre, más abierto, menos condicionado a las leyes de la industria
Creo que es importante hacer cine documental. Pienso que el cine documental tiene una función de recuperación de la memoria, de generar documentos importantes, de contar historias invisibles, como en este caso. El compromiso fundamental de un documentalista, y de cualquier cineasta, es contar una buena historia y contarla bien.
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