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Junio 18 de 2007

Persecución política en México: el caso de Jorge Martínez Valero
Por: Ricardo Jara / ABP México

La Agencia Bolivariana de Prensa le ha dado seguimiento al caso del luchador social y dirigente estudiantil Jorge Alberto Martínez Valero y al proceso judicial que pesa sobre él. En esta ocasión tuvimos la oportunidad de conversar directamente con Jorge para conocer su experiencia, así como sus opiniones sobre otros aspectos de la vida política mexicana.

I. En México las garantías constitucionales están siendo perseguidas  por el poder del Estado.

Agencia Bolivariana de Prensa (ABP): Platícanos de tu situación jurídica y política actual.

Jorge Martínez Valero (JMV): Bueno, jurídicamente se trata de tres averiguaciones previas que están distribuidas en diferentes agencias del Ministerio Público, y un juicio consumado que ya está en etapa ejecutoria. Este juicio se ventiló en el Distrito 17 en procesos penales, y el delito por el que me consignaron es daño en propiedad.
Lo que sucede es que en México los procesos contra luchadores sociales siempre los revisten de procesos de tipo común, es decir, que al luchador social, al preso político, generalmente no se le detiene por delitos políticos. Por ejemplo, el delito de motín es un delito difícil de comprobar y no retiene al procesado en prisión. Los delitos que si llegan a detener son más bien los de orden común, por eso siempre vamos a ver que a los procesos jurídicos de los presos políticos en México -aparte de los señalamientos políticos- se agregan intento de secuestro, intento de homicidio, etc., y estos son los delitos que llegan a retener a los luchadores sociales en la cárcel, además de cumplir el objetivo de criminalizarlos.
Jurídicamente mi situación es bastante comprometida porque estoy en una etapa en que la sentencia se pretende ejecutoriar; y si bien en este momento los cuatro años de prisión no se traducirían en el encierro, sino en las posibilidades –dice la enjuiciadora- “de trabajar a favor de la comunidad, con trabajo voluntario” o mejor dicho obligatorio, esto para mi representa una humillación, es querer ponerme de rodillas, porque no estamos hablando de un criminal, todo lo contrario, estamos hablando de un individuo que vive decorosamente y que trabaja para vivir y que además tiene actividades políticas abiertas y públicas... constitucionalmente se supone que hay garantías para ejercerlas, sin embargo, las condiciones en México apuntan a que estas garantías están siendo perseguidas directamente por el poder del Estado.

Políticamente ellos calcularon que me encontraba en un momento de aislamiento y lo que estamos demostrando es que no es así, estamos rompiendo ese aislamiento y estamos desplegando un abanico político importante, que algunos sectores y personas comiencen a pronunciarse, es decir, que si bien hay una insistencia por parte del poder para criminalizarme, por el otro lado también hay una respuesta en donde se demuestra todo lo contrario, que en realidad se me está procesando por cierta militancia política.
No considero que la situación sea del todo negativa, estamos rompiendo el aislamiento y posicionando la causa, y lo jurídico depende 100% de lo político, es decir, que a pesar de que estemos en un periodo de una sentencia ejecutoriándose, tiene que haber las posibilidades de que alguna instancia superior revise el caso para que se demuestre técnicamente que me enjuiciaron mediante un procedimiento viciado, consignado y con una juez que tenía el sobrecargo de encontrarme culpable.

II. Estamos ante un periodo oscuro, incluso para la misma legalidad e instituciones burguesas.

ABP: En tu opinión ¿qué panorama tienen los luchadores sociales y revolucionarios en México ante el actual régimen de Felipe Calderón?

JMV: Mira, ahí yo asumo que mi punto de vista es muy restringido puesto que nuestro país es enorme, dividido en regiones, además contiene diversas culturas y eso implica diferentes grados de organización. Yo podría decir que lo que se avizora para los luchadores sociales en el país está marcado desde la entrada de la Policía Federal Preventiva a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el 2000. Cuando los militares allanan la universidad me parece que el mensaje que están mandando es que se acabó el pensamiento libre, que ya no se puede discutir, debatir, argumentar, que ya no se puede apreciar desde distintas posiciones el mundo en un ámbito como la universidad –atendiendo a ese concepto de universalidad-.
Me parece que estamos ante un periodo oscuro, incluso para la misma legalidad e instituciones burguesas. Considero que el pacto histórico que la burguesía tenía de respetarse a sí misma como Estado está siendo pulverizado por ellos mismos. Hoy vemos que ese pacto de respetar el Estado laico esta cayendo al piso y la burguesía tiene que tomarse del poder eclesial como un clavo ardiendo para mantener subyugada y controlada a la población; vemos cómo la mercantilización trae fenómenos aparentemente raros, pero finalmente mercantiles, en los que tú puedes ver la solicitud por Internet para vender órganos humanos, y tú vas a ver cómo una cantidad enorme de africanos y pobres del mundo van a responder a esa convocatoria y sin ninguna bronca van a acudir a donde están los enfermos ricos y millonarios a venderles un pedazo de hígado, un riñón. Estos son fenómenos aterradores que demuestran cómo el proyecto de la burguesía está agotado y superado.
Me parece que la tarea para los revolucionarios y para cualquier demócrata en este país está difícil de cumplir, porque las garantías de libre circulación, de libre manifestación y organización, están siendo puestas en fuga por parte del Estado mismo. Me parece que estamos entrando en una etapa diferente de lucha y de organización; y si la izquierda no razona y discute un planteamiento novedoso y actual, está condenada a la división y al fracaso. Creo también que esta etapa da para mucho, nosotros vamos a dar nuestro granito de arena desde nuestra posición, denunciando la persecución.
La veo difícil para los luchadores sociales, pero no imposible. Históricamente la lucha nunca ha sido fácil, jamás fue fácil para Morelos, no lo fue para Hidalgo, tampoco lo fue para Villa ni para Zapata, no habría que ser fácil para los revolucionarios y los demócratas de hoy en México, la situación es un desafío y creo que con toda calma hay que asumir ese desafío. No tenemos absolutamente nada que perder.

III. Es posible hacer un contrapeso desde los medios a esta insistencia por institucionalizar la mentira.

ABP: ¿Qué mensaje le envías a todos nuestros lectores de la ABP que se despliegan a lo largo y ancho de la Patria Americana?

JMV: Bueno, yo quiero agradecerle a los compañeros de la ABP, donde he encontrado una respuesta muy activa y sumamente conocedora de la situación nacional, eso me ha permitido expresarme a través de ellos en términos de la denuncia que comenzamos a promover y me parece que hoy en día ellos representan una alternativa en la comunicación diferente a la burguesa; pero no me refiero solo a la comunicación burguesa que vemos en las televisoras mexicanas y otras controladas a nivel mundial, sino incluso a la presa escrita y al papel de los intelectuales.
Acá en México había un dicho entre la prensa que aludía al periodista que de algún modo accedía al aislamiento y la persecución de los luchadores sociales y que hacían eco de las consignas del poder, a esos periodistas se les conoce como chayoteros, y me parece que lo que hacen nuestros compañeros de la ABP es totalmente lo contrario, es plantear que, a pesar de tantísimos problemas, es posible hacer un contrapeso importante desde los medios a esta insistencia por institucionalizar la mentira.
Tengo entendido que algo determinante para contrarrestar el golpe de Estado en Venezuela fue el papel que tuvieron los medios alternativos de comunicación venezolanos y los cubanos para informar al interior de Venezuela misma, es decir, que esta televisora que es defendida desde la oligarquía mexicana, las buenas conciencias y algunos hipócritas y santurrones mexicanos, esta televisora (RCTV) a la que Chávez le dijo que ya no, había mal informado al pueblo venezolano, al grado de que el pueblo había perdido ya la moral y la capacidad para resistir al golpe de Estado y desde dentro y Cuba tuvo que venir este modo de contrarrestar la información, y por eso el pueblo venezolano volvió a retomar la confianza y salió a las calles a lograr que Hugo Chávez regresara a la presidencia de Venezuela. Esto quiere decir que la información es vital.

No me queda otra que darles un saludo a los compañeros y extenderles mi más sentido agradecimiento por la cobertura que le han dado a mi caso, y desde luego que con compañeros como ellos va  a ser más fácil alcanzar la victoria final sobre las oligarquías en Nuestra América Latina.