Diciembre 28 de 2007
Reflexiones subversivas para el 2008
Por: P. Luís Barrios/ Iglesia San Romero de Las Américas/New York, New York
Para esto está la Iglesia, hermanos/as, para enseñar a rezar;
pero para enseñar a rezar como se debe, no aquella oración que adormecía:
“Confórmate, vive pobre, a la hora de la muerte Dios te dará un cielo”.
¡Esto no es cristianísimo! Por esto nos dijeron a los/as cristianos/as
Que dábamos opio al pueblo y ahí tenía razón el comunismo.
San Romero de Las Américas (24 de julio 1977/I-II, 143)
En la Biblia, la narrativa del Evangelio de Lucas 4:18, Jesús le dice al pueblo que él ha sido ungido por el Espíritu Santo para traer buena nueva a la gente pobre.
Una relectura a esta narrativa trajo a mi mente estas reflexiones subversivas, pero profundizando en una pregunta; ¿Qué pueden ser buena nueva? Primeramente aclaremos algunos asuntos.
Lo de relectura subversiva es porque soy fiel creyente que estamos viviendo un desorden socio-económico y político que ha dejado como resultado la violación a los derechos humanos y civiles, la opresión, exclusión de mucha gente de los proceso de decisión y una espacie de dictadura mundial a través de entidades como los son el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, G-8, Consejo de Seguridad Nacional de las Naciones Unidas, entre otras, que responden a los intereses de unas clases dominantes en los países ricos, entre ellas Estados Unidos, que cogobiernan para beneficiar a los pueblos sino mas bien a unas transnacionales. La subversión es con la intención de cambiar este desorden.
Por gente pobre se debe de entender no solo quienes carecen de dinero, pero también quienes carecen de oportunidades de ser incluidos/as y a la misma vez no se les garantiza la participación, como por ejemplo en procesos socio-políticos y/o culturales. La inclusión y la participación deben de ir tomados de la mano. O sea, que buena nueva para alguien que ha sido excluido/a puede ser que por un lado se le incluya y por otro lado se le garantice la participación en procesos de decisiones.
Ahora bien, recuerde que la exclusión puede estar justificada usando como excusa el que la persona dentro de su realidad reta lo que se supone es la norma del grupo dominante. ¿Qué puede romper con las normas de ese grupo dominante? Que la persona es negra, mujer, homosexual, religiosa, atea, indocumentada, muy joven o pertenece a la tercera edad, con discapacidad física o emocional, entre otras.
Por cuanto soy creyente que un mundo diferente, pero mejor, no es solamente posible sino también necesario, cuando estoy elaborando la lista de resoluciones para el nuevo año las siguientes preocupaciones surgen a mi mente y las quiero compartir con usted. Estas por supuesto basadas en lo que podría ser un seguimiento a lo que el compañero y hermano Jesús nos dijo: vine a traer buena nueva.
¿Qué puede ser buena nueva para el pueblo iraquí en este momento? Que la paz con justicia llegue a su territorio. O sea, que el gobierno de Washington cese su guerra por controlar el petróleo y el aceite en esta región y le permita a este pueblo reconquistar su soberanía y autodeterminación.
La misma buena nueva sería si Israel entrega los territorios ocupados y deja al pueblo de Palestina vivir en paz; Estados Unidos suspende el bloqueo contra Cuba y respeta la autodeterminación de Venezuela; y a la misma vez suspende la colonización de Puerto Rico dejándole que logre su independencia.
¿Qué puede ser buena nueva para la trilogía de la imagen de Dios que sigue siendo rechazada? Me refiero a Dios como persona negra, ser mujer y/u homosexual. Yo me imagino que sería una gran bendición que en nuestra sociedad pudiésemos celebrar la diversidad de la creación de nuestra Diosa y de esta manera no solo reconocer y aceptar, pero también celebrar el que nos haya creado también mujeres, personas negras y/u homosexuales.
¿Qué puede ser buena nueva para las personas indocumentadas que carecen de sus papeles? Que nuestras sociedades –yo pondría en mi lista dos prioridades; comenzando aquí en Estados Unidos con su ideología xenofóbica y siguiendo en la República Dominicana con la ideología del antihaitianismo – de una vez y por todas desde una enfoque humanista reconozcan que las personas necesitan gozar de sus derechos como seres humanos, no como ciudadanos de un país.
¿Qué pueden ser buena nueva para quienes están encelados/as? Que podamos buscar alternativas a la encarcelación donde se garantice la justicia restaurativa. Sobre todo aquí en Estados Unidos en donde la industria de prisiones reporta mas de dos millones de personas encarceladas, dedicándose por un lado a encarcelar a la gente pobre y de las llamadas “minorías” y por otro lado a todo lo que huela a disidencia. Que bueno sería ver a los cinco héroes cubanos –René, Gerardo, Ramón, Fernando y Antonio- retornar a sus hogares y también a los prisioneros políticos puertorriqueños - Oscar, Carlos Alberto, Haydee y José.
¿Qué pueden ser buena nueva para contrarrestar la nueva novedad que se inventó el Gran Jurado en la ciudad de Nueva York para tratar de quebrarle y desmotivar el espíritu de lucha al liderato descolonizador e independentista de la comunidad puertorriqueña en particular y otras comunidades en general? Por un lado que los procesos democráticos que se establecen en la Constitución sean garantizados y respetados permitiendo que la disidencia social, política, económica y cultural, entre otras, tenga completa participación activa en el desenvolvimiento de los asuntos que tiene que ver con las luchas del pueblo en su diario vivir. Y por otro lado, de no garantizarse lo anterior, la dignidad y la integridad en la estructura de la justicia son mucho más importantes que cualquier mecanismo de intimidación que gobiernos inmorales, ilegítimos y terroristas como el de George W. Bush quieran establecer para silenciar la verdad. O sea, hay que seguir siendo disidentes aunque no se garanticen los derechos civiles. De todas maneras esta disidencia fue la que llevó al hermano y compañero Jesús a que el Imperio de Roma lo arrestara, lo secuestrara, lo torturara y lo asesinara. Tal vez valdría la pena parecernos un poquito a él.
Por supuesto, en el cierre de este escrito quiero reconocer otras dos realidades. Por un lado que esta lista está incompleta. O sea, que ustedes pueden añadir a esta lista de resoluciones. Cuando lo haga permita que la restauración de la justicia sea la meta principal, muy en particular subordinando sus intereses personales a las necesidades de la colectividad. Y por otro lado yo espero que usted tenga claro que nada de esto va a caer del cielo como por obra y gracia del Espíritu Santo. Esa no es la manera en que Dios funciona. Esa teología del mendigar se la inventó la clase dominante como manera de mantener un control del pueblo porque le pone las esperanza de la justicia que el pueblo desea en un mas allá que jamás verán. Dios funciona de esta manera. Ella te empodera –de aquí el que esté en contra de la teología del quietismo y de la inercia- y te recuerda que no basta rezar, sino más bien que aprendamos a orar por lo que necesitamos y trabajar mucho por lo que queremos. De aquí entonces la necesidad constante de ser subversivos/as por la justicia en todas sus dimensiones.
Es por todo esto que sigo creyendo que son bienaventurados/as quienes reconocen que en esta lucha por la justicia siempre debemos de estar confrontando a lo que está mal. A la misma vez para conquistar esa paz con justicia, esa lucha siempre debe de ser provocativa e irreverente. Estas son buenas nuevas, feliz año nuevo y Dios nos bendiga.
P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
lbarrios@jjay.cuny.edu
28 de diciembre de 2007
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