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  Noviembre 20 de 2007

El Socialismo del Siglo XXI
Por: Constantin Cretu/Relaciones Internacionales  del Partido Alianza Socialista de Rumania

    El Socialismo apareció en su forma inicial conocida en la actualidad bajo el nombre de “socialismo utópico”, antes de la aparición de la clase obrera moderna,  hace más de 150 años atrás. Grandes pensadores como Robert Owen, Saint Simon y Fourier presentaron el socialismo como una alternativa al capitalismo. Ellos criticaron de manera severa el capitalismo, pero la alternativa propuesta por ellos, respectivamente de crear enclaves socialistas dentro de un mar capitalista, no se comprobó viable. 

Nuevos pensadores socialistas surgieron  a la vez con el desarrollo de la clase obrera. Uno de los líderes teóricos del movimiento British Chartist de Inglaterra fue Bronterre O´Brien quien escribió:

“La historia de la humanidad indica que desde sus comienzos los ricos de todos los países conspiraron constantemente  para poner de rodillas a los pobres de todos los países, porque – la pobreza del hombre pobre  es el fundamento de la riqueza del hombre rico –“.

   El deseo de un hombre de vivir de los frutos del trabajo ajeno es el pecado originario de la  humanidad.  La miseria de la clase obrera no se debe pura y simplemente a la maldad del capitalismo, sino al modo de funcionamiento del sistema capitalista.  Así que no se plantea el problema de la existencia de un capitalista “bueno” o “malo”.  Las leyes económicas del capitalismo dictan la esencia de este sistema. 

     Los que desarrollaron estas ideas y sentaron el socialismo sobre bases científicas  acudiendo al método del materialismo dialéctico en sus análisis y pensamiento fueron Marx y Engels. La globalización actual fue analizada por ellos hace más de 150 años. Ellos apreciaron que en el capitalismo se crea un mercado mundial, tiene lugar una división mundial del trabajo, se sientan las bases materiales del socialismo y se desarrolla la clase obrera no solo como fuente de explotación, sino también como una clase revolucionaria.  En este sentido, Marx escribió que “la emancipación de la clase obrera es una tarea de la clase obrera misma”.

    En los últimos cien años, la clase obrera se rebeló unas cuantas veces, pero solamente después de 1917 logró pasar, por primera vez, del feudalismo al socialismo.

    Después de la segunda guerra mundial, el socialismo se extendió en países de Europa Central y del Sudeste, en Asia y en la zona del Caribe.
  
 Como una conclusión, nosotros podemos afirmar que en todos estos países, con pequeñas diferencias,  se pasó del feudalismo al socialismo. El socialismo que se desarrolló en estos países lo podemos llamar entonces “Socialismo de Estado Post-feudal”. Este “Socialismo de Estado Post-feudal” se basó en la esfera económica sobre un “feudalismo industrial” en que el Estado socialista  reemplazó al feudal en la agricultura y al capitalista en la industria, mientras en la esfera de la democracia se desarrolló una “Democracia Representativa”.

    Albert Einstein, en su estudio titulado “Porqué Socialismo” menciona: “En una economía socialista, los medios de producción son propiedad de  toda la sociedad y aprovechados de modo planificado. La planificación económica ajusta la producción a las necesidades de la comunidad,  asegura puestos de trabajo para todos los capaces a trabajar y garantiza los medios de vida de cada individuo, mujer o niño.

La educación individual,  además de las habilidades innatas, tratará de desarrollar en los miembros de la sociedad el sentido de la responsabilidad  por su prójimo, en lugar de glorificar el poder y el éxito de la sociedad capitalista. Sin embargo, es necesario recordar que “una economía planificada” no significa todavía socialismo.

Una economía planificada, como tal, puede tener como resultado una subyugación completa del individuo. La realización del socialismo demanda entonces soluciones a problemas socio-político sumamente difíciles a fin de prever una demasiada centralización del poder económico y político, para prever que la burocracia se vuelva omnipotente, para que los derechos del individuo sean protegidos por medidas democráticas de limitación del poder de la burocracia.
   
¿Qué diferencias existieron entre el socialismo definido por Albert Einstein  y  “El Socialismo de Estado Post-feudal” en los países ex socialistas?

    Las diferencias principales consisten en el hecho de que no se pudo realizar una “democracia  industrial” en que los trabajadores  hayan adquirido la conciencia de la importancia de tener los medios de producción que pertenecían a los miembros de toda la sociedad y no al Estado socialista y no se pudo reemplazar la “democracia representativa” con una “democracia participativa”, mientras la planificación excesiva disminuyó, en ciertos periodos de tiempo,  el ritmo de crecimiento económico e incluso algunos derechos del individuo.
 
  Con todas estas deficiencias, “El Socialismo de Estado Post-feudal” comprobó su viabilidad en la aplicación práctica de la teoría del socialismo respectivo de que se puede realizar una sociedad basada sobre la solidaridad y justicia  social en que la protección social  se realizó por el aseguramiento de puestos de trabajo a toda la población apta de trabajar, el nivel de vida decoroso fue garantizado a cada individuo, mujer o niño junto con la educación u la asistencia médica gratuitas y viviendas para todos los miembros de la sociedad.
 
  En 1989, a la vez con la caída del Muro de Berlín, los estrategas del capital lanzaron  una ofensiva ideológica sin precedente en contra del socialismo. Para ellos, el capitalismo  había ganado para siempre, mientras el sistema socialista que fue eliminado de los países ex socialistas  lo caracterizan como un “sistema burocrático”, un sistema estalinista.
   
Esta es la razón por la cual incluso algunos  partidos de izquierda de Europa de Vest, manifiestan todavía reservas en definir con claridad en sus documentos programáticos el objetivo final – respectivamente el hecho de que se milita por una “Europa socialista participativa post-capitalista”, por una “Europa de Justicia Social”. Tal precisión resulta imperiosamente necesaria para lograr demostrar que la identidad de los partidos de izquierda de Europa y de todo el mundo  difiere de la de los partidos social demócratas y de la Internacional Socialista que promueven una Europa Social.
  
 Líder en la esfera de la filosofía social de los Estados Unidos en el siglo XX, John Dewey precisó que hasta que “el feudalismo industrial” fuera reemplazo por la “democracia industrial”, la política  seguirá siendo “una mancha que los grandes negocios echa sobre la sociedad”.
  
 Analizando la experiencia económica y social acumulada por el “Socialismo Chino”, podemos observar que en la actualidad el Partido Comunista Chino declara que en ese país se edifica no una economía socialista, sino una “Econo
mía Mixta “ en que coexisten la propiedad pública con la privada”.

De esta manera, China acumula experiencia capitalista necesaria que faltó de su primer estadio de desarrollo del socialismo respectivo en la etapa del “Socialismo de Estado Post-feudal”.  Este nuevo estadio de desarrollo permite a la República Popular de China que diera pasos concretos en el futuro para realizar un nuevo estadio de desarrollo de la “Sociedad Socialista de Estado” la “Sociedad Socialista Participativa Post-capitalista”.
   Como una conclusión, podemos decir que “El Socialismo Participativo Post-capitalista” promueve valores más elevados más que “El Socialismo de Estado
Post-feudal”. “El Socialismo Participativo Post-capitalista” reemplazará “el feudalismo industrial” con la “democracia industrial” y “la democracia representativa” con “la democracia participativa” y pone a los mas importantes intereses de la población antes del provecho. 

Al propio tiempo, la transición del “Socialismo de Estado Post-feudal” al “Socialismo Participativo Post-capitalista” demanda como necesidad dialéctica que la economía pasara por una fase de “Economía Mixta Social del Mercado”, previa al paso a una “Economía Socialista Participativa Post-capitalista”. “Economía Mixta Social de Mercado” pide la existencia de un “ Estado Participativo del Bienestar ”  fuerte y eficiente no un “ Estado Minimal” como propone la teoría neo-liberal. “El Estado Participativo del Bienestar” debe tener la responsabilidad de todos los sectores energéticos y estratégicos de los países, debe realizar un equilibrio basado por eficiencia entre los “sectores públicos “ y  los “sectores privados” en cada país y debe sumarse la responsabilidad de asegurar la educación y asistencia medica para toda la población de cada país.  

    Este es el motivo por el cual inclusive en Rumania – país en que  la “Economía Socialista de Estado  Post-feudal”  se está reemplazando en los últimos 17 años con una “Economía Capitalista Primitiva”, se  impone militar consecuentemente por una “Economía Mixta Social de Mercado” y un “Estado Participativo de Bienestar”.

    En la Tesis Política del Partido Izquierda Europea se menciona, en el artículo 40 lo siguiente: “Si nosotros defendemos los derechos al trabajo, derechos sociales y del medio ambiente, las grandes transnacionales migrarán a otros países donde estos derechos no existen. Esto es un chantaje y resulta inaceptable.

Este es el motivo por el cual nosotros tenemos que imponer la creación de un “Nuevo Espacio Público Europeo” en que podamos defender la convergencia de los derechos sociales y los del trabajo.  El abandono de los lugares en que desarrollan su actividad las multinacionales se puede contrarrestar por la lucha social, la intervención pública y la reestructuración de la actividad productiva con la participación de los trabajadores.

    Este nuevo concepto teórico de “Nuevo Espacio Público Europeo”, mencionado en las tesis del Partido Izquierda Europea  se podrá aplicar en la práctica solamente  promoviendo con consecuencia el concepto de “Economía Mixta Social de Mercado” a nivel de todos los países de Europa y de todo el mundo. Por la promoción de la “Economía Mixta Social de Mercado” se podrá contrarrestar tanto los efectos negativos provocados por la fuga del capital y de las sociedades multinacionales hacia otros mercados, así como también una reestructuración real de la actividad productiva con la participación de los que trabajan como una base para promover una “democracia industrial” real.
  
 Esta necesidad resulta, asimismo, del hecho de que aunque en la última década las fuerzas que militan por el socialismo estuvieron divididas e aisladas, los movimientos sociales de todo el mundo se amplifican y determinan la orientación hacia la izquierda de la gran mayoría de la sociedad  al borde de la pobreza.

Si en 1820, por ejemplo, el precipicio entre los más ricos países y los más pobres países del mundo era de 3:1, en 1950 esta diferencia  aumentó a 35:1, mientras en la actualidad es de 75:1. En el marco de las naciones, la división entre pobres y ricos no  fue nunca más profunda que ahora.  En los Estados Unidos, considerados el baluarte del capitalismo  desde 1979 hasta la fecha, el ingreso medio por familia aumentó 18 veces, mientras el ingreso del 1% de los más ricos aumentó 200 veces.

    Así que no sorprende el hecho de que una personalidad como el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y más reciente, el Presidente de Bolivia, Evo Morales y los presidentes de Ecuador, Nicaragua, Chile se orientan paso a paso hacia la izquierda. A comienzos de ano pasado, el Presidente Chávez se mostró interesado de estudiar y  volver a examinar el socialismo. “Estoy convencido, dijo, y creo que esta convicción la tenga toda mi vida, que el paso hacia un mundo nuevo y mejor, no es el capitalismo, este paso es el socialismo.”

    En el último periodo, él reiteró insistentemente este punto de vista y estimuló  debates sobre el socialismo no sólo en Venezuela, sino en todas partes del mundo. Nosotros queremos Socialismo para el Siglo XXI, dijo, y precisó que su opción  la hizo entre Socialismo y Barbarismo.

     La fuerza de estas ideas tomó por sorpresa a todos los promotores de la globalización neo-liberal del capital, tan convencidos de que la fuerza de las ideas de izquierda haya desaparecido para siempre. El resultado negativo de los referendos de Francia y Holanda con respecto a la aprobación de la Constitución de la Unión Europea, así como también la no validación de la Moción Anticomunista por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, el 25 de enero de 2006, son muestras concluyentes de la lucha de los pueblos por la solidaridad y la justicia social.

    Pero, tal como muchos otros logros de la lucha por justicia y libertad a lo largo de los siglos, el paso hacia una “Sociedad Socialista Participativa Post-capitalista” no se realiza de por si. Una de las más claras enseñanzas de la historia, incluyendo la historia reciente, es que: “Los derechos no son garantizados. Los derechos se ganan. El resto depende de nosotros!”.

Partiendo de estas realidades presentes, resulta imperiosamente necesario que a la globalización neo-liberal del capital, basada sobre guerras y neo-colonialismo, debe oponerle una fuerza globalizada europea y mundial de los partidos y movimientos sociales de izquierda  capaces de promover la paz, la estabilidad, la igualdad , la solidaridad, la justicia social, el progreso, la cooperación mutua ventajosa  y la prosperidad de todos los países, en un mundo  multi-polar, sin guerras y embargos.

 

Constantin CRETU
Vicepresidente, Jefe del Departamento Relaciones Internacionales del Partido Alianza Socialista de Rumania;
Miembro en el Buró Ejecutivo del Partido Izquierda Europea

Bucarest, febrero 2007
Vicepresidente, Jefe del Departamento Relaciones Internacionales del Partido
Alianza Socialista de Rumania;
Miembro en el Buró Ejecutivo del Partido Izquierda Europea