Noviembre 15 de 2007
A toda pasta (de celulosa)
Por: ABP Uruguay
El pasado viernes 9 de noviembre el gobierno uruguayo habilitó a la multinacional BOTNIA a comenzar su producción de celulosa. Esta decisión da continuidad a la política del anterior gobiernodel Partido Colorado que inició las gestiones.
Este proyecto disfrazado de trabajo y productividad es reflejo de una política que promueve la inversión extranjera para dinamizar la producción y para ello se brindan facilidades que atentan contra la soberanía nacional, los derechos de los trabajadores y el medio ambiente.
Uruguay está sobre el Acuífero Guaraní y con el motivo de usar ese recurso para el lucro es que se instalan estas pasteras, de la mano del monocultivo de eucaliptus, los cuales necesitan mucha agua. Esto va directamente en contra de la diversidad productiva, elemento indispensable para un desarrollo soberano.
Estos años han pasado con tires y aflojes con respecto a la instalación de ésta y otras plantas de celulosa, sobre todo debido a la tenaz resistencia de los habitantes de la Argentina provincia de Entre Rios ya que Botnia se instala sobre el Río Uruguay que sirve de límite entre ambos países.
Al final, este 9 de noviembre el gobierno da la autorización al inicio de la producción, justo en medio de las sesiones de la Cumbre Iberoamericana, lo cual llenó de tensión a las mismas.
El pueblo argentino manifiesta su repudio en las calles, en el puente sobre el Río Uruguay y en la Embajada de uruguay, mientras el gobierno intenta descomprimir llevando el problema a la Corte Internacional de La Haya.
El gobierno uruguayo ha bloqueado el acceso de Argentina por el puente San Martín y ha puesto a la Armada a custodiar a esta multinacional. Con esto se pone de manifiesto que intereses se defienden.
Y desde los diversos formadores de opinión oficialistas se trabaja constantemente para que los uruguayos coloquen su sentimiento de humillación nacional, propio de una nación oprimida, contra los hermanos argentinos para defender los intereses del capital trasnacional.
Pero, mas temprano que tarde, el pueblo oriental volcará ese sentimiento nacional contra sus verdaderos enemigos: el imperialismo y la oligarquía y sabrá hacer honor a su tradición artiguista levantando victoriosas las banderas libertadoras
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