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Septiembre 11 de 2007

Más política y Menos chisme
Néstor Francia/Venezuela

En declaraciones emitidas la pasada semana, Leopoldo López habló con la verdad, al afirmar que lo que está en juego con la Reforma Constitucional no es una simple confrontación gobierno-oposición, sino dos visiones de país. Ojalá sepamos recogerle el guante y asumir para nosotros esta correcta definición del alcalde opositor. Porque lo peor que podemos hacer es perdernos en dimes y diretes, chismografías y banalidades del sótano político, vicio al que son afectos tanto los más extremistas de la oposición como los más extremistas del gobierno.

No basta con decir que los de Primero Justicia son gays, o que Podemos saltó la talanquera, o que Miguel Henrique Otero es un bobolongo. Esas son argumentaciones secundarias que en nada contribuyen a la formación revolucionaria del pueblo. Tenemos que comenzar a hablar de política en mayúsculas y en serio, aunque entiendo que para algunos esto debe ser harto difícil, sobre todo porque no cumplen con una norma que siempre se nos dictó a los jóvenes comunistas en los años sesenta: el revolucionario tiene el deber de estudiar permanentemente y formarse para poder asumir su papel de vanguardia. Tenemos que tratar de que logremos, como pueblo, actuar con un alto nivel de conciencia. Me preocupa mucho cierta tendencia de algunos a hacer las cosas porque las dijo Chávez. Quien piensa así es un inconsciente, sobre todo porque el Presidente puede equivocarse, y de hecho ha errado más de una vez.

El apoyo a la Reforma, por ejemplo, necesita argumentos sólidos. La propuesta de reforma no es perfecta, por supuesto, y hay filones por donde puede ser atacada con algún éxito si no nos ponemos las pilas. No olvidemos que la oposición está aprendiendo y no creamos que tenemos la papa pelada. La declaración de López tiene un sentido y es que, por primera vez desde 1999, hay sectores de la oposición que están preparando una propuesta, un proyecto, bajo el concepto general de “democracia social”. Además, están apuntando a un plan organizativo a mediano plazo, con menos inmediatismo que el que han acostumbrado. En esa estrategia se inscriben el llamado Parlamento Estudiantil y el congreso ideológico de Un Nuevo Tiempo, planificado para octubre.

En cuanto a la propuesta, se trata de un proyecto neoliberal edulcorado, que van a tratar de venderle al país no sólo hasta diciembre, sino más allá. Si se aplican pueden confundir a mucha gente, dado que el país está lleno de problemas no resueltos, ciudades como Caracas nos tienen hartos por el desorden y la anarquía, el Estado es burocrático y en buena medida ineficiente, y las contradicciones internas del proceso brotan a la superficie a cada rato como la espuma.

Si tomamos con seriedad y manejamos correctamente el concepto de dos visiones de país contrapuestas, que más de una vez nos ha presentado el presidente Chávez y que ahora nos recuerda con franqueza el opositor derechista Leopoldo López, ganaremos no sólo la Reforma, sino algo en mi opinión más importante: el avance en la conciencia del pueblo. Un conocido alcalde nuestro, por ejemplo, dio una declaración que no podemos permitirnos: según él, es mentira que el avance del poder popular debilita las instituciones. Pues mi querido amigo, usted está equivocado.

Precisamente, el desiderátum del socialismo es que el poder popular vaya desplazando al poder constituido, es decir debilitándolo ¿Por qué escondernos? ¿Por qué no hablar con absoluta claridad de la sociedad que aspiramos y queremos? ¿Por qué esa actitud defensiva? Nuestra visión de país es contraria al fortalecimiento del Estado burgués, que aun domina en Venezuela. Los socialistas revolucionarios no queremos ni gobierno del mercado ni gobierno del Estado, sino gobierno de la sociedad, es decir Poder Popular. El Estado va a ser aun necesario por mucho tiempo, mientras crece la democracia directa y el poder soberano del pueblo. Pero es un mal necesario y nuestra tarea es irlo desplazando poco a poco hasta alcanzar su completa extinción. Pero queda mucha tela por cortar. En mi próxima entrega me concentraré en las principales matrices y estrategias antireforma de la oposición, y cómo creo que deben ser enfrentadas en el plano político.