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Agosto 14 de 2007
Intercambio Humanitario; Entre lo político y lo ideal
Por: Jaime A Moreno/Colombia
Señora Yolanda Pulecio, Profesor Gustavo Moncayo y otros, para preservar las valiosísimas vidas de sus hijos ya no es razonable pedirle, sugerirle, suplicarle, implorarle a Uribe Vélez que haga el Intercambio humanitario, de lo que se trata es: tumbarlo, desconocerlo, confrontarlo, ilegitimarlo, procurar su salida y, condenarlo como lo que es un enano político, un criminal. El pueblo, incluyendo sectores inteligentes de la oligarquía está maduro para hacerlo civilizadamente.
Para acceder desde la perspectiva critica al sentido, alcance, naturaleza, axiología política, del intercambio Humanitario (IH), en primera instancia, habría que inducir epistemologiacamente al orden para esclarecer el lenguaje frecuentemente utilizado en aras de ubicar su etimología, su hermenéutica histórica con que se refieren al hecho los diferentes intereses subyacentes a los símbolos o mensajes políticos que contienen las acepciones idiomáticas empleadas hoy día; la mayoría de ellas “diseñadas” para desvirtuar, satanizar, idealizar, encubrir y en ultimas impedir el IH, tratando de desconocerlo como instrumento de la guerra, del mismo modo en que se desconoce el conflicto interno-externo en que vivimos..
Es evidente que el uso de las categorías como: Secuestro, rehenes, prisioneros, canjeables, retenidos, presos etc. Así como zona de despeje, zona de distensión, zona de encuentro, solo para hablar en lo atinente al IH, son un bagaje de diversas interpretaciones que dependiendo de quien las use, hacen necesario correlacionarlas con los intereses políticos y económicos que contienen, para entender el problema en su esencia, y esclarecerle a millones de colombianos que la retórica de la oligarquía con su lenguaje solo pretende confundir al pueblo; para salvarse de sus responsabilidades históricas. Al esclarecer coadyuvamos a liberarnos de la anestesia ideológica que enajena la realidad e impide avanzar en la conquista de las transformaciones sociales, económicas, políticas culturales y allanar el camino hacia la justicia histórica contra los que se han interpuesto al progreso anegando de sangre a Colombia.
Para el régimen colombiano, sus aparatos de dominación y alienación, en su lógica formal, no hay militares presos capturados en combate, no existen políticos que hacen política en contra de los intereses del pueblo, no son retenidos de guerra, no son agentes suyos, no hacen parte de sus instrumentos de dominación; por tales razones no son rehenes, ni prisioneros de guerra, ni canjeables. etc. Son secuestrados. Así mismo, en sus cárceles tampoco tienen prisioneros políticos, guerrilleros, revolucionarios, objetores de conciencia, rebeldes, opositores, luchadores sociales etc.; solo: Malhechores, secuestradores, bandidos y terroristas. Este uso del lenguaje contiene en el fondo un inmanejable problema de legitimidad y de debilidad política. Solo mentes perversas son capaces de urdir semejante patraña, como la inaudita pretensión de endilgar lazos políticos a asesinos en serie que descuartizan seres humanos vivos, solo entendible porque ellos mismos tratan de auto indultarse; mientras le niegan el carácter político al movimiento insurgente. Es una forma de trastocar la realidad, y llevarla al plano ideal, virtual, religioso: El país patas arriba.
Como expresión histórica de debilidad, el autoritarismo fascista como método y la antidemocrácia como producto han destruido cualquier escenario de tolerancia y convivencia política pacifica civilizada, tensionando la sociedad, de tal manera que cualquier pequeña reforma o defensa de conquistas que beneficie a los pobres requiere alta dosis de movilización popular.
La academia de la lengua define el concepto secuestrar: “Retener indebidamente a una persona para exigir dinero u otros fines”. Es evidente que no aparece el concepto político por ninguna parte, porque u “otros fines”, recaba en los hechos como algo etéreo cuya finalidad no es política, en esa dirección los medios masivos de comunicación al unísono, monolíticamente y hasta el paroxismo restriegan en las mentes de los colombianos que el secuestro es un hecho autónomo delincuencial que busca en lo fundamental la retribución económica, y que por su puesto está aislado de cualquier contexto político, orientado a negar las causas políticas del IH, y hacer creer que el problema del secuestro económico, problema de la ínfima y poderosa minoría oligárquica, sea visto como el gran problema de la sociedad colombiana
No existe un sola evidencia que indique que las FARC EP pidan un rescate económico o algo parecido, por el contrario, idearon una compleja estrategia política militar de retener agentes del establecimiento para proponerlos en canje al gobierno y liberar a sus cuadros retenidos en las cárceles, como mecanismo de ultima instancia para lograrlo, mucho antes que Uribe extraditara a Sonia y a Simón Trinidad; acción demostrativa de que el canje no le interesa al establecimiento, en un marco vergonzoso de ausencia total de democracia política, económica y sometimiento al imperio.
En tal sentido la expresión secuestrar en todas sus formas lingüistas esta viciada y es empleada retóricamente millones de veces para distorsionar la realidad histórica. Los conceptos: Prisionero: “Militar u otra persona que en campaña cae en poder del enemigo, persona que esta presa por causas que generalmente no son delito”; Retenido (detenido):“persona provisionalmente privada de la libertad por una autoridad”; Rehén: “persona retenida por alguien como garantía para obligar a un tercero a cumplir determinadas condiciones”. Son acepciones circunscritas al fenómeno social, político, histórico; su connotación deriva de un conflicto o circunstancia que obliga a pensarse en esa dirección. Por tal razón, se entiende que el régimen colombiano no las utilice ni las acepte, porque no “reconoce” a la contraparte como un contrapoder emergente que les disputa tanto su legitimidad como la posibilidad de gobernar al país bajo unas nuevas reglas de juego invocando al constitituyente primario.
Se advierte que esta guerra semántica de los términos, es un trascender de los campos de batalla por el control de la opinión pública y desde luego de sus conciencias. Por lo tanto, la importancia de la disputa en nuevos escenarios inefablemente, e inevitablemente trae como consecuencia el crecimiento en conciencia política y lucha social del pueblo y de sus organizaciones revolucionarias que no tragan entero.
El Intercambio Humanitario ya es un mandato popular.
Las Contradicciones que se agudizan y las contradicciones que se resuelven dentro del insoslayable IH, en el entorno de la dinámica narco parapolítica colombiana y el empobrecimiento material generalizado de la clase media, la forma vergonzante de la entrega de soberanía del Uribismo, hizo que IH, se convierta en el sumo por excelencia de la política entre antagonistas reales haga aflorar los grandes problemas estructurales de la sociedad colombiana.
El pueblito trabajador colombiano, en su sabiduría y sencillez así lo entiende y por ello lo quiere y no se resigna a dejar de luchar por él; Desde luego, las vicisitudes del proceso por si mismo, manifiestan los intríngulis de lo que esta en juego y el miedo sistemático que el régimen siente en torno al canje, termino castizo que mejor lo describe. Es el hecho político más político de lo político, tanto por su significado desde la ciencia política como por su naturaleza histórica que excluye cualquier circunstancia que lo atenué como un hecho desligado del acontecer nacional. En tal sentido, no corresponde a una pelea entre buenos y malos como eufemísticamente lo quieren hacer ver los detenedores del poder económico y sus analistas “independientes”. Es una disputa entre contrarios y contrarios antagónicos.
Se deriva de su trascendencia política el sistemático golpe de mano que el gobierno colombiano infringe a cualquier expresión política que presione para que se materialice. Intenta con su vulgar y facha manipulación mostrar fortaleza retórica en contra de las FARC-EP, para distraer a la gente desprevenida mientras sueña con un golpe significativo contra la estructura de mando o el secretariado, que justifique su política de seguridad democrática. Cada vez es mayor la cantidad de gente que percibe del establecimiento y sus medios masivos mas representativos (caracol, RCN, el Tiempo, el colombiano), la rigidez en contra del despeje de una zona para facilitar el IH y dar inicio a una negociación política al conflicto colombiano. Y la gente se pregunta ¿por que no? ¿Que hay detrás?
“Rescates militares”.
Los fallidos y truculentos intentos de rescate, valga decir asesinatos premeditados, que han dejado una treintena de muertos entre los canjeables, los 11 diputados del Valle, el facilitador de paz de Antioquia y ex ministro de defensa, Gilberto Echeverri Mejía; el gobernador de Antioquia en funciones, Guillermo Gaviria y los 8 militares que estaban con ellos, ha mostrado hasta la saciedad que sin negociación es imposible que haya solución al asunto, a menos que la manifiesta intención y hasta ahora frustrada política de asesinar a Ingrid Betancourt, “por la politización de los dolientes”, por parte del gobierno tenga éxito. Se quitarían el peso de la presión europea, lo que retrasaría por un tiempo el proceso a un costo mayor en nuevas vidas; la guerra seguramente tomaría un nuevo rumbo. Nuevos protagonistas se verían directamente involucrados en ella, no propiamente como un proceso de degradación de la guerra sino en un inédito proceso de cualificación, la oligarquía como tal, se vería directamente involucrada poniendo uno que otro muerto.
La gesta persistente del valeroso profesor Gustavo Moncayo, ha hecho despertar al león dormido, ha “valorizado” y visibilizado políticamente a los políticos y militares retenidos por las FARC-EP. Descifrando la lógica macabra de Uribe y su sequito, el hijo del profesor Moncayo entrará en la lista de los asesinables por parte de gobierno, lo que obliga a que la lucha se politice en la dirección científica y se alerte a la opinión publica sobre esa realidad. Hoy día, Señora Yolanda Pulecio, Profesor Gustavo Moncayo y otros, para preservar las valiosísimas vidas de sus hijos ya no es razonable pedirle, sugerirle, suplicarle, implorarle a Uribe Vélez que haga el Intercambio humanitario, de lo que se trata es: tumbarlo, desconocerlo, confrontarlo, ilegitimarlo, procurar su salida y, condenarlo como lo que es un enano político, un criminal. El pueblo, incluyendo sectores inteligentes de la oligarquía está maduro para hacerlo civilizadamente.
Aunque no es suficiente para movilizar al gobierno y al imperio, es el camino. El régimen solo se moverá de sus posiciones cuando las condiciones políticas lo hagan insostenible, hayan nuevos y significativos canjeables o la política de aliados internos del régimen que son quienes sostienen el no negociar, se resquebraje, para no hundirse con todo lo que la narco parapolitica va dejando a su paso. Es un As que no descartan y lo utilizaran antes que se hunda el barco.
Como es presumible en su demagogia sostendrán que siempre han estado con la causa de los familiares de los retenidos, por lo costoso de sostener en lo publico lo que es evidente defienden en lo privado, por ello dirán que tienen voluntad de hacerlo y presentaran nuevas condiciones para que en la practica se haga imposible.
El establecimiento tiene claridad sobre los aspectos que son innegociables para las FARC- EP, y precisamente juegan a eso, a moverse en la franja de lo que no es viable para continuaran engañando a la gente y a los familiares de todos los retenidos de lado y lado, echándole la culpa a su enemigo de todo.
Los ambiguos, los oportunistas, los facilitadores.
Quienes cándidamente caen en el juego de que el intercambio está desprovisto de historia y que es humanitario porque sí, sin conecte con la historia de la guerra, como expresión de una tercera vía, niegan indirectamente el conflicto de la exclusión social, política y económica. Desafortunadamente en el reino del hombre, lo humanitario en nuestro caso concreto no esta por encima de lo político, por rudo, fuerte o radical que parezca a primera vista; Las miles de victimas de estado así lo demuestran. Los que defiendes esta perspectiva ideal, metafísica dejan entrever que Colombia solo requiere de reformitas rosaditas para que permanezca por siempre el reino de la injusticia y la desigualdad.; esta posición no ayuda a destrabarlo porque hacen razonable la idea de que el intercambio esta subyugado a alta dosis de arbitrio divino, con la ayuda de “dios”, se llevará a cabo y que después de realizado no pasara nada. Percepción anti dialéctica, de talante reaccionaria.
Por tal razón, los facilitadores neutrales no juegan ningún papel bajo la égida de la neutralidad, eso se ha demostrado hasta la saciedad. Hacen lo mismo que la cruz roja internacional. Con ellos hacen fiesta los manipuladores y dejan la sensación de ser promotores de la reconciliación, con cara gano yo con sello pierde Usted. A eso se limita el papel de la iglesia, países amigos, ONGS etc. Dejan entrever que no soportan que las FARC-EP vuelvan al corazón de los escenarios legales de la política colombiana, pero por cálculo político se van haciendo a la idea.
De ahí que los familiares de los políticos y militares tienen que entender de una vez por todas que el IH, no es un problema de buen o mal corazón, como ingenuamente en el desespero del dolor familiar lo interpretan, es un problema de poder y legitimidad; si verdaderamente quieren reconocer el problema objetivamente tendrán que actuar en consecuencia y humanizar o no ver como bichos raros a los familiares in visibilizados, satanizados e “inexistentes” de los presos políticos confinados en las cárceles, que por fuerza de los hechos comprendieron desde hace muchos años y a plenitud que la salida de de sus hijos de las cárceles no depende de la buena voluntad del señor Álvaro Uribe Vélez, sino de la cantidad de fuerza política que se le imponga al contrario en la perspectiva de la correlación de fuerzas acumuladas en este proceso histórico.
La sombra inolvidable de la Unión Patriótica en el intercambio Humanitario
Ahora bien, ¿como entender que el procedimiento (despeje) para llevarlo a cabo sea tan determinante como la misma negociación? Precisamente porque en la forma está la esencia, es una unidad dialéctica devenida de la misma confrontación histórica.
El genocidio de la UP es el referente que indica que la oligarquía colombiana no tiene ningún parámetro ético con su enemigo de clase: el pueblo trabajador. El asesinato de miles de campesinos, sindicalistas, estudiantes, profesores, intelectuales, luchares populares etc. y últimamente los canjeables, ilustra a cabalidad porque en el despeje está el meollo del asunto, y sin el cual, es absolutamente improbable que fluya una negociación con mínimos de confianza; Colombia tiene millones de dolientes ansiosos de justicia verdadera, desconocer este crimen histórico como lo pretende el establecimiento y los rosaditos es un imposible moral sobre el cual no se puede refundar al país.
En la misma dirección sin despeje no puede haber IH, ni negociación política del conflicto colombiano. La narco para política esta cruzada al despeje como una espada de Damocles: “ralito”, un circo en un lodazal de ilegitimidad, “negociación” que para desgracia del Uribismo no ha contado con el aval del pueblo, puesto que nada había que negociar distinto a la impunidad: “Entre compadres, el encuentro solo da para agasajos”. La zona de despeje y su negativa a concederla, responde a que de cara al país pondrá en entredicho la impunidad narcoparamilitar, y visibilizara con mayor claridad los responsables intelectuales del genocidio histórico hoy amparados en la pro yanqui política de la “seguridad democrática”, donde intentan salvarse ellos mismos.
En el gobierno de Uribe es improbable el IH, su legitimidad y gobernabilidad solo está sostenida con la mentira, la farsa, el engaño, la trampa y el crimen; a menos que los EEUU(el sionismo judeo Israelí), en su politiquería demócrata-republicana, resuelvan quitarse de encima al señor Uribe y su cohorte, para mejorar su posición respecto a el resto de América Latina, circunstancia muy probable teniendo en cuenta que así como en Irak, están evaluando la salida por la guerra perdida; en Colombia, no pueden sostener a tan devaluado político así les sirva en su política antichavista porque el costo beneficio se empieza a desequilibrar.
Naturalmente el intercambio es un instrumento de la civilidad y humanidad; como mecanismo para reglar la guerra a cánones del derecho internacional Humanitario; Lastimosamente, un sector minoritario del Polo Democrático Alternativo, PDA, acompañado profusamente por el establecimiento, se presta y ayuda a confundir a la gente; ambiguos con el IH, no han podido descifrar la realidad que los trasciende, ni ponerse a tono con ella. Algunos de sus miembros visibles: Gustavo Petro el más significativo entre otros, seguramente se sentirán mas cómodos en el partido liberal o conservador, o su propio partido individual; han dado muestras de estar al servicio de la hegemonía y la social democracia mundial, andan mas preocupados por su reelección y servirle a la estabilidad del sistema de la exclusión, que estar a tono con el país que quiere profundos cambios. Sus propias acciones los han desenmascarado: sin masas genuinas, su discurso contestatario políticamente aceptable por el sistema, los mantiene alejados de los verdaderos problemas de la gente de este país.
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