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Septiembre 3 de 2007

Intercambio Humanitario: callejón con salida
Por: Antonio Guzmán/Colombia/ Movimiento Juvenil Bolivariano MJB

Un nuevo escenario se ha dispuesto para por fin concretar lo que millones de colombianos anhelamos, el intercambio de prisioneros entre la insurgencia de las FARC – EP y el gobierno colombiano.  La participación del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, a través de su primer mandatario Hugo Chávez, le da un nuevo aire de optimismo a la concreción del acuerdo. 
Aunque la luz verde que el presidente Uribe Vélez le dio a Chávez para ayudar en el asunto,  se corresponde con la idea del gobierno colombiano de no tratar directamente con las FARC, y desentenderse del clamor nacional por el intercambio, este escenario puede ser provechoso no solo para facilitar la concreción de los términos en que se dará el canje, sino también para que haya al menos una posibilidad de que dos referentes de la lucha revolucionaria actual en el continente: la revolución bolivariana de Chávez y la insigne lucha revolucionaria de las FARC puedan intercambiar ideas.

Chávez ha invitado al pueblo venezolano a respaldar su decisión de mediar en esta puja humanitaria, con optimismo en que se pueden lograr muy buenos resultados.  Esto lógicamente dependerá de la voluntad política de las partes que en el caso específico de las FARC siempre la ha habido.

Hay quienes le indilgan a las FARC que no ha cedido en los términos que plantea para que se concrete el acuerdo humanitario por que siempre antepone su necesidad de ser reconocida como fuerza beligerante, como alternativa de poder y que por eso es su insistencia en el despeje de territorios en Colombia señalan algunos escritores como Vargas Vila de Rebelión.  Pero esto es una verdad muy a medias.  Si bien el reconocimiento de fuerza beligerante por derecho es uno de los objetivos tácticos de las FARC, ese reconocimiento existe de facto en el plano de la realidad política del país. No solo cumple con lo que estipula el derecho internacional en esta materia sino que los mismos sucesos de la confrontación así lo demuestran. 

Las FARC en esta etapa de la confrontación no necesitan sostener territorios como si estuviesen ad portas de una fase de guerra de posiciones, bien claro está que ésta solo se dará en el momento en que haya el levantamiento popular masivo, la insurrección, y en que el movimiento guerrillero este en plena ofensiva general de acuerdo a su Plan Estratégico. 

Que las FARC anteponen al intercambio su necesidad de ser reconocidas como alternativa de poder en Colombia es también una distorsión; no solo porque efectivamente siguen siendo una alternativa de poder, quizá la más certera – eso no necesita confirmación – sino por que han sido las mismas FARC las que más han persistido con el tema de humanizar una guerra que ya lleva décadas y que quien sabe por cuanto tiempo se extienda. 

Son las FARC las que más han insistido en el tema de buscar un acuerdo o ley de canje que suprima o haga más llevadero las atrocidades de una guerra que ellos no comenzaron, que se la impuso la oligarquía no solo a ellos sino a todo el pueblo colombiano; una guerra que están dispuestas a seguir peleando en la medida en que la oligarquía y el régimen de terror que impera en Colombia no ceda en sus privilegios y se disponga a resolver las causas estructurales del conflicto social y armado.  Fueron las FARC las que liberaron de manera unilateral a más de 304 policías y soldados capturados en combate, hecho del que casi nadie habla a la hora de sacar cuentas de los gestos de buena voluntad de las partes. 

El mismo Manuel Marulanda (comandante en Jefe de las FARC) ha sido uno de los más perseverantes en buscar la concreción del canje de prisioneros.  Él quiere de vuelta a sus combatientes, presos en las cárceles del régimen y del imperio, y los quiere de vuelta a las filas donde ellos mismos reclaman seguir dando hasta la vida por la liberación nacional de Colombia, lo que no ocurre con los prisioneros en poder de las FARC; a Uribe no le interesan realmente esos presos, no son sus hijos ni los hijos de la burguesía del país; si ha mantenido su discurso frente al intercambio de prisioneros lo ha hecho como estrategia electoral, cuando no para elevar cortinas de humo que opaquen el escándalo de la narco-para-política que le salpica, llenándole de un lodo que le es familiar.

Con la liberación de manera unilateral por parte del gobierno colombiano del guerrillero Rodrigo Granda (Ricardo), Uribe reconoce de hecho el carácter político de las FARC, lo cual siempre ha querido negar.  Con la llegada de un emisario de esta guerrilla a Venezuela para que entable diálogos con el presidente Chávez, también se ratifica el carácter político de la organización.  Recientemente Raúl Reyes hizo unas declaraciones en las que agradecía de antemano el gesto del presidente Chávez de colaborar en el tema del intercambio humanitario y anunció que las FARC no tendrían problemas en dialogar en un país como Venezuela para definir las condiciones del canje.  Antes no se había planeado esa oportunidad, era necesario por tanto persistir en el despeje de Florida y Pradera.

Ahora bien, el escenario venezolano se ha planteado hasta ahora para que haya una búsqueda de una formula que permita la liberación de los prisioneros de parte y parte, y estoy seguro en que esa formula pudiese prescindirse del despeje de Florida y Pradera, pero algún sitio tendrá que despejar el gobierno colombiano para que se de en sì la entrega y el recibimiento de los prisioneros.

El despeje de Florida y Pradera es algo que de seguro las FARC pudiesen revisar como condición para el canje,  y en nada le resta eso a su carácter de alternativa de poder.  En lo que si no puede ceder las FARC es en que los combatientes presos en las cárceles del régimen y del imperio no le sean entregados a ellas mismas.  Esa es la naturaleza del canje o intercambio sino ¿con quién se es humanitario? ¿Solo con los representantes del Estado hechos prisioneros por la insurgencia? ¿Solo ellos son merecedores de la libertad y de la humanización de la guerra?

El tiempo – no el de los Santos y del grupo Planeta - será quien testifique el desenlace de esta larga búsqueda, que hoy sin lugar a dudas se presenta como un callejón con salida.