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Agosto 27 de 2007
Intercambio Humanitario: Tarea Continental
Por: Consejo Editorial ABP
Los pueblos de Nuestra América y la comunidad internacional están nuevamente a la expectativa de lo que pueda suceder en relación al intercambio humanitario de prisioneros entre el gobierno colombiano y las FARC – EP. La entrada del Presidente Hugo Chávez Frías en esta escena política le agrega mayor interés al asunto, toda vez que diversos sectores estarán al pendiente de las movidas del primer mandatario venezolano.
Los revolucionarios esperan – con cierto escepticismo dada la realidad de la guerra en Colombia - el encuentro entre los comandantes de dos ejércitos bolivarianos: Hugo Chávez Frías, jefe de la Fuerza Armada Nacional de Venezuela y Manuel Marulanda Vélez el guerrillero más antiguo y experimentado del mundo, comandante en jefe de las FARC – EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo).
Los familiares de los prisioneros en poder de las FARC esperan que el encuentro en las ideas de Bolívar que tienen Chávez y los guerrilleros farianos, permita un entendimiento para encontrar una fórmula que desvare el Intercambio.
La prensa golpista y reaccionaria de Venezuela espera la oportunidad para seguir con sus campañas mediáticas contra el presidente Chávez, la excusa ahora sería la intromisión en asuntos de otros países o su deseo (en aras del intercambio humanitario) de entablar dialogo con una organización revolucionaria como las FARC – EP, por ellos tildada de terrorista.
La clase reaccionaria colombiana anhela ver saboteado nuevamente este intento por parar el sufrimiento de los familiares de los prisioneros de parte y parte y de los mismos cautivos. La oligarquía colombiana no espera mucho de los buenos oficios de la senadora Piedad Córdoba y del presidente venezolano. Con cálculo matemático han querido traspasar la responsabilidad de buscar la concreción del intercambio a terceros que cargados de muy buena voluntad, finalmente no tienen la potestad de definir por el gobierno colombiano.
Sin embargo, nuevamente se abre una puerta de salida para este problema y al menos ante la historia y los pueblos del mundo quedará constancia del empeño de los bolivarianos por encontrar una salida a la tragedia que padece el pueblo colombiano.
El sentido de patria grande y el anhelo socialista son banderas suficientes para convocar a todas las fuerzas revolucionarias del continente a redoblar esfuerzos por la concreción del intercambio humanitario en Colombia. Dicho intercambio no puede ser solo un clamor de los colombianos, es y será un deseo de todo aquel que anhele para este rincón de Nuestra América, una paz con igualdad y justicia social.
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