Diciembre 4 de 2007
El Partido para la revolución
Redacción ABP
Reconocida la victoria pírrica de la oposición reaccionaria en Venezuela, no queda tiempo para los golpes de pecho. Necesario es una reflexión profunda de las causas no solo del porqué no fueron a votar los 3 millones de venezolanos que si lo hicieron a favor del candidato presidente Hugo Chávez el pasado 3 de diciembre, sino el porqué no se ha disminuido el número de votantes que respaldan las propuestas de la contrarrevolución. ¿Por qué no hemos ganado con el desarrollo del proceso más y más conciencias? ¿Porqué aún hay margen para que la distorsión mediática cumpla su objetivo sobre la amplios sectores de explotados que se dejan manipular en contra de sus propios intereses?
El proceso revolucionario ha detectado la necesidad de construir el Partido Socialista Unido de Venezuela, lo cual es completamente acertado; pero esta necesidad pareciera que no fuera tan urgente, toda vez que el trabajo intenso de fortalecimiento de las bases del PSUV y de la consolidación ya de su organicidad sufre los vaivenes de la coyuntura política, lo cual no está bien. El Partido es una necesidad de primer orden. Es una necesidad estratégica y su consolidación y desarrollo no puede estar ligado a los flujos y reflujos del movimiento en general.
El exceso de confianza de amplios sectores de la población que no votaron por el SI a la reforma constitucional, creyendo que la victoria estaba asegurada por que simplemente fue propuesta por Chávez y todos estamos con Chávez, es un error político que se debe a la carencia del Partido, a la falta de claridad de que siendo el Partido el depositario de la fe y de las convicciones más decantadas del pueblo que anhela el transito al socialismo, debe ser el propulsor de cada una de las victorias que deba lograr el pueblo en el escenario político y en ese camino tortuoso hacia la nueva sociedad.
De manera que pasada la coyuntura electoral, hay que tomar en serio la consolidación del PSUV, la formación de los cuadros revolucionarios; la creación de su programa revolucionario, la elaboración – basada en una profunda reflexión – del plan político del partido para los sucesivos años. Es la consolidación de un partido fuerte, capaz y abierto a escuchar los reclamos de la inmensa mayoría de venezolanos, que sin lugar a dudas respaldan el camino socialista de la revolución, la tarea numero uno que tenemos hoy, los revolucionarios bolivarianos.
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