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Enero 25 de 2007

4 de febrero, la marcha del señor vito Corleone
Por: Redacción ABP Colombia

Uribe Vélez, el presidente narcoparmilitar de Colombia, resulta que ahora además de su ya reconocidísima estampa de fascista criminal, marioneta del imperio gringo, devela ante el mundo su carácter de cobarde. Seguramente esta es una condición connatural de personajes de su tipo…; pero que lo ponga en evidencia de manera tan ramplona le agrega además una condición especialmente asqueante que va más allá de la abominación que pudiera causar su criminalidad y cobardía, sobre todo porque se trata de alguien que pretende posar como legítimo jefe de Estado en el tratamiento de un asunto de tanta importancia como lo es el conflicto político y social que padece Colombia por cuenta de las oligarquías mezquinas y el colonialismo imperial.

Este Uribe Vélez, el mismo “doctor Varito” (que es el nombre con el que se le conoce en el bajo mundo de la mafia) no quiere la paz para Colombia. Mientras hace todo lo posible por cerrar los caminos que pudieran conducir a algún punto de aproximación y diálogo entre las partes en confrontación, pretende hacer creer al mundo que el problema de Colombia es el “terrorismo de la guerrilla”, contra el cual lucha como un paladín requiriendo del apoyo internacional.

El Uribe narco, el Uribe jefe mafioso, el Uribe de las masacres y fosas comunes con centenares de cadáveres…, el Uribe protector de genocidas como Mancuso y Jorge Cuarenta, que tanto se ha opuesto al intercambio humanitario de prisioneros de guerra, se ha valido de la iglesia para mediante su conducto presentar una propuesta como venida de terceros. Se trata de su vieja y ya respondida iniciativa, con un mal disfraz nuevo, que en conclusión presenta el absurdo de un canje sin intercambio de prisioneros…, un canje en el que el compromiso sea sólo el de la liberación de “rehenes” por parte de la insurgencia, pero mientras se mantiene toda la diatriba que indican las recetas de Washington contra los luchadores populares, se continúan las políticas de miseria social y la guerra que garantice los privilegios a los ricos.

Como ha sido siempre, la iglesia se presta para este juego execrable de actuar como muñeco de ventrílocuo del Vito Corleone del Palacio de Nariño.
¿Por qué no habla Uribe por su propia boca? Porque sabe que cada día se hunde más…, y cree que bajo la sotana del alto clero puede ocultar su perfidia. Pero no, al final el pueblo siempre se percatará que en esa propuesta lo que hay son nuevos obstáculos al clamor nacional por el canje que permita abrir el camino hacia la paz.

Igual ocurre en la convocatoria de la marcha del cuatro de febrero que han dado en llamar “un millón de voces contra las FARC”. Se trata de la oposición al diálogo, de la leña para el fuego, del continuar en la insensatez esa que congrega a los que desconocen un conflicto, una guerra que saben que existe pero que no quieren acabar porque les genera dividendos, o porque temen a que en un escenario de paz los arrase la voluntad y el deseo de justicia de las mayorías.

Esa marcha convocada en principio mediante la boca virtual de FACEBOOK, y después también por el fantoche  señor Gustavo Petro, es la marcha de la Embajada yanqui, es la marcha del guerrerismo fascista de Uribe Vélez, la marcha de la casa Editorial El Tiempo, la marcha de la oligarquía más recalcitrante y de sus lacayos, que como en el caso del susodicho Petro les permite menear el rabo a su amo imperial mientras le ladran a su propio pueblo. Esa es la marcha, en fin, de los que impiden construir la reconciliación, o de los engañados por estos. He ahí nuevamente, además, la cobardía de los que saben que su desprestigio ya no les permite credibilidad. No son “varios colombianos del común” los que generaron esta iniciativa que dice ser “propuesta seria, que busca la unidad nacional e internacional hacia un solo objetivo: no más FARC”. Pues no son la embajada yanqui frente a la que se arrastra el señor Petro, o la casa Editorial de los Santos jefes del Bloque Capital (Bloque de paramilitares), ni el genocida “doctor Varito”, colombianos “del común”.

Este conciliábulo no es “un grupo sin filiación política” que no está “asociado a ninguna organización o fundación”. Pues si fueran personas del común estarían organizándose por el NO MÁS miseria contra el pueblo, NO MÁS guerra sucia, NO MÁS desapariciones forzadas, no MÁS detenciones arbitrarias, NO MÁS asesinatos de sindicalistas, dirigentes estudiantiles, conductores indígenas y líderes populares; NO MÁS fosas comunes, NO MÁS masacres, NO MÁS impunidad para el paramilitarismo de Estado, NO MÁS narco-para-política…; NO MÁS conflicto…., TODOS por el intercambio humanitario, TODOS por que cese la confrontación, que es el mensaje que guardan en el corazón los millones de Colombianos y hermanos de la América Nuestra que hoy levantan su fe en la posibilidad del diálogo y la solución política.

ENTRE TANTO, nos preguntamos: en el IV Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, que se celebra en Madrid, tendrán participación los sobrevivientes del genocidio sufrido por la Unión Patriótica?..., los familiares de las millares de personas desaparecidas y asesinadas por el paramilitarismo de Estado en Colombia, muchas de las cuales están a la vista en las centenares de fosas comunes que se viene descubriendo en el presente?..., tendrán participación los voceros de los confinados en los campos de concentración de Guantánamo? ¿Las víctimas de la invasión a Irak?..., ¿los huérfanos y viudas de la nación Palestina? ¿Los representantes del despojado y sufrido pueblo mapuche? Los representantes del reprimido y vejado pueblo de Euskal Herría?... En fin, quienes serán los participantes de honor, además del señor canciller colombiano Fernando Araujo (el Ladrón de Chambacú) y del  presidente paramilitar Álvaro Uribe?