logo alternativo  
Destacamos

 

RCTV, pretexto para estimular la contrarrevolución en Venezuela.

EDITORIAL ABP JUNIO 2007.

El asunto de RCTV ha inflamado nuevamente a los enemigos de la revolución bolivariana. La oligarquía venezolana y el resto de las oligarquías latinoamericanas condenan a coro la decisión del gobierno de Hugo Chávez. Los monopolios mediáticos de todo el continente defienden con ardor a la televisora golpista y al magnate Marcel Granier. Y el imperialismo norteamericano auspicia nuevas conspiraciones y planes contrarrevolucionarios. Supuestamente, detrás de esas reacciones está la defensa de la democracia, la libertad de expresión, el derecho a la información, la pluralidad ideológica, etc. Por lo menos, ese es el mensaje que los grandes medios de comunicación electrónicos y la prensa escrita han propagado sistemáticamente en América Latina y en el mundo. En efecto, mediante burdas distorsiones y falacias –como la de llamar “cierre” a la decisión de no renovar el contrato de concesión vencido de RCTV–, los monopolios informativos presentan al gobierno venezolano como un régimen autoritario que ha suprimido las libertades y los derechos democráticos. Se trata, evidentemente, de una descomunal campaña propagandística que busca minar el prestigio internacional de la revolución bolivariana y ganar adeptos para las provocaciones y los actos de violencia auspiciados por los golpistas. No se resignan los oligarcas ni los imperialistas a perder sus privilegios pacíficamente. Si no fuera así, si la defensa de RCTV no fuera sólo un pretexto para estimular la contrarrevolución en Venezuela, la “vocación democrática” de los monopolios informativos los llevaría a equilibrar sus contenidos y a registrar, por ejemplo, que los gobiernos de México y Colombia promueven la violación masiva de los derechos humanos y atacan sistemáticamente la libertad de expresión y la disidencia política. No se ha visto, sin embargo, que las televisoras, radios o periódicos que han cerrado filas con la oposición venezolana se interesen por denunciar el autoritarismo y los abusos de los gobiernos de Álvaro Uribe y Felipe Calderón. En las páginas del diario colombiano El Tiempo, por ejemplo, se vierte íntegramente la postura oficial del narcoparamilitarismo colombiano, pero se critica con dureza al presidente Hugo Chávez. Asimismo, en El Universal, de México, se exalta la política de “mano dura” de Felipe Calderón mientras se deplora el carácter “represivo” del gobierno venezolano. Ambos periódicos, que forman parte del reaccionario Grupo de Diarios de América, ocultan y distorsionan sistemáticamente hechos y opiniones de gran relevancia sociopolítica, particularmente aquellos que reflejan el rechazo de los pueblos latinoamericanos a la dominación imperialista y oligárquica. Al mismo tiempo, divulgan profusamente todo tipo de vacuidades y diseminan masivamente la ideología neoliberal. Hay suficientes estudios e investigaciones que demuestran la función de los grandes monopolios mediáticos como “batallones de la desinformación” al servicio de los intereses del capital; y nuestros pueblos, en el desarrollo de las diversas luchas del presente, buscan cada vez con mayor audacia terminar con esa situación. Lo ocurrido el año pasado en Oaxaca –durante el levantamiento contra el gobernador de esa entidad de la república mexicana– fue, entre otras cosas, una demostración de la rebeldía popular contra la dictadura mediática. Recordemos que, ante el descarado contubernio de los medios informativos con el gobierno oaxaqueño, el pueblo salió a las calles y ocupó durante varios meses todas la radioemisoras comerciales y una televisora de la Ciudad de Oaxaca. Guardando todas las proporciones, en Venezuela está ocurriendo algo semejante. El gobierno legítimo de Hugo Chávez ha tomado una medida que tiende a democratizar el control sobre los medios de comunicación. No se trata, ni por mucho, de una medida autoritaria, pues RCTV seguirá transmitiendo por cable y vía satélite, a pesar de su descarado contubernio con la minoría golpista y con el imperialismo norteamericano. Pese a que la oligarquía venezolana controla todavía la mayoría de los medios de comunicación –y los utiliza como arma contra el gobierno–, es de esperar que los ataques contra la revolución bolivariana continúen y arrecien. Pero que nadie se llame a engaño, porque Venezuela no está sola y el bravo pueblo ha demostrado que sabe defender la patria de Bolívar.