logo alternativo  
Destacamos

 

Septiembre 4 de 2007

El Bolivarismo, un dolor de cabeza para las élites
Editorial ABP

No cabe duda, el avance de las fuerzas populares, democráticas y revolucionarias de América Latina y el Caribe comienza a preocupar a los gobiernos, oligarquías financieras y grupos derechistas apegados a la política imperialista yanqui en la región.

No es de sorprender, entonces, que todos los días se lancen ataques desde los medios informativos afectos al imperialismo contra los movimientos revolucionarios y patrióticos del continente.

A las oligarquías entreguistas de la región les causa pavor la idea de que los pueblos de Nuestra América busquen la unidad y practiquen la solidaridad internacionalista entre ellos. De ahí que, casi desde su nacimiento, expresiones de lucha como nuestra Coordinadora Continental Bolivariana y su agencia de noticias, la Agencia Bolivariana de Prensa, hayan sido objeto de calumnias y provocaciones emitidas desde los medios informativos propiedad de las élites locales, siempre obedeciendo al pie de la letra lo plasmado en el guión propagandístico de fabricación estadounidense.

En Ecuador, Perú, Colombia y México, los medios informativos de distintos grupos de poder han impulsado una campaña que busca distorsionar el verdadero carácter combativo e internacionalista de la CCB. Dicha campaña versa en dos sentidos que son, en realidad, las dos caras de la misma moneda: primero, generar una débil cortina de humo frente a la evidencia de que los pueblos se organizan y luchan por conseguir mejores condiciones de vida, condiciones que les han sido negadas históricamente por los gobiernos sumisos al imperialismo. Y, segundo, dar pie a un patrioterismo chauvinista y rancio capaz de generar desconfianza ante las propuestas unitarias que gozan cada vez de mayor aceptación entre los pueblos del contienente.

De tal suerte que, para estos loros de la propaganda que repiten una y otra vez frases hechas a base de prejuicios que gracias al poder del dólar ganan categoría de dogma, las luchas de los pueblos de la región son una especie de transplante del proceso venezolano (“injerencismo chavista”, lo llama sin recato el diario mexicano El Financiero, 27/08/2007), una suerte de ideología externa adquirida por contagio viral, ajena al entorno nacional donde toma cuerpo.

La intención de esta campaña de propaganda negra es armar el rompecabezas ideológico de la represión contra los espacios de lucha y unidad de Nuestra América, bajo el muy conocido esquema del Pentágono gringo: el enemigo interno que, manipulado por un enemigo externo, busca desestabilizar gobiernos. Fórmula conocida y desgastada, la del “enemigo interno” quiere confundir y atemorizar a la población, levantar un sentimiento de cerrazón ante los pueblos del mundo, asentar un nacionalismo vacío que allane el camino a la dictadura militar.

Hoy se habla del “petróleo de Chávez” como ayer se hablaba del “oro de Moscú”. Hoy se habla de los grupos “terroristas” como ayer de la supuesta afición de los comunistas por alimentarse a base de carne de niños. Los dogmas que hoy propagan –con porte y circunspección, claro- los “analistas” e “intelectuales” de los medios informativos al servicio de las oligarquías, son el hazmerreír de mañana.

Pues no. La lucha de la CCB no se detiene con mentiras como la difundida por el emporio mediático ecuatoriano Teleamazonas en el sentido de que el integrante de la Presidencia Colectiva de la CCB, Narciso Isa Conde, es vocero de las FARC; ni con las amenazas de muerte y los hostigamientos de grupos paramilitares con licencia contra el compañero peruano Roque Gonzáles; tampoco con la mentira del periódico El Financiero de México, diciendo que a la compañera Gabriela Mejía, delegada por ese país ante el Ejecutivo de la CCB, se le vincula con el Ejército Popular Revolucionario (EPR). No. Nada de eso detiene la lucha de los bolivarianos.

Porque nosotros entendemos el origen de las luchas del continente y del mundo. Nosotros entendemos que del imperialismo y sus serviles no podemos esperar otra cosa más que mentiras y acciones criminales. Para detener al bolivarismo, al deseo de transformación y unidad entre nuestros pueblos, haría falta detener la historia. Y eso sí, ningún emporio mediático, e incluso ningún aparato militar, por poderoso que sea, lo puede hacer.

Precisamente, la labor de nuestra Agencia Bolivariana de Prensa es combatir la mentira fabricada por las élites aliadas al imperialismo yanqui. Seguiremos dando voz a quien le ha sido negada en los medios informativos plegados a la política imperial; seguiremos del lado que nos corresponde en nuestro papel de comunicadores formados bajo el ejemplo de Martí, Bolívar, Ricardo Flores Magón y Mariátegui: seguiremos siempre del lado de los pueblos y sus luchas.