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Junio 7 de 2007

Colombia un Pueblo terrorista

Indagando sobre la situación de guerra sucia que vive Colombia, tuve la oportunidad de conocer el caso del comandante de  batallón La Popa, el coronel Hernán Mejía Gutiérrez. No se si todavía siga siendo comandante de una instancia militar, pero entiendo que los crímenes que ha realizado en asocio con el denominado Jorge 40, ayudado por una fiscal de nombre Alix Daza Martínez son innumerables. Les pediría que si tienen más información sobre este caso nos ilustren porque pienso que si hay un alto mando, en un alto cargo, lo que haga deben conocerlo sus superiores. No me parece que el fulano coronel esté solo en tanto crimen; creo que es un chivo expiatorio, no queriendo ello decir que no haya sido terrible la criminalidad de este sujeto. Mi preocupación es que por entretenerse sólo en el caso del chivo expiatorio no se mire hacia más al fondo.

Por otro lado quiero decir que no se debe olvidar que  en todo esto  hay un debate de fondo. Es el debate ideológico: no nos dejemos engañar de aquellos que desde supuestas posturas “democráticas” pretenden equiparar a la guerrilla con los paramilitares, metiéndolos a todos en el conjunto de lo que llaman los violentos. La guerrilla es una respuesta al terrorismo del Estado, ella ha sido consecuencia de la violencia del régimen feroz de la oligarquía colombiana que hace décadas dejó de lado los causes del derecho y la legitimidad, e incluso dejó los causes de su propia legalidad.

Mientras las causas que hayan generado esta guerra desatada por el Estado colombiano contra su pueblo, la inconformidad va a continuar, el régimen se sentirá amenazado y verá en cada ciudadano pobre un “terrorista”, y proseguirá buscando las excusas y las maneras para aplastar la justa inconformidad. No dejará la oligarquía colombiana de aplicar la guerra sucia, incrementando su pie de fuerza armada mientras crece la deuda social. Esa oligarquía que asesinó a Gaitán, seguirá inventándose atajos para reprimir, prometiendo acabar con la insurgencia legítima que clama justicia, bombardeando campos, encarcelando inocentes, desapareciendo a quienes cree un peligro para su estabilidad, asesinando, pagando sapos, aplicando el terrorismo que con destreza le ha enseñado a manejar Washington.


Andrés Bautista (Argentina)