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Agosto de 26 2007

Uribe Vélez le Cambia a la Espada a la Justicia por una Motosierra
Por: Manuela  Bolivariana

"Las buenas costumbres, y no la fuerza, son las columnas de las leyes; y el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad." (Simón Bolívar)

El denominado Estado moderno y su división de poderes, vende la falsa idea de un ente plural formado por distintas piezas que actúan de manera independiente unas de otras, lo cierto es, que todas  y cada una de las piezas del Estado cumplen con su único y máximo objetivo: ser un aparato de dominación de clase,  fundado sobre la base de una  relación tripartita entre la fuerza, el derecho y el poder. El poder se transforma en derecho y el derecho a su vez es el respaldo para el uso de la fuerza (legal o ilegal).

En las hoy autoproclamadas sociedades civilizadas (Modernas), se presenta un aparente juego de equilibrios entre los distintos órganos componentes del  Estado, sin embargo, en un momento dado todas y cada una de las instituciones obedecen incondicionalmente a los intereses del Estado, a sus objetivos, mas concretamente a las imposiciones de quienes son los dueños del Estado: Los dueños del capital nacional o  trasnacional.
Por ejemplo, al interior del Estado colombiano se presentan matices y roces, entre fuerzas menos retrogradas  y las que pugnan por retroceder a la caverna antropófaga para mantenerse en el poder al precio que sea, tal es el caso de la actual dictadura fascista encabezada por el narcotraficante y paramilitar Álvaro Uribe Vélez, quien ha venido de manera habilidosa concentrando todos los poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y ahora el judicial), a fin de concretar el proyecto totalitario que encabeza.

En Colombia, desde la leguleya herencia del generalísimo Santander, el derecho, la justicia y la ley no pasan de ser lo que son; una justicia clasista, puesta al servicio de los poderosos en contra de los intereses de la nación, valga decir en contra de los ciudadanos del país.

Toda suerte de leyes y procedimientos tramposos conforman la parafernalia con que se encubre y maquilla el crimen y el delito, el prevaricato, el cohecho, la vía de hecho, la concusión, son el pan nuestro de cada día en las distintas instancias judiciales. Hecha la ley, hecha la trampa y el derecho da para todo, son las máximas y principios rectores de la verborrea jurídica y practica judicial en Colombia.

La Constitución Nacional, el Estado social de derecho y los pactos y tratados internacionales suscritos por Colombia, elevados también a norma constitucional, son parte de lo que algunos cínicos  han dado en llamar el surrealismo mágico-jurídico colombiano.

Sin buscar muy atrás, en la  “Nueva” Constitución Nacional de 1991,  se copiaron juiciosamente a manera de letra muerta e inoperante, los principios, derechos y deberes, que a decir de sus  magnos redactores, seria la cura a los males crónicos de Colombia, 16 años después de su entrada en vigencia, valores supremos como la democracia, el respeto por los derechos fundamentales de los coadministrados, la igualdad económica, social y la justicia, son tan solo un burdo remedo.

El crimen campea, el delito desborda, la impunidad es ley y la injusticia de la justicia se ha generalizado.  Se persigue, mata y encarcela a los mejores hijos del país, mientras se premia, protege y cobija a la delincuencia de cuello alto y a sus lugartenientes y esbirros.

A riesgo de ser acusados como terroristas, comunistas, valga decir, desposeídos, sindicalistas, campesinos, obreros, estudiantes, veamos algunas cuestiones de la tragicomedia de la justicia Colombiana:

¿Donde están y quienes son? los autores intelectuales y patrocinadores (determinadores) de la guerra sucia y el terrorismo de estado en el país, aquellos que mueven los hilos de las marionetas de la muerte llamados ayer pájaros, luego sicarios y hoy paramilitares o su ultima versión águilas negras. ¿Donde están? los Ardila Lulle, los Uribe, los sarmiento Angulo, los Santo Domingo, los Ochoa, los Turbay, los Santos.

¿Qué paso? con los responsables de los mas 70.000 asesinatos políticos   de los últimos 20 años en Colombia, incluidos los 5.000 militantes de la Unión Patriótica, donde están los responsables  del asesinato de Gaitan, Jaime Pardo Leal, de Luis Carlos Galán, de Bernardo Jaramillo, de Jaime Garzón, de Manuel cepeda, de Eduardo Umaña Mendoza, pero sobre todo, ¿donde están? los asesinos despiadados de  los mas de 15.000 ejecutados brutalmente por los paramilitares estatales.

¿Donde se encuentran? los criminales de guerra, Castaño Gil, Rito Alejo del rió, Fernando Millán, el mercenario judío Yair Kleín. ¿Donde esta? Santiago Uribe (Hermano del presidente Uribe) líder fundador de grupo paramilitar de los “doce Apóstoles”, ¿Que se Hizo? el torturador General Miguel Maza Márquez, el general Iván Ramírez y Faruk Yanine Diaz,

¿Qué se hicieron? Los corruptos y saqueadores del erario publico, que han ocasionado y ocasionan la muerte de miles de niños por física hambre, los responsables que centenares de colombianos mueran en las puertas de las clínicas privadas como consecuencia del cierre de los hospitales públicos que atendían la salud de los millones de pobres en Colombia.

¿Donde andan? los dueños de los bancos y corporaciones financieras, esos usureros agiotistas que durante décadas sometieron al pueblo colombiano a actos de tortura y a tratos crueles e inhumanos, mediante el establecimiento de la  mas grande estafa  llamada UPAC  (hoy UVR)  que obligo a millones colombianos a  hipotecar sus vidas en pro de una vivienda y al final les robo la plata y los dejo sin casa, sin esperanzas y sin futuro.

¿Donde están? los asesinos de cuello blanco que hacen inviables la empresas del estado y luego de saquearlas las privatizan y subastan, mientras el pueblo muere de hambre, sin salud, sin educación  y servicios elementales.

¿Cuántos? capos y padrinos de la mafia Norteamericana de las drogas, han sido condenados o pedidos en extradición por  la justicia colombiana por fomentar el tráfico de estupefacientes y vender los insumos para su producción en Colombia. ¿Por qué? se encarcela al humilde campesino que ha sido obligado por el indolente Estado a sembrar la coca como única alternativa para no morir de hambre, mientras se cobija y tapa a quienes desde las altas esferas del Estado y la suciedad colombiana  trafican hacia el exterior  miles de toneladas de droga y se lucran de este aborrecible negocio.

¿Por qué? las apestosas cárceles  del régimen se llenan de miles de colombianos pobres y de luchadores sociales, mientras los grandes delincuentes pasean por clubes, clínicas o en palacios privados acondicionados como cárceles.

¿Acaso? no han sido estas cortes judiciales, quienes por acción u omisión han permitido la aplicación de medidas tan agobiantes e inhumanas aprobadas en las reformas a la justicia, laboral, tributaria, educación, salud y pensiones entre otras, que desangran  al pueblo matándolo lentamente. ¿Por qué? la gloriosa corte constitucional   aprobó y cohonesto con el mayor acto de impunidad y vileza cometido contra los colombianos, cuando con su visto bueno y aplicación de la mal llamada ley de justicia y paz se legalizo el genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos contra los colombianos por las carniceras hordas militares y paramilitares estatales.
En medio de las distintas legislaciones de guerra aplicadas por el  Estado colombiano contra el pueblo, la institucionalidad y en especial el aparato judicial se dieron a la ardua tarea de desmontar  y desnaturalizar el denominado DELITO POLITICO, el cual recibió el puntillazo final con la sentencia de la patriótica Corte Constitucional (C-456 de 1997), ese adefesio jurídico, acabo de un tajo la llamada excepción de pena y la conexidad, que palabras mas palabras menos, permitió la aplicación amañada de la ley penal, instrumentalizando el aparato judicial que fue colocado al servicio de la guerra contra la población.

Al amparo de  esta funesta decisión, se estableció la judicialización de la protesta social y sindical, se aplico como ley las llamadas pescas milagrosas con las detenciones masivas y arbitrarias, así hoy en Colombia,  se procesa, condena y encarcela indiscriminadamente a luchadores sociales, lideres sindicales, campesinos, estudiantes y a miembros de las fuerzas insurgentes, todos como delincuentes comunes, aplicándoles por separado la totalidad del código penal y de paso reestableciendo la  cadena perpetua que proscribió la constitución del 91.

Por ultimo, y luego de pregonar a los cuatro vientos la absurda idea que en Colombia no existe un conflicto político-militar, es decir, una guerra del Estado contra el pueblo que resiste y lucha por sus libertad, ahora, el dictador y sus cortes se aprestan  a concluir sus obras de impunidad  para favorecer a los asesinos descuartizadores de personas y bebedores de sangre humana, amparándolos  como delincuentes políticos(sediciosos), cuando es sabido por todo el mundo que los paramilitares no se han levantado contra la institucionalidad ni contra el orden constitucional vigente, todo lo contrario, Colombia y el mundo saben, que esas Ordaz caníbales, fueron creadas  y promovidas por el Estado colombiano que en su afán de perpetuarse en el poder, convirtió al país en una enorme fosa común, haciendo correr  ríos con la sangre de los ciudadanos colombianos. De paso se excarcelaran a los patrocinadores e ideólogos de tan macabras prácticas, entre ellos a los politiqueros mafiosos y paramilitares que parapetaron a Uribe Vélez en la presidencia de la republica. Los sediciosos de la motosierra, no son otra cosa que criminales de guerra y como tal deben ser castigados.

Veremos  si las honorables y altas cortes judiciales colombianas se van a dejar intimidar por el capo Uribe que  aspira a cambiar la espada de la justicia por una motosierra, o en un ultimo destelló de independencia, dignidad y patriotismo, tendrán la entereza y el valor de pararle el macho al cancerbero del infierno, antes que entremos en la recta final del totalitarismo fascista a que aspira el dictador.

¡! Es claro, que  la justicia no vendrá de este Estado injusto con sus leyes injustas ¡!

¡! Ni perdón, ni olvido ni reparación; justicia popular es la solución ¡!

¡! Por la Nueva Colombia,  avanzando  a  alcanzar  la libertad ¡!