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Junio 2 de 2006

Sobre las Fosas en Colombia

Hasta ahora hemos vivido en nuestra tierra sabanera, en esta tierra hermosa de abarca tres puntá, de sombrero vueltiao y gente humilde las humillaciones a que nos han sometido los paramilitares. Aquí nos han puesto gobernadores, diputados, alcaldes y todo tipo de funcionarios que no vale la pena ni mencionar. Yo no alcanzo a creer todavía que habrá castigo completo a tanta infamia. Creo que es muy difícil saber cuantos paisanos míos, por ejemplo, están enterrados en esas fosa, o cuantos fueron lanzados a los ríos o tirados a los caimanes, porque es que muchos de los que están involucrados alimentaban sus caimanes con la gente que mataban, como ocurría en la finca del Miqui Ramírez en Zambrano (Bolívar); o para no ir muy lejos, en las tierras del asesino Salomón Féris. Todo lo hicieron con la custodia de la fuerza pública, tanto ejército como policía. En Sucre eso lo sabe todo el mundo.

Igual digo que a nadie le puede caber en la cabeza que los crímenes de Jorge 40, y la relación de este con los Araujo de la Conchis, o con los Char, Name, cura Hoyos y Hoenisgrsberg…, lo mismo que con los gamonales y caciques politiqueros de Sucre vienen traídos por la casualidad.

Los invito a que vengan a San Onofre donde las tumbas están aun destapadas. De manera dolosa y con la intención de que nunca se recopilen las pruebas para condenar a los responsables de tanto crimen es que seguramente han dejado abandonada la finca el Palmar. Ese es un monumento al terrorismo del Estado, ese es una muestra de los desastres que hizo Rodrigo Cadena con nuestra gente pero mandado por los grandes gamonales, mandado por el gordo García y sus seguidores. Pero no sólo es San Onofre; no hay que olvidar la masacre de Pichilín y todas las personas que de una en una asesinaron en Chinulito, en Colosó…  Por favor, por favor, el pueblo sucreño exige justicia y esa justicia significa que este presidente paraco que tenemos por lo menos sea sacado de donde está.  La complacencia y la protección del ejército, están los cadáveres por centenares del  terrorismo de Estado.

BENCHO DÍAS (Sincelejo, Colombia)