julio 13 de 2007
los tentáculos del terrorismo de Estado en Colombia se extienden con diversas denominaciones pero en todos los casos con intensa perversidad. Cuando se habla de los paramilitares del Bloque Centauros en el Meta, los paramilitares de Ramón Isasa en el Magdalena Medio, los paramiliatares del sur occidente aliados a los narcos del cartel de Cali o cualquier otro del departamento del Valle, los paracos de “Don Berna” en Antioquia, los del Bloque Central Bolívar o los del llamado Bloque Norte de Jorge Cuarenta…, entre otros, nadie debe dudar que se trata de estructuras criminales organizadas, dirigidas y financiadas por el Estado, con una ingerencia plena del alto mando militar. Es evidente en cada parte del país donde operan los narcoparamilitares que sin el apoyo de las Fuerzas Armadas no hacen nada, y sin la financiación que reciben de diversos políticos que toman o desvían recursos del erario público, menos.
Por ello, no es admisible que aún no salgan a flote los altos mandos militares que conducen las Divisiones, Brigadas, batallones, etc. tanto en las Fuerzas Armadas de Colombia como en sus estructuras policiales y de seguridad, porque no hay que olvidar que el Departamento Administrativo de Seguridad ha estado involucrado hasta los tuétanos en el terrorismo de Estado.
Diego Colombia
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