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Julio 11 de 2007

No le demos más vueltas al asunto. No creemos que todos los responsables de la guerra sucia en Colombia, los responsables del Terrorismo de Estado van a pagar los crímenes cometidos, pero al menos que lo haga este descarado PRESIDENTE URIBE VÉLEZ, que ha desbocado el poder de ese terrorismo, de esa guerra sucia y del fascismo en general.
 
Los 31.000 asesinos paramilitares que el gobierno dice haber “desmovilizado” con su política de Seguridad Democrática, y que les han puesto el pomposo nombre de combatientes a partir del inicio de la farsa de Ralito, como estructuras de terror del Estado, reconvertidas siguen activas asesinando gente inocente.

Por otro lado, el despojo de tierras no ha sido resarcido porque en el fondo no se trata de un asunto con Mancuso o Jorge 40 Castaño o cualquier otro de las marionetas de la oligarquía latifundista. Este es un problema de la clase en el poder, es un problema del Estado además que si bien puede tener un paño de agua tibia con el desenvolvimiento de las detenciones del proceso de la narcoparapolítica, encarcelando congresistas, diputados y otros funcionarios, sólo comenzará a tener una solución seria cuando se establezca un gobierno de coalición democrática en el que tengan expresión las víctimas y los sectores de la pobrecía sufrida de Colombia.

Porque, ¿qué confianza de solución real puede haber frente aun Estado dirigido por un gobierno como el de Uribe Vélez, agenciador del paramilitarismo, sujeto activo del terrorismo de Estado, cuya elección en el 2002 fue el producto de la intimidación narco-paramilitar protagonizada intimidación a su favor, asesinando a mucha gente humilde?

¿Qué confianza puede haber en un Estado con un parlamento cuyos congresistas en un  porcentaje del 30%, al 70%, están bajo el mando de los paramilitares? ¿Qué confianza puede haber en un Estado que niega su responsabilidad en la recien muerte de los 11 diputados del Valle y ahora se niega a la recuperación de sus cuerpos?

Roberto Almenar (Corozal, Colombia):